25 AGOSTO 2019 DOMINGO XXI TIEMPO ORDINARIO

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ORACIÓN COLECTA

 Oremos para que la Iglesia llegue a ser
un hogar para todas las gentes y para todos los pueblos.
Señor Dios nuestro:
Tú eres el Padre de todos;
y quieres hacer a todos los hombres libres
con la libertad que tu Hijo Jesucristo nos consiguió
de manera difícil en la cruz.
Danos un auténtico sentido de misión,
para que seamos auténticos discípulos suyos,
abiertos a todas las personas, lenguas y culturas.
Haz que humildemente reconozcamos el bien,
dondequiera se encuentre,
y que lo recreemos y lo hagamos perfecto
a imagen de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
por los siglos de los siglos.

EVANGELIO SAN LUCAS 13, 22-30

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: –Señor, ¿serán pocos los que se salven?
Jesús les dijo: –Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: «Señor, ábrenos» y él os replicará: «No sé quiénes sois.» Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas.» Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.» Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.

COLEGIATA DE SAN SALVADOR DE CANTAMUDA, PALENCIA

Este Domingo XXI del Tiempo Ordinario leemos un breve texto de Lucas 13, 22-30 donde habla de la estrechez de la puerta para seguir a Jesús. Esta idea está también presente en Mateo con más intensidad: capítulo 7, versículos 13-14 y 21-22 como final del largo discurso del Sermón de la Montaña que se inicia en el capítulo 5 y también al final de la parábola de las diez muchachas 25, 10-12 momentos antes de adentrarnos en el relato de la Pasión y Resurrección.

Esta dificultad de vivir según Jesús tiene un componente de esfuerzo y también de confianza y hasta de seguridad: Jesús es la PUERTA.

Iba yo hacia Fuentes Carrionas en Palencia para subir la cumbre de Peña Prieta… pero eso es otro momento y otro lugar. Sin embargo traigo a vuestra consideración y memoria un templo románico que por allí reluce entre los muchos que existen en aquella zona de pequeños pueblos de Palencia:

LA COLEGIATA DE SAN SALVADOR DE CANTAMUDA en el pueblo así llamado del ayuntamiento de Pernía más arriba de Cervera de Pisuerga encaminados hacia Potes.  

Edificado en el último tercio del siglo XII, parece que fue una fundación de la Condesa Doña Elvira de Castilla. En torno al templo nació la población con el nombre que hoy mantiene, con curiosas explicaciones sobre el origen del susodicho nombre, Cantamuda.

La iglesia está despejada de edificaciones en su entorno y entre unas praderas, de modo que su vista es agradable y sorprendente. Enseguida se destaca la planta en forma de cruz latina, muy común en el estilo románico.

Desde lejos se admira su espadaña perfectamente conservada con sus cuatro huecos de campanas que el visitante imagina llamando a la oración desde la distancia. Está cerrada la espadaña por cierre triangular que apunta al cielo. Su exterior produce asombro y emoción. De su interior también se puede escribir un largo rato, pero solamente quiero señalar la belleza del altar con sus siete pequeñas columnas de fuste labrado.

La puerta de entrada, como en el evangelio de hoy, es reducida; el interior silencioso, sosegado, acogedor, lleno de inmensa calma. Las paredes firmes y gruesas son símbolo del seno de la Iglesia, del cuerpo que tiene a Cristo por cabeza. Sus constructores anónimos emplearon energía y constancia para edificar una obra de alabanza al Padre Dios. En el silencio oracional del interior, el Espíritu Santo consuela y fortalece para caminar por los senderos de la vida a veces llenos de entusiasmo, otras veces de difícil tránsito, pero siempre con el ánimo y entereza de quien ha sido tomado por la mano resucitada del Maestro.

Javier Agra.

 
18 AGOSTO 2019 XX TIEMPO ORDINARIO
EVANGELIO LUCAS 12,49-53
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego
en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un
bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a
traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco
estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre
contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija
contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

JEREMÍAS PROFETA MIGUEL ÁNGEL
 
Sobre la fortaleza y la duda, sobre el miedo y el entusiasmo, sobre la huida
y el seguimiento…están planteadas las lecturas de este domingo. Nuestra
vida es una constante búsqueda entre el escondite y la luz, hasta llegar al
Reino de Dios donde ya no habrá ni llanto ni dolor.
La Lectura primera es de Jeremías y a él dedico la imagen de esta semana.
Es el último de los profetas pintado por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina,
el año 1551. Jeremías plantea destrucciones de la nación, deportación del
pueblo. Su figura, en el Antiguo Testamento, es muy grande; así lo expresa
también Miguel Ángel pues lo coloca en un espacio donde apenas cabe
sentado pensativo en un reducido asiento. Jeremías profeta habla sin rodeos
para todas las personas, medita profundamente desde el alma y desde la
vida, desde la tensión y la esperanza… el pintor del Renacimiento italiano
expresa esta plenitud de vida, de pensamiento, de acción de Jeremías con la
inclusión de las dos figuras, masculina y femenina, que están detrás de su
magna figura.
Los pies de Jeremías están a punto de salirse hacia el espectador, de modo
que su espectacular imagen, pese a estar sentado y con la cabeza meditativa
recogida por su mano diestra y apoyada en la rodilla, impone en el
espectador una sensación de encontrarse ante el terrible esfuerzo de vivir.
Los variados colores poderosos dan al personaje una presencia de fortaleza
y tensión.
Jeremías es autor de un extenso libro, de cincuenta y dos capítulos. Lo
nombramos como el segundo de los “cuatro profetas mayores”, después de
Isaías y precediendo Ezequiel y Daniel. También se le atribuye el libro
poético de “Las Lamentaciones” compuesto por cuatro elegías por la caída
de Jerusalén y una oración, en cinco capítulos.
Jeremías se pasó la vida en un constante intento por enderezar el corazón y
la mente del pueblo que decía amar a Dios pero se quedaba en normas y
leyes, sin convertir el corazón al Señor. Llamó insistentemente a liberar a
los esclavos (34,9.14) como signo de conversión. Fue acusado de
transgresor, perseguido, encarcelado…siempre confió en el Padre Dios de
​cuya mano todos caminamos. Sus textos son muy usados por la Iglesia en
el Tiempo de Cuaresma como referentes a Cristo.
Javier Agra.

 

11 AGOSTO 2019 DOMINGO XIX TIEMPO ORDINARIO 

EVANGELIO LUCAS 12,32-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». Y el Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.
Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

RETABLO DEL ESPÍRITU SANTO COLEGIATA DE SANTA MARIA, MANRESA

En este Domingo XIX del Tiempo Ordinario, la Iglesia nos presenta un texto del evangelio que impulsa a la espera vigilante, a la acción solidaria, a transformarnos por la acción del Espíritu.

Aprovecho para presentar este retablo gótico de la Colegiata de Santa María en Manresa, Barcelona. Es una obra del pintor PERE SERRA de los últimos años del siglo catorce. En sus cinco calles y tres cuerpos coronados por el ático en cinco pináculos, se representan veintidós escenas de la vida de Cristo, con la característica común de alguna presencia del Espíritu Santo.

La calle Central es más ancha. En ella se representa Pentecostés como tabla inferior y más grande, motivo central que da nombre al Retablo; el Espíritu Santo en forma de Paloma sale del rasgado cielo y se posa como Lenguas de Fuego sobre los apóstoles reunidos en torno a la figura central de María. Sobre ella La Coronación de María después de su Ascensión y en el pináculo La Crucifixión de Cristo.

En las dos calles a su izquierda contemplamos cuatro escenas de la infancia de Jesús junto a María su madre, en los dos cajones altos están representadas la Creación del mundo y la Creación del hombre.

Las dos calles de la derecha tienen representados cinco momentos de la vida adulta de Jesucristo: El Bautismo, La Transfiguración, La Resurrección,  la Aparición a los discípulos en el Cenáculo y la Ascensión; además también vemos pintada la tabla con el Discurso de Pedro que, junto con Pentecostés, se considera el momento del nacimiento de la Iglesia.

La Predela sufrió diferentes contratiempos en la historia; en una restauración de mediados del siglo veinte  se colocó la tabla con la “Lamentación sobre Cristo Muerto”, obra de 1411 realizada por el artista Lluís Borrassá. A su derecha se representa el Discurso de San Esteban y a su izquierda un cuadro sobre san Martín en el momento de la Consagración de la celebración de la Eucaristía con una simbología curiosa e intensa que cuenta Santiago de la Vorágine en su libro “Leyenda áurea”

Las tablas del ático están coronadas en cada de sus pináculos por ángeles que llevan escrito es la filacteria un texto alusivo al cuadro sobre el que están. “El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1, 2), sobre la imagen de la Creación. “Yahvéh Dios formó al hombre del polvo de la tierra…” (Génesis 2, 7), sobre la imagen de la Creación del hombre. “Una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado…” (Marcos 1, 11), sobre la tabla del Bautismo de Cristo. “Su rostro resplandeció como el sol, y sus vestidos de volvieron blancos como la luz” (Mateo17, 2), sobre la escena de La Transfiguración de Jesús.

