19 AGOSTO 2018 DOMINGO XX TIEMPO ORDINARIO

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DOMINGO XX TIEMPO ORDINARIO

Salmo 33

Venid, hijos, escuchadme:

os instruiré en el temor del Señor;

¿Hay alguien que ame la vida

y desee días de prosperidad?

 Guarda tu lengua del mal,

tus labios, de la falsedad;

apártate del mal, obra el bien,

busca la paz y corre tras ella.

SALMO 33

EVANGELIO  SAN JUAN 6, 51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: –Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo.

Disputaban entonces los judíos entre sí: – ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Entonces Jesús les dijo: –Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él.

El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come, vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.

LA ÚLTIMA CENA –  SALVADOR DALÍ

Desde el Domingo XVII del Tiempo Ordinario, 29 de julio, estamos leyendo el capítulo 6 del evangelio de Juan; aún faltará otro domingo más para cerrar el citado capítulo. Podríamos encerrar el capítulo seis del evangelio de Juan, bajo el epígrafe: “JESÚS ES EL PAN DE VIDA”, pues de este tema nos habla Jesús durante estos cinco domingos. De todo este discurso, los evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) solamente comparten la primera parte, que leímos el domingo veintinueve de julio.

Para este DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO, aporto el cuadro obra de SALVADOR DALÍ, pintado en torno a 1955, “LA ÚLTIMA CENA” que se encuentra en la Galería de Arte de Washington.

Dalí presenta el cenáculo como un dodecaedro transparente, las cabezas  de los apóstoles forman también una figura de doce caras; así el doce es el número en el que se encuadra la escena, envuelta en una luz de amanecer; si bien la última cena de la historia de Jesús con sus apóstoles fue al caer la tarde, el pintor de Cadaqués expresa el sentido teológico de la Cena que nos lleva a la vida eterna; participar en “el pan la Última Cena de Jesús” desde ahora mismo, es participar ya en el amanecer del día definitivo.

Jesús ocupa el centro de la escena representado sin barba, como el Buen Pastor de las primeras imágenes del cristianismo; su cuerpo es blanquecino y transparente, de modo que el espectador desde el primer vistazo tiene un recuerdo inmediato de la muerte y la Resurrección de Jesús el Cristo; su mano derecha indica al Padre del cielo al mismo tiempo que la posición de los dedos recuerda la mano que bendice. De su cuerpo se desprende la luz principal de la escena, toda ella luminosa. Los Doce inclinan la cabeza en postura de escucha atenta, de oración y adoración. La capa que les cubre parece igualarlos a todos, acaso para recordarnos que todos tenemos la dignidad de personas iguales, libres… pero lo poco que vemos de cada uno de ellos nos permite afirmar que cada uno mantiene tu identidad individual para aportar cada virtud personal al bien común, para así formar Comunidad, formar Iglesia, transformar el mundo en Reino de Dios que es dignidad, igualdad, libertad, justicia, PAZ…

Sobre esta escena que atrae la mirada del espectador, Dalí representa el torso y los brazos de Jesús, sin rostro, extendidos sobre la humanidad entera. El rostro de Jesús glorioso por su Resurrección; el rostro de Jesús que abre sus brazos para acoger a toda la humanidad y a la naturaleza entera, el rostro de Jesús al que nosotros hemos de poner figura con los rostros diversos de las personas; el rostro de Jesús siempre salvador para todos y siempre necesitado de ser salvado en cada persona.

Dalí se inspiró en la costa rocosa de Cadaqués para pintar el mar que se extiende por el exterior del lugar donde Jesús y sus discípulos están cenando. El mar que es este mundo a veces sereno, a veces proceloso en el que se desenvuelve nuestra vida y en la que nos sentimos esperanzados porque compartimos “el pan que ha bajado del cielo”.

Javier Agra.

 

5 AGOSTO 2018 DOMINGO XVIII TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO JUAN 6, 24-35

Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: –Maestro, ¿cuándo has venido aquí?

Jesús les contestó: –Os lo aseguro: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura, dando vida eterna, el que os dará el Hijo del Hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.

Ellos le preguntaron: – ¿Cómo podremos ocuparnos en los trabajos que Dios quiere? Respondió Jesús: –Este es el trabajo que Dios quiere: que creáis en el que él ha enviado. Ellos le replicaron: – ¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: «Les dio a comer pan del cielo».

Jesús les replicó: –Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.

Entonces le dijeron: –Señor, danos siempre de ese pan.

Jesús les contestó: –Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed.