Termino apuntando que en estas pinturas del gótico las imágenes de Jesús, de María, de los santos… aparecen más cercanas a los fieles que las observan; descienden desde el cielo, desde Dios Padre para moverse y convivir entre las personas; muestran un rostro cercano, como una caricia del Padre Dios.

Javier Agra.

 

4 AGOSTO 2019 DOMINGO XVIII TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO LUCAS 12,13-21

En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».

Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».

Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.

Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».

IGLESIA DE MADERA DE ZACOPANE, POLONIA

En el interior de Noruega se encuentran aún hoy abiertos al culto, diversos templos cristianos construidos en madera durante la Edad Media, al mismo tiempo que en el centro y sur de Europa florecían las catedrales románicas y góticas. Son de una misteriosa belleza por su magnífica sencillez y su entorno natural; el visitante se encuentra en un espacio de serena oración.

También en Polonia se encuentran alguno de estos templos, más sencillos pero de magnífica construcción y de sosegada espiritualidad para el viajero de Madrid acostumbrado a otros templos. En un viaje por diferentes ciudades de Polonia, entre diversas experiencias, recuerdo el tiempo de oración en el templo de madera situado en las afueras de la ciudad de Zacopane, al sur de Cracovia y cerca del río Dunajec que hace frontera entre Polonia y Eslovaquia a la vista de abundosos bosques y de los montes Tatras.

De la liturgia de este DOMINGO  podemos aprender el entusiasmo ante las cosas pequeñas de cada día, la felicidad que nace del encuentro con las personas y con la naturaleza entera, la sencillez y entereza constantes del cristiano, la profundidad de vivir buscando siempre la verdad y la paz…

Javier Agra.

 

28 JULIO 2019 DOMINGO XVII TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO LUCAS 11, 1-13

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:

–Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.

El les dijo: Cuando oréis decid:

«Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación.»

Y les dijo:

–Si alguno de vosotros tiene un amigo y viene durante la medianoche para decirle:
«Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle.»

Y, desde dentro, el otro le responde:

«No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados:
no puedo levantarme para dártelos.»

Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide, recibe, quien busca, halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?

Este domingo XVII del TIEMPO ORDINARIO leemos el evangelio sobre la oración según la versión de Lucas evangelio que estamos leyendo y leeremos durante este Tiempo Ordinario.

Permitidme una licencia o una comodidad. No comentaré una pintura en concreto, me dedicaré esta semana a la oración meditativa y a la lectura de Santa Teresa de Jesús quien nos serena el alma en todo momento. Pero si muestro tres pinturas de tres fechas profundas y hermosas acaecidas estas jornadas recién cumplidas.

El pasado lunes 22 fue la fiesta de Santa María Magdalena. Para recordarla presento este cuadro “LA MAGDALENA” pintado por “EL GRECO”. Presenta a María Magdalena en actitud contemplativa ante el crucificado, en primer plano vemos la calavera como símbolo de la brevedad del tiempo. Mucho se ha pintado sobre esta persona, una de las figuras presentes en el evangelio; en nuestra parroquia podéis admirar una copia de la Magdalena, pintada por José Rivera “El Españoleto” donde se añaden a los citados atributos, el frasco de perfume con el que frecuentemente se la identifica.

El jueves día 25 celebramos la FESTIVIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL. He aquí una imagen pintada por GUIDO RENI con el apóstol levantando los ojos al cielo; en unos tonos de luz que llenan de entusiasmo al espectador. Normalmente lo veremos representado con los atributos de la capa y el bordón de peregrino.

El día 26 viernes, celebramos la memoria de San Joaquín y Santa Ana, padres de María y abuelos de Jesús. Por tal motivo celebramos también el día de los abuelos. SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA están representados en este cuadro atribuido a GOYA.

Javier Agra.

 

21 JULIO 2019 DOMINGO XVI TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO LUCAS 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

CRISTO EN CASA DE MARTA Y MARÍA    JOHANNES VERMEER

Completamos el capítulo diez del evangelio de Lucas con este texto que nos presenta a Jesús llegando a casa de Marta y María. Vermeer lo pinta siguiendo el esquema de otros muchos autores del mismo tema. Jesús está sentado conversando con María, mientras Marta se atarea poniendo algún detalle para la comida, incluso le recrimina a su hermana por no colaborar. María está absorta escuchando al maestro. Jesús le dice a Marta las palabras finales del evangelio de hoy: “Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y esa no se le quitará”.

VERMEER (Delft 1632 – Delft 1675) es un pintor holandés de notable prestigio y misterio en torno a su persona y su pintura. Seguramente es uno de los pintores de los Países Bajos más tratados en la literatura y el cine actual: todos recordamos las diferentes modalidades de arte que hoy tenemos de su pintura “La Muchacha de la Perla” o “La Lechera”. Solamente se reconocen como obras de este autor treinta y tres o treinta y cinco, según catálogos.

Esta obra “CRISTO EN CASA DE MARTA Y MARÍA” en una obra de juventud terminada antes de 1655. Está en la GALERÍA NACIONAL DE ESCOCIA EN EDIMBURGO. El pintor recoge el momento en que Jesús se dirige a Marta con las palabras del final del evangelio citadas más arriba. La luz es como una fuente que manara por diversos caños llenando de vivos resplandores a las diferentes figuras colocadas de modo piramidal, con Jesús como centro de atención. Sus miradas y sus gestos hacen de su figura el centro de atención del cuadro, hacia él se dirigen las preguntas, la atención, las miradas de las dos hermanas; hacia Jesús se centra la atención del observador de todos los tiempos.

El juego de colores entre el blanco, el azul, el bermellón con serenas pinceladas y luminosidad flotante es como un constante movimiento de intensidad; parece como que nosotros observadores pudiéramos influir en la fuerza de los tomos luminosos en uno u otro lugar del cuadro.

Este Domingo XVI del TIEMPO ORDINARIO nos plantea la pregunta de todos los tiempos ¿acción, contemplación? y que la Iglesia ha respondido también desde antiguo con las dos columnas que definen nuestra fe cristiana: ORA et LABORA. Reza y Trabaja. La acción como entrega total en la construcción del Reino de Dios, desde la firme raíz del entronque con Cristo por la oración serena y continuada.

Javier Agra.

14 JULIO 2019 DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO LUCAS 10, 25-37

En aquel tiempo, se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: –Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?

Él le dijo: – ¿Qué está escrito en la Ley?, ¿qué lees en ella?

El letrado contestó: –«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.»

Él le dijo: –Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.

Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús: – ¿Y quién es mi prójimo?

Jesús dijo: –Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: –Cuida de él y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.

¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos? El letrado contestó: –El que practicó la misericordia con él. Jesús le dijo: –Anda, haz tú lo mismo.

 

EL BUEN SAMARITANO   DAVID TENIERS “EL JOVEN”

Estamos en el DOMINGO XV del TIEMPO ORDINARIO. La Iglesia nos ofrece una de las páginas más bellas del evangelio de Lucas, con esta parábola de “EL BUEN SAMARITANO” y las diferentes posturas que podemos adoptar ante las diversas situaciones de las personas fundamentalmente pero también de la naturaleza en general.

Solamente la narra el evangelio de Lucas y es, seguramente, la más tratada por los diversos modos de arte. Ha calado tanto en el sentimiento popular que “el buen samaritano” es el símbolo de la fraternidad humana, del humanismo generoso, de la misericordia sin medida.

De entre la multitud de pintores que han ilustrado esta parábola de Jesús, elijo “El Buen Samaritano” pintado por DAVID TENIERS “EL JOVEN” (Amberes, Bélgica 1610 – Bruselas 1690), hijo del pintor David Teniers y padre del también pintor David Teniers III. De este conocido y popular pintor podemos contemplar cerca de cuarenta obras en el Museo del Prado. “El Buen Samaritano” lo pintó el año 1655 y está expuesto en el MUSEO DE ARTE METROPOLITANO DE NUEVA YORK.

El cuadro presenta una atmósfera ocre como si el pintor quisiera mimetizar la escena con el paisaje, acaso para ocultar la vergüenza de los dos personajes que pasan de largo y a los que tenemos que identificar en la escena y diferenciar entre la vegetación y la materia inanimada; suponemos que el sacerdote y el hombre de leyes respiran y tienen vida humana, no obstante el pintor Teniers los sitúa con mismas pinceladas que el sendero, no se diferencian de los árboles, parecen inanimados como si carecieran de sangre y de corazón.

En el primer término, el herido atrae la mirada del espectador por su tonalidad pálida y el color blanco de las vendas con que le atiende el samaritano. Junto con el burro, el perro y también el niño hacen una pantalla en la que nos podemos extasiar y detener la mirada, aquí está la luz y la misericordia, aquí la fraternidad y el amor que indica Jesús como modo de vida.