ÚLTIMA CENA

DEL TRANSPARENTE DE LA CATEDRAL DE TOLEDO

La catedral de Toledo es de estilo gótico, siglo trece; es grandiosa, sosegada, además estructura el corazón, la mente y el alma. Dentro de la catedral de Toledo, a la espalda del altar mayor está lo que se llama “EL TRANSPARENTE”. Este añadido, o nueva construcción es de estilo Barroco, realizado por el escultor NARCISO TOMÉ (Toro, Zamora 1690 – Toledo 1742), durante los años 1729 – 1732.

El transparente es un RETABLO de mármol que forma una unidad para ensalzar la magnificencia de la Eucaristía, donde la obra que más destaca es el Sagrario. El conjunto está iluminado con luz natural a través de un rompimiento realizado en la bóveda de la girola.

Este retablo está formado por dos cuerpos. En el primero encontramos una escultura de la Madonna (María con su hijo Jesús pequeño, en brazos) y escenas del Antiguo Testamento que recuerdan la Eucaristía. En el segundo cuadro, la historia de la Iglesia representada por diferentes santos, coronados por el RELIEVE DE LA ÚLTIMA CENA; fotografía que acompaña a este texto y al evangelio del Domingo XVIII del Tiempo Ordinario.

El Transparente está coronado por las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza, Caridad, esculpidas con anterioridad en el último tercio del siglo diecisiete. No me extiendo más en explicaciones de esta obra sorprendente y magnífica del Transparente y tampoco entro ni me pronuncio en la controversia que aún hoy permanece sobre la idoneidad de este retablo barroco en lugar tan destacado de una de las mayores joyas del arte gótico, tal es la Catedral de Toledo.

Este domingo pretendo que nos sintamos fortalecidos con el pan de la eucaristía y trabajemos siempre por un mundo de libertad, justicia, igualdad, PAZ… Este domingo pretendo que nos recojamos en el misterio sosegado de la eucaristía para que aprendamos en el corazón las palabras de Jesús: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, el que cree en mí no tendrá jamás sed”.

Javier Agra.

 

29 JULIO 2018 DOMINGO XVII TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO SAN JUAN 6, 1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente dijo a Felipe:

– ¿Con qué compraremos panes para que coman éstos? Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.

Felipe le contestó: Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro le dijo: Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces, pero, ¿qué es eso para tantos?

Jesús dijo: Decid a la gente que se siente en el suelo.

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron: sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados; lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.

Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.

Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él solo.

MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES Y LOS PECES

PEDRO DE ORRENTE

Pedro de Orrente (Murcia 1580 – Valencia 1645) fue un pintor del barroco español, formado en Toledo. Es un pintor con gran producción, muy conocidos son sus ciclos pictóricos dedicados a temas bíblicos, tanto de personajes del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento. De su ciclo dedicado a LOS MILAGROS DE JESÚS, presento esta tabla “MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES Y LOS PECES” que se encuentra en el Museo del Ermitage de San Petersburgo, sin fecha determinada. Son muchos los cuadros de este autor firmados sin fecha.

Se movió mucho por diferentes puntos de Castilla, de modo que es posible encontrar un cuadro con su firma en algún pueblo de nuestra geografía. En su pintura destaca el naturalismo, la amplitud del paisaje y la profusión de figuras tanto personas como animales o vegetación, siempre con un dibujo preciso. Cuando vemos sus cuadros sentimos que ha empleado todo el tiempo necesario para terminarlo, sin prisa, con calma y esmero… estas sensaciones que transmite al espectador sosiego y de calma.

Hemos visto otros pintores con más dedicación a los rasgos físicos de sus personajes, pero Orrente emplea tiempo en crear situaciones y conjuntos diversos, relaciones entre varios personajes de los muchos que pinta, miradas serenas y directas, palabras que no oímos pero vemos en los ojos; es como si observáramos viñetas diversas, diferentes familias, grupos de gentes que se conocen, que están cercanas, que tienen relación de cariño. En este gran conjunto de personas, naturaleza… nadie está ausente ni aislado.

El primer plano está reservado para Jesús, algunos apóstoles, el “muchacho que tiene los cinco panes de cebada y dos peces”, el perro. Al mismo tiempo, el autor Orrente plantea la escena en movimiento, pues ya estamos viendo a otros discípulos caminando con los cestos de comida en busca de grupos de entre la multitud; alguna mujer da el pecho a sus hijos pequeños en otro primer plano del cuadro; personas que aún están llegando y se sientan. El movimiento es continuo en esta presentación de la escena.

La naturaleza es perfecta para el reposo, la geografía plantea diferentes niveles para que todos puedan escuchar y ver a Jesús, la vegetación insinúa una serenidad en el aire, la luz extiende armonía sosegada por la escena, las nubes rellenan de paz el espacio. Orrente plantea una paz armoniosa en la presencia de Jesús que entrega su alimento para que nunca más tengamos “hambre”, nos entrega su cuerpo para la vida eterna.

Añado unos versos de JUAN DEL ENCINA (Fermoselle, Zamora 1468 – León 1529) en ROMANCES Y VILLANCICOS:

MARCOS    Cristo vino a ministrar,       

                     no para ser ministrado.          135

 JUAN    ¡Hartar, hartar ya, gañanes,      

                qu’es venido pan del cielo,         

                pan de vida y de consuelo!       

                No comáis somas de canes,       

                ni andéis hechos albardanes      140

                comiendo vianda vil,    

                que Aquéste con cinco panes   

                hartará más rabadanes

                que otro con cinco mil.  

Javier Agra.

22 JULIO 2018 DOMINGO XVI TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MARCOS 6, 30 – 34

El Señor es mi pastor, nada me falta.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo.

Tu vara y tu cayado me sosiegan…

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término.

SALMO 22

Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado.

El, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer.

Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario.

Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos.

Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

JESÚS BUEN PASTOR

El Buen Pastor fue una de las imágenes más representadas en la primitiva Iglesia; conservamos alguna escultura y varias pinturas murales que atestiguan esta afirmación. Esta imagen permanece en las primeras Basílicas hasta el siglo VI en que decae hasta el Renacimiento cuando volvemos a encontrar alguna representación del Buen Pastor.

Recordamos los primeros siglos del cristianismo, con su Liturgia y sus reuniones en general, en los espacios escondidos de las Catacumbas; allí encontramos las primeras expresiones de pintura que conocemos como “arte paleocristiano”: el pez, los panes y los peces, las letras Alfa y Omega, el ancla, el Crismón… y el Buen Pastor del que hoy presentamos una imagen de las Catacumbas de SAN CALIXTO, en Roma.

A cada una de ellas se le denomina como “catacumbas” en plural, pues están formadas por diversas galerías o criptas. En las Catacumbas de San Calixto, la cripta más “venerada” es la de Lucina donde fueron sepultados decenas de mártires, dieciséis papas (varios de ellos mártires) y multitud de cristianos. EL BUEN PASTOR está coronando una de sus bóvedas. En su mano derecha sujeta un cubo, seguramente para recordarnos siempre que ÉL es la fuente de agua viva que nos entrega en el bautismo para que tengamos en todo momento agua viva.

Jesús, viste ropa de pastor con túnica corta, sandalias en los pies, con un zurrón; sobre su hombro lleva una oveja, porque es el BUEN PASTOR que cuida a sus ovejas. Acompañan la pintura dos ovejas, una a cada lado; junto a una de ellas podemos distinguir un pequeño árbol verde, acaso el árbol de la vida, acaso el Reino de Dios que está creciendo… en todo caso, Jesús es vida en crecimiento. Cada uno de los cuatro ángulos de la bóveda está decorado con una paloma y su ramo de olivo, como símbolo y recuerdo de la paz que estamos llamados a construir en este mundo, y de la paz que ya hemos alcanzado en Jesús y será definitiva con nuestra incorporación definitiva a Cristo.

La imagen está delimitada por un círculo rojo, que más tarde en el Románico vendrá a ser la almendra o mandorla de “El Pantocrátor”.

Javier Agra.

 

15 JULIO 2018 DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MARCOS 6, 7-13

En aquel tiempo llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y añadió:

–Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

SAN PEDRO CURA A LOS ENFERMOS CON SU SOMBRA – MASACCIO

Tommaso di Ser Giovanni, a quien conocemos como MASACCIO fue un pintor del Renacimiento italiano (San Giovanni Valdarno 1401 – Roma 1428) pintó este fresco el año 1427 para la iglesia de Santa María del Carmen de Florencia.

La brevedad de su vida, murió con 27 años, contrasta con la importancia novedosa de su pintura y su nombre en la historia del arte.

Para este DOMINGO XV del Tiempo Ordinario aporto esta escena, inspirada en el libro de Lucas “Hechos de los Apóstoles” 5, 12 – 16 que recuerda el evangelio de este domingo Marcos 6, 7 – 13, narrado también por sinópticos Mateo 10, 1. 5 – 15 y Lucas 9, 1 – 6. Jesús envía a sus discípulos de dos en dos, les da autoridad sobre los espíritus inmundos; los discípulos “predicaban y curaban muchos enfermos”.