Disimulada entre los ocres y la maleza del fondo a nuestra izquierda, podemos distinguir el momento en que los “salteadores” roban y apalean al hombre que caminaba de Jerusalén a Jericó. La escena general está enmarcada en un paisaje solitario con la luz del atardecer al fondo, las aves revoloteando y las montañas como horizonte.

Jesús nos enseña en esta parábola que no es fácil llegar a Dios saltándose a las personas con quienes convivimos a diario. La primera carta de Juan también nos recuerda que Dios nos amó desde el inicio y que el camino del amor recorre el sendero de las personas a quienes encontramos. Tampoco aquí podemos separar lo que Dios ha unido, el amor a Dios y el amor al prójimo porque lo que hacemos con uno de estos pequeños lo hacemos con Él como recuerda Mateo 25, 40. Se trata de arremangarse y hacer cado uno lo que pueda para que este mundo funcione mejor para todas las personas en el camino del Reino de Dios.

Javier Agra.

EVANGELIO LUCAS  10, 1-12. 17-20

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: –La mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.

 Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «está cerca de vosotros el Reino de Dios.» Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: «Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros.» «De todos modos, sabed que está cerca el Reino de Dios.» Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.

Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: –Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. El les contestó: –Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno.

Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

EL ENVÍO DE LOS SETENTA Y DOS DISCÍPULOS  JAMES TISSOT

Este Domingo XIV del Tiempo Ordinario leemos el texto del envió por parte de Jesús, de los setenta y dos discípulos, como “misioneros” a diferentes lugares. Es una narración exclusiva del evangelio de Lucas; sin embargo sí es una situación que se repite en diferentes momentos del mismo evangelio y también de los otros dos sinópticos Mateo y Marcos.

La historia de la pintura y del arte en general es muy escasa en el tratamiento de este motivo. Encontré el tema pintado como lámina en Jacques Joseph Tissot, quien prefirió ser conocido con el nombre anglosajón JAMES TISSOT dada su entusiasta admiración por la cultura inglesa. Este pintor francés nació en Nantes el 15 de octubre de 1836 y murió en Chenecey-Buillón el 8 de agosto 1902.

Su vida artística pasó por diferentes momentos. Entre 1882 – 1896 viajó por Palestina y Oriente en busca de inspiraciones y paisajes para pintar una serie de 700 acuarelas y dibujos ilustrando la vida de Jesús, el Cristo. Más de quinientas obras de esta numerosa producción, pertenecen al Museo BROOKLYN de Nueva York. Entre ellos está la lámina del “ENVÍO DE LOS SETENTA Y DOS DISCÍPULOS”.

Terminada esta tarea, se propuso continuar con escenas del Antiguo Testamento; tarea en la que se encontraba inmerso a su muerte el año 1902.

Se considera a este autor como un pintor de colores vivos, luminosa intensidad, personajes tratados con elegancia y equilibrio. Tal vez la presentación de su pintura no mueva al recogimiento religioso, pero el realismo de las personas y la naturaleza están presentes en esta obra que presento a vuestra consideración. Los creyentes sabemos que la vida, la tierra y las gentes nos movemos en cada situación en las manos del Señor y él es quien hace de la realidad sin trampantojos un lugar de gracia, de esperanza, de salvación. Algo así expresa James Tissot en este cuadro.

Vemos a Jesús con un grupo de los discípulos a los que impone las manos como señal de envío, todos están en disposición de iniciar el camino; vemos también a los discípulos que aún permanecen en el ángulo del cuadro, de dos en dos dirigiéndose a las ciudades cercanas, por caminos marcados en terrenos áridos como son los de Palestina; un tono de verdor apunta la vida que acaso sea cosecha futura, pero que es sin duda esperanza y fe en un tiempo de salvación para el que estos setenta y dos discípulos y todos nosotros somos “misioneros”, enviados a proclamar desde el testimonio, la oración sosegada, la vida comprometida, la serenidad confiada.

Javier Agra.

EVANGELIO LUCAS 9,51-62

Cuando se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él. Puestos en camino, entraron en una aldea de samaritanos para hacer los preparativos. Pero no lo recibieron, porque su aspecto era el de uno que caminaba hacia Jerusalén.

Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos?». Él se volvió y los regañó. Y se encaminaron hacia otra aldea.

Mientras iban de camino, le dijo uno: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».
A otro le dijo: «Sígueme». El respondió: «Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre». Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».

Otro le dijo: «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa». Jesús le contestó: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».

SANTOS PEDRO Y PABLO – RUBENS

En la Iglesia, llamamos Tiempo Ordinario a los períodos en los que no tenemos ni acontecimientos especiales como fueron la Pascua o la Navidad, ni son domingos de preparación previa o celebración posterior. Para este domingo XIII del Tiempo Ordinario se nos ofrece el evangelio de Lucas 9, 51-62 en el que Jesús nos recuerda diferentes situaciones personales o diversas escusas para no atender a su llamada.

Es el inicio del viaje de Jesús a Jerusalén, donde será entregado a la muerte antes de la Resurrección. Parte de este evangelio también lo narra Mateo 8, 18-22 en un contexto de milagros; Mateo sitúa también en este contexto la llamada a Mateo y su respuesta activa: “se levantó y lo siguió” 9, 9.

Ayer sábado 29 de junio, celebramos la festividad de los Santos Pedro y Pablo que siguieron a Jesús en la vida, en la actividad, en el testimonio… Entre los años 1610 – 1612, PEDRO PABLO RUBENS (1577 – 1640) pintó un apostolado;  algunos apóstoles con los símbolos de su martirio. Estos dos que hoy presento están sin estos símbolos del martirio, entre otras causas porque son más poderosas las señales que los identifican. Están expuestos en el Museo del Prado.

Pedro está pintado con las llaves del Reino de los Cielos, que lo identifican desde el inicio de los tiempos del cristianismo como el coordinador de la iglesia nacida en Pentecostés, vestido con una túnica pontifical con tres cruces. La luz que recibe el apóstol Pedro es de una tonalidad especial y es el único que la recibe directamente desde lo alto. La luz de la divinidad proporciona al apóstol una serenidad inmensa ante los diferentes momentos de la vida y acentúa en San Pedro el brillo de una lágrima que asoma en sus ojos de oración, seguramente estará siempre recordando el momento en que negó a Jesús, el maestro, y recordará también para siempre la calidez del perdón de la misericordia de Cristo.

Pablo está pintado como un apóstol de expresión rotunda y activa. Sus atributos son el libro y la espada: fue el que viajó fundando comunidades cristianas, a ellas dirigió diferentes cartas; por eso el libro es su inseparable símbolo. La espada, además de por recibir el martirio con espada, es su atributo porque su palabra “penetra en el corazón como una espada de doble filo” como se nos recuerda en la carta a los Hebreos 4, 12. San Pablo mira directamente al espectador y sigue interpelando hoy con la misma intensidad con que presentaba su testimonio durante los días de su predicación.

Ambos son personajes llenos de fortaleza, vigor y energía. Tanto que no caben en el lienza más que sus bustos. Ambos colocados en diferente perspectiva, pero los dos muestran sosiego y energía, confianza en el Señor y seguridad en el camino del Reino de Dios al que nos impelen para que también nosotros seamos constructores desde la oración y desde la acción.

Javier Agra.

 

23 JUNIO 2019 SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

EVANGELIO LUCAS 9, 11B-17

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del Reino de Dios, y curó a los que lo necesitaban.

Caía la tarde y los Doce se le acercaron a decirle: –Despide a la gente que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida; porque aquí estamos en descampado.

El les contestó: –Dadles vosotros de comer.

Ellos replicaron: –No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío. (Porque eran unos cinco mil hombres.)

Jesús dijo a sus discípulos: –Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.
Lo hicieron así, y todos se echaron. El, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente.

Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

RETABLO MAYOR DE LA IGLESIA DE LAS RELIGIOSAS JERÓNIMAS DEL CORPUS CHRISTI

Popularmente conocido como el convento de LAS CARBONERAS por la imagen de María Inmaculada encontrada en una carbonería y que hoy está en un pequeño retablo lateral, la iglesia del Corpus Chisti está situada en las Plazas del Conde de Miranda y del Cordón. Fue fundado en 1607 por donaciones de Beatriz Ramírez de Mendoza (1556-1626). Tiene convento de clausura de las religiosas Jerónimas. Es uno de los poquísimos templos que ha llegado hasta nosotros sin sufrir los avatares de los siglos; entre incendios y guerras, prácticamente todos los templos de Madrid cuentan una historia azarosa.

Podemos visitar el templo que está permanentemente abierto al público, con exposición del Santísimo; acaso por esta circunstancia el silencio oracional se mantiene en medio del sigiloso tránsito de las numerosas personas que acuden hasta el lugar con fines únicamente “culturales y turísticos”. Diferentes retablos laterales han sido restaurados recientemente, también podemos contemplar interesantes pinturas en los cuadros de sus laterales.