Masaccio propone la escena de un modo muy pedagógico y de comprensión inmediata. Pedro, seguido por Juan, acaba de curar a dos enfermos y está a punto de curar a otros dos, que lo miran esperando el milagro que ocurre cuando la sobra del apóstol los alcanza a tocar.

Los apóstoles Pedro y Juan están presentados con el nimbo numinoso sobre sus cabezas; tras ellos camina otro personaje que acaso sea un enfermo recién curado, aunque más parece algún doctor de la ley dispuesto a reconvenir a los apóstoles. Recordad que el texto de los Hechos de los Apóstoles continúa señalando que “el sumo sacerdote y los de su partido, llenos de coraje, mandaron prender a los apóstoles…”

MASACCIO realiza este cuadro con una cuidada perspectiva; estamos viendo a los enfermos formando una rampa ascendente desde el primero que está agazapado junto al suelo a la espera del milagro, hasta el cuarto que está ya en actitud de seguir a sus sanadores, mientras el tercero mantiene el gesto de acción de gracias por la salud recién recibida y el segundo con las manos cruzadas sobre el pecho aguarda el instante inminente de la sombra que lo cure.

Los volúmenes de los personajes, la simetría de los edificios, están formando una composición realista con perspectiva y fondo que en la pintura son novedosas en ese momento del quatrocento. Masaccio quiere presentar las escenas de sus cuadros de una manera realista; en esta escena lo vemos muy claro, estudios de diferentes autores aseguran que él mismo está retratado en la figura de San Pedro, que otros diferentes personajes del cuadro representan personas del momento y conocidas por el autor. En el cuadro “San Pedro cura a los enfermos con su sombra” nuestro autor aúna fisonomía, estructura, perspectiva, luz…

Palabras para este domingo pueden ser cercanía y hospitalidad, conversión y PAZ, entrega y COMUNIDAD…

Javier Agra.

 

8 JULIO 2018 DOMINGO XIV TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MARCOS 6,1-6

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos.

Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»

Y esto les resultaba escandaloso.

Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»

No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

 

LA INFANCIA DE CRISTO – GERARD VAN HONTSHORST

Este pintor holandés (UTRECHT 1592 – 1656) fue autor de una amplitud pictórica poco común, compaginó el claroscuro con escenas llenas de luz en la iluminación de la naturaleza, retratos, pintura mitológica, también de inspiración bíblica… Esta obra que, según todos los datos, fue pintada el año 1620 también se conoce como “EL HIJO DEL CARPINTERO”. Se encuentra en el MUSEO HERMITAGE de SAN PETERSBURGO.

El evangelio de Marcos que leemos este Domingo XIV del Tiempo Ordinario habla del asombro que produce Jesús entre sus vecinos. Asombro que narran los tres sinópticos y muestran una reacción muy cercana a la incredulidad o al menos a la duda, porque los humanos somos muy dados a prejuzgar, a encasillar a las personas; a negarnos a aceptar la transformación, la acción de Dios en nuestra vida.

“El Hijo del carpintero” del pintor Gerard Van Hontshorst reproduce un tema poco presente en la pintura; Jesús está creciendo y pasa los años de su juventud primera junto a su padre y su madre, de ellos aprende los oficios, la tradición, la vida entera. El pintor nos entrega una vida de hogar, porque en el hogar se superan todas las dificultades desde la serenidad, la confianza, la paz, la armonía.

En este claroscuro del cuadro, Jesús es la fuente de luz. Él es LA LUZ que se entrega a través del símbolo de la vela encendida; el rostro infantil de Jesús es luz; el envejecido rostro de José es luz. La luz ilumina toda la penumbra de la estancia, la luz dibuja la silueta de los ángeles, la luz atrae la mirada de los espectadores hasta el punto de que las acciones del cuadro podrían ser cualquier actividad humana. En este caso es el artesano el que trabaja en la luz, pero podremos situar cualquier actividad que realizamos los espectadores; así todos nuestros actos están iluminados por Jesús y la luz que Él nos entrega para que construyamos su Reino de libertad, de PAZ, de igualdad, de respeto, de justicia… 

Esta pintura entrega al espectador la unión del cielo y la tierra; la necesidad del esfuerzo; el trabajo; la entrega de los valores de una generación  a la generación siguiente.

La ancianidad de José con respecto a María su mujer y a su hijo Jesús, es un dato sacado de los evangelios apócrifos. Por los mismos años en que nace esta pintura, los grandes pintores españoles del Barroco serán quienes comiencen a presentar a José con un rostro más joven, acorde a la juvenil edad de María.

Javier Agra.