Para centrar este DOMINGO DE LA SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO, quiero resaltar su RETABLO MAYOR, fechado en 1622. Retablo de madera dorada y policromada, estructurado en tres calles, un cuerpo principal, con amplio ático y su predela o banco. El retablo fue realizado por el granadino, afincado en Madrid, Antón de Morales y terminado en 1622.

En la calle central del cuerpo del retablo podemos admirar el lienzo de la ÚLTIMA CENA pintado por Vicente Carducho. Es de una composición que mueve a la oración contemplativa para esta fiesta del CORPUS. La serenidad y profundidad del cuadro, la fuerza del contraste de los colores, atención de los apóstoles a las palabras y gestos de Jesús, el Señor (Carducho pintó el momento de la comunión de los apóstoles), son una voz que reclama nuestra presencia en el cuadro, en la vida de Jesús, en la participación activa de su tarea de salvación.

En la calle lateral izquierda está la escultura de San Jerónimo como cardenal y el lienzo con Santa Teresa ante Cristo flagelado; en la calle lateral derecha, la escultura de San Juan Bautista y la pintura de San Francisco de Asís y en Buen Pastor.

El ático presenta en su parte central en grupo escultórico del CALVARIO: CRISTO muerto en la CRUZ y a sus pies MARÍA, madre de Jesús y, desde este momento y ya para siempre, madre nuestra; y SAN JUAN EVANGELISTA. El viernes santo está expresado con la crudeza de la soledad y la muerte, pero también con la fuerza de la fe, la esperanza, la confianza, la entrega, la maternidad… A la izquierda está la escultura de San Miguel Arcángel y en la derecha el Ángel de la Guarda.

Figuras de pequeños ángeles exentos anuncian la victoria del bien y de la vida. El Espíritu Santo con forma de paloma y la figura del Padre Dios coronan el remate del retablo.

En la predela vemos pintados dos jarrones, uno a cada extremo y, de izquierda a derecha, las imágenes de los santos Agustín, Ana, Domingo, Joaquín, Clara, Gregorio, Lorenzo y Esteban.

En todos los lugares podemos recoger nuestro corazón para encontrar silencio, meditación, oración; hoy recomiendo este templo y su retablo para una visita sosegada en la Semana del Corpus Cristi o en cualquier ocasión.

Javier Agra.

16 JUNIO 2019 SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

EVANGELIO JUAN 16, 12-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.

TRINITAS PATERNITAS TETRAMORFOS

IGLESIA DE SAN NICOLÁS DE TUDELA

En esta fiesta de la Santísima Trinidad, la Iglesia propone para la lectura del evangelio un breve texto según san Juan del discurso de Jesús durante la Última Cena. Esta amplia parte del evangelio, desde el capítulo trece hasta el final, se conoce como el Libro de la Gloria; además del momento de la Última Cena también se llama así el relato de la Pasión y Resurrección.

Está cumplida la Pascua. Hoy celebramos la Fiesta de Dios que es Santísima Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo–. En la pintura y en la escultura, la Santísima Trinidad, está amplísimamente presente. Presento una de las pocas imágenes que el arte Románico ha expresado con este motivo, llamado TRINITAS PATERNITAS, situada en el tímpano de la iglesia de SAN NICOLÁS DE TUDELA, Navarra. En España, además de ésta que aquí acompaño, solamente existe otra Trinitas Paternitas en el tímpano de la iglesia de Santo Domingo, Soria; mientras que en el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, en Santo Domingo de la Calzada y en el Monasterio de Silos, están situadas en una de sus columnas.

Por más que será notorio para todos los lectores, digo que las palabras en latín no llevan las tildes que usamos en nuestro idioma; pero sabed que Trinitas Paternitas se pronuncia en su acentuación esdrújula.

La Santísima Trinidad se sitúa en posición vertical. El Padre está coronado y ocupa el mayor espacio dentro de la almendra o mandorla románica, tiene en brazos a Jesús, el Hijo con aspecto de persona joven pese a su tamaño reducido. Esta presentación de Jesús niño, las más de las veces en brazos de María su madre, pero con rostro adulto es muy frecuente en el románico. El Espíritu Santo, al que le falta la cabeza, en forma de paloma corona la imagen de la Santísima Trinidad.

Estamos ante un relieve realizado con delicadeza y maestría. El tiempo, la serenidad, la delicadeza con que trabajaban la mayor parte de los anónimos artistas del Románico es digno de admiración asombrosa; su vida entera estaba dedicada a la gloria de Dios.

Esta imagen es un Pantocrátor. Es Tetramorfos “cuatro formas” porque están esculpidas también las cuatro formas de los símbolos de las cuatro versiones del evangelio: Mateo con el humano, Marcos con el león, Lucas con el toro, Juan con el águila.  Las figuras laterales parecen representar al rey David y al profeta Isaías: recordamos que Jesús es descendiente del citado rey, mientras que Isaías nos legó multitud de “profecías” sobre el Mesías, además de los “cánticos” del Siervo sufriente que identificamos con Cristo. Añado que el tímpano de San Nicolás de de Tudela es del siglo XII y que el resto del templo ha sido reformado en diversas ocasiones durante diferentes siglos.

Javier Agra.

9 JUNIO 2019 FESTIVIDAD DE PENTECOSTÉS

Secuencia
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequia, sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.

 EVANGELIO JUAN 20,19-23

AL anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

PENTECOSTÉS, TIZIANO

Cincuenta días después de RESURRECCIÓN terminamos el TIEMPO DE PASCUA con esta celebración del Domingo de Pentecostés. El Espíritu Santo, enviado por el Padre, comunicó a los apóstoles la enseñanza entera y la novedad que Jesús, el Hijo, había traído a esta tierra. El Espíritu Santo continúa entregando a los seguidores de Jesús, el Cristo, toda la vida del Padre Dios.

De entre la variedad de pinturas que ilustran este acontecimiento de PENTECOSTÉS, fundacional de la Iglesia, presento para esta ocasión el cuadro de TIZIANO (Véneto 1490 – Venecia 1576). Estamos una de las grandes figuras del renacimiento italiano que adquirió nombre y fama ya en una edad muy joven, tanto que se cuenta de él que llegó a falsear la fecha de su nacimiento para presentarse de más edad y parecer más venerable. Pintó para diferentes monarquías europeas; en el Museo del Prado conservamos un amplio catálogo de su producción; muy admirado por sus coetáneos hasta conocerlo como “el sol entre las estrellas”, verso con el que finaliza “El Paraíso de La Divina Comedia” de Dante; fue pintor oficial de la República de Venecia durante sesenta años, hasta su muerte.

PENTECOSTÉS, lo pintó en 1546 para el templo de Santa María della Salute, Venecia. Ejemplo claro del dominio prodigioso del color lleno de vida y luminosidad de la generalidad de su obra. Podemos contemplar la soltura poderosa de los trazos de sus pinceles, la delicadeza en la mezcla y distribución de colores. El cuadro de Pentecostés es, por todas estas razones, un prodigio de fascinación para los sentidos.

Describe el acontecimiento que conocemos por el capítulo dos del libro de los Hechos de los Apóstoles. En un interior que semeja la bóveda celeste, la escena se llena de resplandor por los rayos del Espíritu Santo y las lenguas de fuego que se posan en movimiento sobre la cabeza de cada uno de los asistentes. Tiziano, pintó a María y a las otras mujeres que se citan en diferentes lugares del Nuevo Testamento después de resucitar Jesús, pintó a los doce apóstoles en el movimiento y la convulsión que supone recibir el Espíritu Santo para afirmarse en la fe, para consolidarse en la oración y en la comunidad, para salir con fuerza a la misión de anunciar a Cristo Resucitado.

Las diferentes expresiones de los apóstoles, de las mujeres, de María son una atracción para el espectador. Parece querer decir el autor que todas las personas del cuadro y todas las personas de todos los tiempos, recibimos el mismo Espíritu Santo para el enriquecimiento común según las capacidades “los carismas” de cada persona.

El Espíritu Santo es el vértice de la composición de la pintura, que se nos ofrece como un triángulo que es, una vez más, recuerdo simbólico de la Santísima Trinidad. Tiziano une en este cuadro las dos formas simbólicas con que representamos al Espíritu Santo: en forma de paloma como recordamos en el Bautismo de Jesús y otros acontecimientos; en forma de lenguas de fuego que se posa sobre la cabeza de cada uno de los seguidores de Jesús por el bautismo.

Javier Agra.

2 JUNIO 2019 ASCENSIÓN DEL SEÑOR

EVANGELIO LUCAS 24,46-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.»  Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

ASCENSIÓN – PIETRO PERUGINO

EL Tiempo de Pascua camina este domingo en su séptima semana y nos ofrece la FESTIVIDAD DE LA ASCENSIÓN de Jesús al cielo. El acontecimiento lo narra el evangelio de Marcos 16, 19-21; también lo leemos en Lucas 24, 50-53 –hoy leemos este evangelio– y en el libro de Los Hechos de los Apóstoles 1, 9-11, escrito por Lucas. Jesús les promete el envío de Espíritu Santo que les dará fortaleza para anunciar por todo el mundo la RESURRECCIÓN; después se va al Padre. Comenzará el tiempo de la Iglesia.

Son muchos los pintores que han plasmado en sus lienzos este momento. Hace dos años presenté la pintura de “El Greco” y este año ofrezco la “ASCENSIÓN” de PIETRO PERUGINO. Pietro de Cristóforo Vanucci, nació hacia el año 1448 en Città della Pieve, localidad de Perugia de donde toma el sobrenombre nuestro pintor. Murió en Fontignano, también de Perugia, en marzo de 1524. Es uno de los grandes pintores del renacimiento, maestro de Rafael. Tiene algún fresco en los museos Vaticanos y otros nombrados cuadros, fundamentalmente por diferentes localidades de Italia.

Esta ASCENSIÓN la pintó hacia el año 1498 como una de las tablas del Políptico de la Ascensión para el templo de San Pedro de Perugia, hoy se encuentra en el MUSEO MUNICIPAL DE LYÓN.  

La figura de Cristo ocupa gran parte de la obra, de presencia serena y elegante, con trazos definidos, sitúa al espectador ante una figura etérea y dulce, una llamada al sosiego meditativo. La luminosidad general de esta tabla llena de fortaleza y entusiasmo al espectador, que escucha las palabras de Jesús, el Cristo: “vosotros sois testigos de todo esto”, id por el mundo, anunciad la Resurrección.

Silencio y armonía, contemplación y envío son sensaciones de quien contempla esta Ascensión del Perugino. En la filacteria de los dos ángeles que lo acompañan, suenan de nuevo las palabras que dicen los ángeles según Los Hechos de los Apóstoles: “¿Qué hacéis hay plantados mirando al cielo?” “Jesús volverá como lo habéis visto marcharse”, mientras los cuatro ángeles músicos cantan y acompañan con instrumentos a la muchedumbre de ángeles que revolotean y acompañan la Ascensión.

María, con mirada segura y dulce, preside a los apóstoles y a las mujeres testigos de este acontecimiento y de la vida de Jesús, que desde ahora serán los testigos de la Resurrección en todos los confines de la tierra. La luminosidad llena de matices apenas perceptibles, la serenidad llena de recogimiento, la fortaleza de rostros y manos, los detalles casi imperceptibles de los clavos en uno de los pies y la llaga en el costado resucitado de Cristo, los árboles y la vegetación apenas insinuada por encima de la cabeza de los apóstoles en un horizonte interminable… hacen de esta pintura un lugar de entusiasmo y serenidad. Llenan el corazón y el alma del espectador de la necesidad de apoyarse en el vuelo resucitado del autor de la vida para construir una tierra nueva donde el Reino de Dios sea paz universal.

Javier Agra.

 

 

28 ABRIL 2019 II DOMINGO DE PASCUA

EVANGELIO JUAN 20,19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.»  Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: «¡Señor Mío y Dios Mío!»  Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo tengáis vida en su nombre.

“Después de este saludo, Jesús muestra a los discípulos las llagas de las manos y del costado (cf.Jn 20, 20), signos de lo que sucedió y que nunca se borrará: su humanidad gloriosa permanece «herida». Este gesto tiene como finalidad confirmar la nueva realidad de la Resurrección: el Cristo que ahora está entre los suyos es una persona real, el mismo Jesús que tres días antes fue clavado en la cruz. (…) Entonces, de la tristeza y el miedo pasan a la alegría plena. La tristeza y las llagas mismas se convierten en fuente de alegría. La alegría que nace en su corazón deriva de «ver al Señor» (Jn 20, 20). (…)Pero Jesús sabe que en los suyos hay aún mucho miedo, siempre. Por eso realiza el gesto de soplar sobre ellos y los regenera en su Espíritu (cf. Jn 20, 22); este gesto es el signo de la nueva creación. Con el don del Espíritu Santo que proviene de Cristo resucitado comienza de hecho un mundo nuevo. (…)  Esta novedad de una vida que no muere, traída por la Pascua, se debe difundir por doquier, para que las espinas del pecado que hieren el corazón del hombre dejen lugar a los brotes de la Gracia, de la presencia de Dios y de su amor que vencen al pecado y a la muerte.

LA INCREDULIDAD DE SANTO TOMÁS CARAVAGGIO

Celebramos el II DOMINGO DE PASCUA. Durante todo este Tiempo de Pascua recordamos la “SECUENCIA” que leímos el pasado domingo: “…luchan vida y muerte / en singular batalla / y, muerto el que es la vida, / triunfante se levanta /… da a tus fieles parte / en tu victoria tanta”.

Para este domingo, presento la pintura de Caravaggio, “La incredulidad de Tomás”. Esta escena donde se respira el movimiento y que está fascinantemente compuesta por el pintor barroco italiano, atrae todas las miradas hacia la llaga de Jesús, el Cristo Resucitado.

Estamos viendo un cuadro del pintor más representativo del “claroscuro” lleno de contrastes de luz y sombras, cuadros que difuminan la figura y el fondo casi sin romper su continuidad.

El episodio de la incredulidad del apóstol Tomás está narrado solamente en el evangelio de Juan 20, 19 – 31. Sin duda es una meta para tantas personas que buscan con ahínco respuestas a las ansias que anidan en todos los corazones. Tomás vio, creyó, anunció y selló su fe con su sangre. He aquí un camino profundo, convencido, consagrado por el Señor Resucitado. La búsqueda es un paso decisivo para poder encontrar, el Resucitado saldrá al camino de cada uno de nosotros.

“La incredulidad de Santo Tomás” lo pintó Caravaggio en 1602; está expuesto en el MUSEO-PALACIO DE SANSSOUCI, POSTDAM (ALEMANIA)

Los dos apóstoles que acompañan la escena, en el cuadro, posiblemente Pedro y Juan también observan curiosos; seguramente pensarán que no está de más cerciorarse. Ellos habían corrido hasta el sepulcro para ver la tumba vacía, cuando las mujeres les anunciaron que Jesús había resucitado. Ellos estaban en el Cenáculo cuando habían visto al Señor que les saludó con “La Paz sea con vosotros”.

La potente luz del cuadro se expande desde Jesús resucitado y llega a todos los rincones. Nosotros también creemos, con el pintor italiano, que la luz de Jesús llega a todas las partes de la tierra, a todo nuestro interior…Esa es ahora nuestra misión, contar nuestra fe para que el mundo pueda creer en Jesucristo Resucitado.

El tema de la duda de Santo Tomás ha sido muchas veces representado en el arte. Y esta pintura de Caravaggio también ha sido muy “versionada” en los siglos posteriores.

Hoy también recordamos el DOMINGO DE LA MISERICORDIA. Ese es tema para nuestra reflexión y nuestra vida.

¡Aleluya. FELICES PASCUAS. Cristo ha resucitado!

Felicitamos a Alberto, presbítero de nuestra parroquia, y nos unimos a él en oración para celebrar el primer año de su ordenación sacerdotal.

Javier Agra.

 

21 ABRIL 2019 PASCUA DE RESURRECCIÓN

EVANGELIO LUCAS 24, 1-12

El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban  desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron: « ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. HA RESUCITADO.  Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: «El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar.»» 

Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los Once y a los demás.  María Magdalena, Juana y María, la de Santiago, y sus compañeras contaban esto a los apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron. Pedro se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose, vio sólo las vendas por el suelo. Y se volvió admirándose de lo sucedido.

RESURRECCIÓN  RAFFAELLINO DEL GARBO

Mucho se ha pintado sobre la Resurrección de Jesús, el Cristo. El pasado año, planteé la madrugada de PASCUA desde una representación del “Noli me tangere” y este año, entrego para la contemplación, el gozo, la oración, el entusiasmo, la fe, la fortaleza, la acción…LA RESURRECCIÓN del renacentista italiano RAFFAELLINO DEL GARBO, cuyo año de nacimiento no está muy documentado; sabemos que nació en San Lorenzo a Vigliano entre los años 1466 y 1476, murió en Florencia en 1524.

El cuadro Resurrección lo pintó el año 1510 para el monasterio benedictino del Monte Oliveto; actualmente se expone en la GALERÍA DE LA ACADEMIA DE VENECIA.

Es la mañana del DOMIMNGO, las nubes de la noche está huyendo por el fondo mientras por el primer plano llega la claridad iluminada por el fogonazo de luz dorada brillante, el resplandor de Cristo resucitado que se extiende por la amplitud y profundidad que plantea esta pintada escena. Cristo ha resucitado y sale victorioso de la tumba, en sus manos y en sus pies permanece la señal dolorosa de los clavos, pero todo su cuerpo está limpio sin las señales de magulladuras ni lanzadas, sin las penalidades pasadas; la visión que entrega ahora al mundo es de serena victoria.

Se eleva sobre la tierra, pero mira a las personas a la naturaleza entera y nos bendice; esta es la mañana de la victoria, la cruz se ha transformado en el cayado del que camina con nosotros, la sangre y el dolor serán desde este momento un estandarte de blancura de vida nueva. Cristo está todo envuelto en luz y en etérea figura que se levanta, ya para siempre, sobre el pecado, sobre el  mal, sobre la muerte.

Contemplamos el tono rojo de la sangre y del dolor en la cruz del estandarte de Cristo resucitado, en alguna ropa de los soldados caídos, porque el Reino de Dios aún no está presente entre nosotros; ahora es el tiempo nuestro, de la Comunidad cristina, de la humanidad, de cada uno de nosotros, para transformar el mal en bien, la injusticia en justicia, la persecución en libertad, la opresión por cualquier causa en PAZ de los corazones, de los sentidos, de las personas…

Los soldados están derrumbados, dormidos o huyendo asustados. Observamos cómo cada soldado es diferente a los demás, en el uniforme que visten, también en la expresión. Todas las personas estamos esta mañana de Resurrección ante la tumba vacía de Jesús, el Cristo; cada uno vamos a reaccionar ante el Resucitado; cada uno podemos elevarnos con él, entrar en su luz, en su gozo, en su esfuerzo por construir el Reino de Dios; pero también podemos tomar otras opciones.

La naturaleza, las edificaciones… el tiempo antiguo está rompiéndose; es el momento de la luz nueva, del tono verde de la nueva vegetación, de construir un mundo más libre, más justo, con más paz, es el tiempo de la RESURRECCIÓN.

¡Aleluya, FELICES PASCUAS!

Javier Agra.

 

14 ABRIL 2019 DOMINGO DE RAMOS

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN LUCAS 23, 1- 49

Se levantó toda la asamblea, y llevaron a Jesús a presencia de Pilato.

Y se pusieron a acusarlo, diciendo: —«Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey.»

Pilato preguntó a Jesús:

  1. —«¿Eres tú el rey de los judíos?»

Él le contestó: —«Tú lo dices.»

Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: —«No encuentro ninguna culpa en este hombre.»

Ellos insistían con más fuerza, diciendo: —«Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí.» Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y, al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.

Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra. Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.

Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo: —«Me habéis traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré.»
Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaron en masa, diciendo: —«¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás.» A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio. Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando: —«¡Crucifícalo, crucifícalo!» Él les dijo por tercera vez: —«Pues, ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré.»

Ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío. Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús. Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:
—«Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: «Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado.»Entonces empezarán a decirles a los montes: «Desplomaos sobre nosotros», y a las colinas: «Sepultadnos»; porque, si así tratan al leño verde, ¿qué pasará con el seco?»

Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él. Y, cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: —«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.» El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo: —«A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:
—«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.» Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: —«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.» Pero el otro le increpaba: —«¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.» Y decía: —«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.» Jesús le respondió: —«Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»

Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: —«Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.» Y, dicho esto, expiró.

El centurión, al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios, diciendo: —«Realmente, este hombre era justo.»

Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvía dándose golpes de pecho. Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.

Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos), que era natural de Arimatea, pueblo de Judea, y que aguardaba el reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía. Era el día de la Preparación y rayaba el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea fueron detrás a examinar el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. A la vuelta, prepararon aromas y ungüentos. Y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.

ENTRADA DE JESÚS EN JERUSALÉN ICONO RUSO

El DOMINGO DE RAMOS leemos la Pasión de Jesús en el evangelio de la Eucaristía. Antes tiene lugar la procesión de los ramos y se acostumbra leer el episodio de la entrada de Jesús en Jerusalén, este año según el evangelio de Lucas 19, 28 – 40.

Este episodio ha sido muy representado en la amplia variedad de expresiones del arte. En pintura también tiene muchas versiones de diferentes autores y épocas.

“¡Hosanna! ¡Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor! ¡Del cielo PAZ a la tierra y a Dios GLORIA!” (LUCAS 19, 38)

Hoy presento este ICONO RUSO. Es de los hermanos Potapov y está en el Museo de Iconos Rublev de Moscú.  El Icono recoge el fervor popular que envuelve a Jesús. Jesús y sus discípulos entran en Jerusalén entre aclamaciones de la gente. Jesús mira al pueblo y está girado con la vista hacia sus discípulos, en su mano izquierda sostiene el rollo que representa a la Ley. El pueblo lo recibe con palmas, mientras los niños se muestran muy activos: extienden sus túnicas, dan de comer al burro, subidos al árbol cortan ramas para agasajar al maestro.

La seriedad en la mirada de Jesús, contrasta con el ambiente festivo de la escena; él sabe que esta entrada en Jerusalén será la última, que en pocas horas se enfrentará en soledad al gran acto de Redención de la humanidad. Así lo expresa también la túnica de color rojo púrpura. Su mirada hacia los discípulos indica con sutileza el camino que sus seguidores han de continuar. Los pies descalzos están recordando las palabras de Isaías 52, 7: “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que proclama la PAZ…!”

Sobre la tierra, vertical, solemne, se eleva el árbol en la misma línea en la que está Jesús; es de tronco retorcido y rugoso, de frondosa copa… es una imagen del árbol de la Cruz que espera en Jerusalén, pero que brotará para siempre en frondosa vida resucitada. La vista se centra en el conjunto de Jesús, el árbol y el burro sobre el que Jesús entra en Jerusalén para dar cumplimiento a la profecía de Zacarías 9, 9: “¡Aclama, Jerusalén; mira a tu rey que está llegando: justo, victorioso, humilde, cabalgando un asno, una cría de borrica!”

La parte izquierda del icono está ocupada por los discípulos de Jesús; ellos serán el pueblo de la Nueva Alianza. Podemos distinguir a Pedro, un paso por delante de sus compañeros, con el rostro preocupado y la mano tendida hacia el maestro.

El pueblo que está pintado a la derecha, muestra gesto adusto, hierático, como si no participaran de la alegría y jovialidad del momento en el que llega el Mesías. No todos aclaman, algunos sopesan el momento de la entrega, buscan la intriga y la perdición de Jesús, mandan callar a la multitud y a los discípulos… pero “os digo que si estos se callan, gritarán las piedras” (Lucas 19,40). Ya no solo está aclamado por la humanidad, la creación entera está expectante aguardando lo que será alcanzar la libertad y la gloria de los hijos de Dios. (Ver Pablo a los Romanos 8, 19 – 21). Son los niños quienes expresan la sencillez, el gozo, la algarabía del presente y la esperanza del futuro. Porque el Reino de Dios es de los sencillos, de los entregados, de los confiados, de los valientes, de los esforzados, de los que comparten entusiasmo, vida…

En la ciudad de Jerusalén sobresale el templo y resuenan para nosotros aquellas palabras del Maestro: “Destruid este templo y en tres días lo levantaré” (Juan 2, 19). Jesús es el verdadero y definitivo sacrificio, en él toda la naturaleza encuentra sosiego, oración, entrega, constancia, comunión, RESURRECCIÓN.

He aquí un icono, como muchos iconos, como muchos cuadros de inspiración bíblica, ante el que nos podemos sentar para el disfrute estético, para contemplar, para orar, para llegar hasta el Padre Dios…

Javier Agra.

 

7 abril 2019 V Domingo Cuaresma

EVANGELIO JUAN 8,1-11

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.

Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?». Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.

Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?». Ella contestó: «Ninguno, Señor». Jesús dijo:
-«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

CRISTO Y LA MUJER ADÚLTERA REMBRANDT

REMBRANDT (Leiden, Holanda 1606 – 4 de octubre 1699 Ámsterdam, Holanda) es uno de los grandes pintores barrocos. Realizó este cuadro en 1644, se expone en la National Gallery de Londres.

Quinto Domingo de Cuaresma. La Iglesia nos presenta el episodio de “la mujer adúltera” según leemos en el evangelio de Juan 8, 1 – 11. Un poco más arriba de esta lectura, nos indica el evangelista que es el último día de la Fiesta de las Chozas o Tabernáculos; fiesta que se celebra en los meses de septiembre – octubre de nuestro calendario, para conmemorar la salida de la esclavitud de Egipto y es una de las tres mayores peregrinaciones anuales al templo de Jerusalén.

Jesús ha estado rezando durante la noche, en el Huerto de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo y enseñaba a quien quería escucharlo. “Los letrados y fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio…” La escena que sigue es muy conocida para nuestra cultura en general. Termina con otra novedad de Jesús: Dios nos salva, nos levanta y nos invita a seguir caminando.

Esta escena ha sido muy pintada a lo largo de la historia. Rembrandt, resalta el momento en que los fariseos presentan la mujer a Jesús: así lo indica el rostro ansioso del personaje que viste en negro y apunta a la mujer. El corro de personas “respetables” que se ha formado en torno a Jesús y la mujer, nos hace pensar que la emboscada estaba ya maquinada para coger al maestro en una ocasión de juzgarlo y condenarlo a él mismo. Jesús está bajando las escaleras hacia el templo, a su lado camina el apóstol, una multitud se mueve en distintas direcciones, no pocos ausentes a lo que está aconteciendo.

Los fariseos mirar a Jesús, deseosos de encontrar en él algún error para llevarlo ante el Sanedrín. Pero Jesús está moralmente más elevado que los doctores de la ley y así lo expresa Rembrandt situándolo más alto, su luz vence a la penumbra que lo rodea. Jesús pone toda su atención en la mujer, aquí centra la luz el pintor, aquí sucede el milagro del perdón que resuena en nuestros oídos después de haberlo escuchado varias veces en boca de Jesús que es Buen Pastor: estás salvada, vete, camina, no peques más. La mujer que mira al suelo, en la escena pintada, pudo levantar la vista y saltar de gozo y mirar de frente al mundo y recuperar su dignidad de persona y…

En el fondo vemos un segundo escenario donde está el Sumo Sacerdote bajo un lujoso baldaquino. El pintor ha querido contraponer la Antigua Ley de la obediencia y el castigo con la novedad de Jesús que entrega el perdón confiado y el amor creador de parte del Padre Dios.

Rembrandt ha pintado seguramente el mayor milagro realizado por Jesús, la conversión del corazón de las personas, la vuelta a la dignidad, la confianza en que es posible un futuro.

Javier Agra.

 

30 MARZO 2019 IV DOMINGO DE CUARESMA

EVANGELIO LUCAS 15, 1-3.11-32
En aquel tiempo, solían acercaron a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos.» Jesús les dijo esta parábola:
«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: «Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.» El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo,se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.

Recapacitando entonces, se dijo: «Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros. » Se levantó y vino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo, » Pero el padre dijo a sus criados: «Sacad en seguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.» Y empezaron a celebrar el banquete.

Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Este le contestó: «Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.» El se indignó y no quería entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él respondió a su padre: «Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.» El padre le dijo: «Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado»».

1.- “El hijo se marcha «a un país lejano». Los Padres han visto aquí sobre todo el alejamiento interior del mundo del padre del mundo de Dios—, la ruptura interna de la relación, la magnitud de la separación de lo que es propio y de lo que es auténtico. El hijo derrocha su herencia. Sólo quiere disfrutar. Quiere aprovechar la vida al máximo, tener lo que considera una «vida en plenitud». No desea someterse ya a ningún precepto, a ninguna autoridad: busca la libertad radical; quiere vivir solo para sí mismo, sin ninguna exigencia. […] Al final ha gastado todo. […] El hombre que entiende la libertad como puro arbitrio, el simple hacer lo que quiere e ir donde se le antoja, vive en la mentira, pues por su propia naturaleza forma parte de una reciprocidad, su libertad es una libertad que debe compartir con los otros; su misma esencia lleva consigo disciplina y normas; identificarse íntimamente con ellas, eso sería libertad. […] El que era totalmente libre se convierte en esclavo miserable” (Joseph Ratzinger).

2.- “El que pronuncia estas palabras estaba tirado por el suelo. Toma conciencia de su caída, se da cuenta de su ruina, se ve sumido en el pecado y exclama: «Me pondré en camino, volveré a casa de mi padre.» ¿De dónde le viene esta esperanza, esta seguridad, esta confianza? Le viene por el hecho mismo que se trata de su padre. «He perdido mi condición de hijo»; pero el padre no ha perdido su condición de padre. No hace falta que ningún extraño interceda cerca de un padre; el mismo amor del padre intercede y suplica en lo más profundo de su corazón a favor del hijo. Sus entrañas de padre se conmueven para engendrar de nuevo a su hijo por el perdón. «Aunque culpable, yo iré donde mi padre.» Y el padre, viendo a su hijo, disimula inmediatamente la falta de éste. Se pone en el papel de padre en lugar del papel de juez. Transforma al instante la sentencia en perdón, él que desea el retorno del hijo y no su perdición… «Lo abrazó y lo cubrió de besos.» (Lc 15,20) Así es como el padre juzga y corrige al hijo. Lo besa en lugar de castigarlo. La fuerza del amor no tiene en cuenta el pecado, por esto con un beso perdona el padre la culpa del hijo. Lo cubre con sus abrazos. El padre no publica el pecado de su hijo, no lo abochorna, cura sus heridas de manera que no dejan ninguna cicatriz, ninguna deshonra. «Dichoso el que ve olvidada su culpa y perdonado su pecado.» (Sal 31,1)” (San Pedro Crisólogo).

REGRESO DEL HIJO PRÓDIGO. BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO

Cuarto DOMINGO DE CUARESMA. Lo llamamos “Domingo Laetare” porque así comienza la antífona de entrada de la Eucaristía: “¡Laetare, Ierusalem!…” “¡Alégrate Jerusalén! ¡Reuníos, vosotros todos que la amáis; vosotros que estáis tristes, exultad de alegría! Saciaos con la abundancia de sus consolaciones», Isaías 66, 10-11.

En medio de la Cuaresma, nos llenamos de esperanza y entusiasmo por el tiempo de Resurrección que está más cerca. Por esa misma esperanza, nuestra conversión ha de ser firme, esperando y confiando en la misericordia inmensa del Padre Dios, que nos hace nuevos en Cristo por la fortaleza del Espíritu Santo.

MURILLO (Sevilla 1617 – 1682) realizó numerosos cuadros de pintura religiosa. Sobre la parábola del “Hijo Pródigo” tiene seis momentos pintados. En el Museo del Prado está el nombrado como “Arrepentimiento del Hijo Pródigo”. Para este IV Domingo de Cuaresma he optado por el “REGRESO DEL HIJO PRÓDIGO” pintado en 1670 y que está en la GALERÍA NACIONAL DE ARTE DE WASHINGTON. Esta parábola es una de las más populares y también de las que más se han expresado en el arte. Solamente la narra el evangelio de Lucas, quien por otra parte, transmite el mayor número de las parábolas que conocemos en el evangelio, alguna más que Mateo, mientras que Marcos solamente transmite once parábolas y Juan ninguna.

La escena es de una gran ternura y cercanía: el Padre -figura de Dios-  recibe al hijo que regresa, lo abraza y lo levanta del suelo donde se ha hincado de rodillas. El perro también lo reconoce como miembro de la familia, mientras, a la derecha del cuadro, los criados tienen preparada la ropa y el anillo para asear y engalanar al hijo y por la izquierda entran otras dos personas con el ternero destinado a la fiesta del recibimiento.

El rostro del Padre es luz, perdón, entusiasmo…mientras el hijo muestra la fatiga y la esperanza en su rostro sin afeitar, en sus cansados pies apegados aún al barro del camino incierto que fue su pasado hasta regresar a la casa del Padre. Sus miradas se encuentran y nace el sosiego en el hijo que sabe que su Padre lo ama más infinitamente que su prolongada ausencia. Poderosa expresión corporal, sentimientos asomados a los rostros con sencillez y fuerza…En el cielo amanece una claridad azul que va retirando las oscuras sombras de las nubes que amenazan maldad.

Las mezclas de colores, de tonos de luz, de nubes rotas que abren la vista hacia un fondo iluminado… engrandecen este cuadro y lo hacen de una perspectiva profunda; el espectador asiste al encuentro del Padre y el hijo y se imagina los lejanos lugares por donde vivió desorientado el hijo, los caminos por los que regresó a la casa del Padre que lo abraza y le entrega la paz en su infinita amorosa misericordia.

Javier Agra.

Marzo 2019 III DOMINGO DE CUARESMA

EVANGELIO LUCAS 13, 1-9

En aquella ocasión se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: –¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

Y les dijo esta parábola: Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: –Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde? Pero el viñador contestó: Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

PARÁBOLA DE LA HIGUERA – JAN LUYKEN

Estamos, en el DOMINGO III DE CUARESMA, ante la lectura de una de las muchas parábolas que plantea Jesús desde su experiencia del mundo rural y agrícola muy conocido por él y por nosotros hasta hace muy pocos años. Es verdad que nuestras nuevas generaciones están a punto de perder las referencias agrícolas que conforman buena parte de nuestra cultura, pero ese es otro reto.

Si bien el número de parábolas es variable, en función de diversos aspectos, podemos reconocer fácilmente hasta cuarenta y seis. Unas más conocidas que otras, unas más frecuentemente expresadas por el arte, la de “LA HIGUERA ESTÉRIL” que nos presenta la Iglesia en este III DOMINGO DE CUARESMA está muy poco representada, aunque su significado teológico es diáfano y expresivo. El evangelio de Lucas 13, 6-9 la coloca como la segunda parte que nos entrega la Iglesia en la lectura del evangelio de hoy, enmarcada dentro de una amplitud de textos que podríamos titular como “Actitudes del discípulo”.

JAN LUKEN (1649 Amsterdam – 5 de abril de 1712 Amsterdam) es el autor del grabado que adjunta este comentario. A este artista holandés acaso no se le pueda considerar pintor de gran nombre, pero sí tiene su sitio destacado como poeta, ilustrador y grabador.

De entre sus múltiples grabaciones, son numerosas las de motivo religioso. Entre sus obras encontré una de las pocas referencias pintadas de esta parábola de “la higuera que no da fruto”. El autor coloca una higuera fuerte y bien cuidada, el tronco vigoroso y sus poderosas ramas llenas de hojas hacen pensar en un buen árbol en medio de una campiña poblada de abundosa vegetación. La casa del cuidador de la inmensa finca está cercana, parece que puede tener un cuidado especial hacia ese árbol frutal.

Jan Luken presenta al observador, el momento en que el dueño de la finca está decidiendo que la higuera debe ser cortada por falta de fruto un año tras otro. El cuidador la sigue protegiendo con esmero, la pala en tierra para construir un alcorque alrededor del árbol de modo que pueda recoger el agua, que se sienta árbol querido. “Espera un poco más” “Déjala todavía este año”.

La paciencia… La espera… La confianza… La oración… El esmerado trabajo… El tiempo de dar fruto es cada instante… Ánimo siempre, la CUARESMA avanza desde el silencio y el cuidado que el Señor tiene con cada uno, con la humanidad, con la naturaleza entera…

Javier Agra.

17 Marzo 2019 II DOMINGO DE CUARESMA

ORACIÓN COLECTA

En la monotonía dura
y en el sufrimiento de nuestra vida,
así como en nuestros esfuerzos tantas veces frustrados
para transformar esta nuestra tierra,
queremos que brille sobre nosotros
y sobre nuestros hermanos
un rayo de esperanza.
Que tu luz ilumine nuestro rostro
y nos aúpe y sostenga en el  camino hacia ti
y en la difícil y tortuosa vereda
hacia tu justicia y amor
en este nuestro mundo egoísta e injusto.
Te lo pedimos por Cristo,
glorioso y transfigurado, nuestro Señor.

EVANGELIO LUCAS 9, 28B-36

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.

De repente dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y espabilándose vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: –Maestro, qué hermoso es estar aquí. Haremos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que decía.

Todavía estaba hablando cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: –Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle. Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían vist0.

RETABLO DE LA TRANSFIGURACIÓN  JAUME HUGUET

La Iglesia celebra la Fiesta de la Transfiguración del Señor, el día 6 de agosto. También el II DOMINGO DE CUARESMA lo recuerda cada año en la lectura del evangelio. Este acontecimiento de Jesús está narrado en los tres evangelios sinópticos; si bien nosotros leemos este año el episodio según Lucas 9, 28-36, también está recogido en Mateo 18, 1-8 y en Marcos 9, 2-8.

La Iglesia de Oriente celebra esta fiesta, como una de las doce más importantes en su calendario litúrgico, desde el siglo VI. Entre nosotros, la Iglesia de Aragón comenzó a celebrarla ya en el siglo XI. Fue en el siglo XV cuando comenzó a ser representada con profusión en pinturas, esculturas, retablos…

El RETABLO DE LA TRASFIGURACIÓN que hoy aporto está en la catedral de TORTOSA (Tarragona),realizado por JAUME HUGUET (Valls (Tarragona) 1412 – Barcelona 1492) pintor y escultor del gótico. El Retablo está construido en tres calles y la Predela; reproduce escenas de la vida de Jesús, de Moisés: las dos tablas superiores de la calle izquierda son la entrega de las Tablas de la Ley y La Zarza ardiendo; de Elías el profeta: las dos tablas superiores de la calle derecha muestran el poder de Dios en la ascensión de Elías en el carro de fuego y el final de los mensajeros del rey Ococías. Tienen en común que se desarrollan en un monte, como lugar de presencia y encuentro con el Señor; también está presente con frecuencia el símbolo del fuego, la Gloria del Señor, que purifica y santifica. La Predela muestra, en su tabla central, a Jesús como “varón de dolores” de pie en la sepultura y rodeado de los símbolos de la Pasión; a la izquierda, el Arcángel Miguel y Santa Bárbara; a la derecha, Santa Catalina de Alejandría y San Andrés.

Los sinópticos no ponen nombre al monte de la Transfiguración, si bien una tradición que se remonta a San Cirilo de Jerusalén (siglo IV) lo sitúa en el monte Tabor próximo a Nazaret y el lago de Tiberíades.

El presente retablo pintado con trazo sereno y firme, muestra una magnífica expresión de naturalidad. Además de las tablas dedicadas a Moisés y Elías, brevemente insinuadas más arriba, las dos tablas inferiores de las calles laterales hablan de Jesús: a la izquierda La Ascensión, la derecha la Resurrección de los muertos.

Coronando el retablo, está la Crucifixión. La tabla central es la que da nombre al retablo: LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS con Moisés y Elías a su lado en un blanco brillante resaltado aún más por el dorado color de la divinidad que está entregando Dios Padre a Jesús y, en él, a todos lo que crean en su nombre. La voz del Padre: “Este es mi Hijo, el Elegido. Escuchadlo”, queda representada en el texto de la filacteria. Los apóstoles Pedro, Santiago y Juan están en actitud de adoración y asombro ante lo que están viendo.

De este retablo podemos admirar el brillo de sus colores, el simbolismo presente en cada uno de los detalles, la viveza y la prestancia de la mirada directamente entregada al espectador, la claridad de las pinceladas… además de constituir una magnífica lección catequética y teológica, con lo que el RETABLO DE LA TRANSFIGURACIÓN de HUGUET en la CATEDRAL DE TORTOSA cumple las dos funciones principales del retablo: decorativa y pedagógica.

Javier Agra.

 

10 Marzo 2019 I DOMINGO DE CUARESMA 

EVANGELIO LUCAS 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.

Entonces el diablo le dijo: –Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le contestó: –Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre.»

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le dijo: –Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo. Jesús le contestó: –Está escrito: «Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto.»

Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:
–Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.» Jesús le contestó: –Está mandado: «No tentarás al Señor tu Dios.»

Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

TENTACIONES DE CRISTO BOTICELLI

El PRIMER DOMINGO DE CUARESMA, la Iglesia pone a nuestra consideración el episodio de las Tentaciones de Jesús narradas en el evangelio de LUCAS. También están descritas en los otros dos evangelios sinópticos. Mateo 4, 1-11; Marcos 1, 12-13 evangelio que solamente lo apunta en dos versículos.

De entre la diversidad de versiones que existen en la Historia de la pintura, presento este cuadro que realizó Boticelli en la Capílla Sixtina del Vaticano.

En el primer plano, el pintor nos ofrece una versión de la ofrenda del leproso curado por Jesús, ante el Sumo Sacerdote del momento. La misma escena simboliza todo el Antiguo Testamento en Moisés cuya vida aparece pintada en diferentes momentos, en la pared del fondo. El joven que hace la ofrenda, simboliza a Jesús mismo cuya vida entregada será la ofrenda definitiva.

Entre la multitud de personajes y colores que ha pintado Sandro Boticeli hemos de pensar que aparecen rostros de la época, acaso el mismo papa, sus familiares, personas de la curia y servidores en general. En todo caso la sensación es de encontrarnos en un momento realmente serio y también lleno de ilusionante esperanza. Lo que sucede en LAS TENTACIONES, que las tres versiones del evangelio que lo narran sitúan en un tiempo concreto, será una situación de vida constante en Jesús que vence al mal en todo momento. También será una situación constante de tentación en la Iglesia y en cada una de las personas.

Recuerdo el episodio de “El Gran Inquisidor”, que Dostoievski inserta en su novela “Los Hermanos Karamazov” que es una curiosa recreación de las tentaciones como posibilidad de salvación del mundo. Es la tentación permanente de utilizar el poder, la riqueza, el prestigio para “obrar el bien común”. ¿Acaso no hemos dicho muchas veces, con buenas intenciones: “Si yo tuviera… Haría…”

Las tres propuestas del demonio, que Boticeli sitúa en el cuadro en los tres momentos diferenciados según la lectura del evangelio de hoy, socaban la confianza absoluta y profunda en el Padre Dios. Las tentaciones proponen no creer en Dios, seguir otros caminos de actuación. Las tentaciones proponen que la fuerza y la mente humanas son capaces de crear una tierra feliz, excluyendo a Dios.

Satanás propone un milagro para terminar con el hambre. Jesús, durante toda su vida, propondrá dar de comer al hambriento y construir un mundo sin hambre; pero también propone la unión con Dios, la oración…

Propone Satanás, el poder y la gloria a cambio de servirle a él; Jesús sabe que ese es el camino de nuestra esclavitud: la libertad y la igualdad entre todas las personas está en ser hijos de Dios. Nuestra lucha será para conseguir esa aspiración de igualdad entre las personas según el deseo de Dios para su Reino que ha de iniciarse ya en este mundo.

Propone Satanás el prestigio que deslumbra a los semejantes; Jesús sabe que en servirnos unos a otros está la salvación común; conseguir que los más humillados adquieran la dignidad de personas, serán nuestro trabajo entregado en la unión permanente a Jesucristo, como el Padre nos quiere y nos fortalece por el Espíritu. El pintor sitúa en esta tentación a los ángeles que sirven a Jesús y preparan el altar para la eucaristía.

Javier Agra.

 

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