 

1 Julio 2018 DOMINGO XIII 

EVANGELIO MARCOS 5, 21-43

En aquel tiempo Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y al verlo se echó a sus pies, rogándole con insistencia: Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva. Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba.

[Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con solo tocarle el vestido, curaría.

Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: ¿Quién me ha tocado el manto? Los discípulos le contestaron: Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: «¿quién me ha tocado?» Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo: Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.

Todavía estaba hablando, cuando] llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?

Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: No temas; basta que tengas fe.

No permitió que lo acompañara nadie más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entro y les dijo: ¿Qué estrépito y qué lloros son estos ? La niña no está muerta, está dormida.

Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos, y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: Talitha qumi (que significa: contigo hablo, niña, levántate).

La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar –tenía doce años–.Y se quedaron viendo visiones.

Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

RESURRECCIÓN DE LA HIJA DE JAIRO   VASILIY POLÉNOV

VASILIY DIMÍTRIEVICH POLÉNOV (San Petersburgo 1844 – 1927). Este pintor ruso es uno de los máximos representantes del naturalismo de su país. Conocido principalmente por las obras en las que refleja la naturaleza y su constante movimiento de estaciones y puntos de observación diversos.

Pintor viajero, también llegó a Palestina y Egipto con el deseo de tomar notas y realizar diversas obras sobre la vida de Cristo. Así surgió, entre otras pinturas, esta de “LA RESURRECCIÓN DE LA HIJA DE JAIRO” que hoy nos propone la Iglesia como lectura del evangelio en su versión de Marcos. Como sucede con muchos textos, este también está narrado en los tres sinópticos; Lucas 8, 40 – 56 lo narra de modo muy similar, Mateo 9, 18 – 26 se extiende menos.

Es una escena realista, llena de luz y de sentimientos diferenciados en cada uno de los personajes que se muestran en la escena. La habitación está pulcramente terminada y diseccionada en los pinceles del autor; en su sencillez, resulta agradable y luminosa, llena de color y de vida. Jesús en pie en medio de la escena ha entregado la vida a la niña, su mano aún está en la posición de hablarle: “escúchame, niña, ponte en pie”;  la niña, con los ojos recién abiertos, mira serena a Jesús quien le sujeta la mano mientras ésta recobra la fuerza.

La madre ha dejado de llorar, está al pie de la cama entre la súplica y el agradecimiento; Jairo, el jefe de la sinagoga y padre de la niña, permanece en la puerta; su mano derecha y su rostro en penumbra, expresan el asombro de la escena que acaba de contemplar. Entre las otras tres personas, se identifica al apóstol Juan en la luz de la puerta; suponemos que el autor Vasiliy Polénov ha pintado también a Pedro y Santiago pues son los discípulos que acompañan a Jesús en diferentes momentos más especiales.

La luz de la escena se centra en Jesús y en la niña. Ahí es donde el pintor sitúa a los espectadores, de modo que nosotros que somos observadores de este milagro de vida también estamos llamados a agradecer como la madre, a asombrarnos como el padre, acompañar como los apóstoles y a ser vida y futuro como la niña. Vida y transformación para que este mundo llegue a ser el Reino de Dios que Jesús entrega con sus acciones, su sosegada oración, su presencia permanente.

Javier Agra.

 

6 MAYO 2018 DOMINGO VI DE PASCUA

EVANGELIO SAN JUAN 15, 9-17

 «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.

Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

1.- “¿Es el amor el que hace guardar los mandamientos o es la guarda de los mandamientos la que hace el amor? ¿Pero es que puede dudarse de que es el amor el que precede? El que no ama no tiene razón suficiente para observar los mandamientos. Por eso, lo que sigue: Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, muestra no dónde se genera el amor, sino cómo se manifiesta. Es como si dijera: No penséis permanecer en mi amor, si no guardáis mis mandamientos; pues si no los guardáis, no permaneceréis. […] Por consiguiente, no guardemos primero sus mandamientos para que nos ame; pero si no nos ama, no podemos guardar sus mandamientos. Ésta es la gracia patente a los humildes, latente en los soberbios” (San Agustín).

2.- “La alegría es una necesidad y una fuerza para nosotros, también psíquicamente. Una hermana que cultiva el espíritu de alegría siente menos la fatiga y está cada día dispuesta a hacer el bien. Una hermana rebosante de alegría predica sin predicar. Una hermana alegre es como el rayo de sol del amor de Dios, la esperanza de la alegría eterna, la llama de un amor ardiente. La alegría es una de las mejores garantías contra la tentación. El diablo es portador de temor y barro, toda ocasión para lanzárnoslo es buena para él. Un corazón alegre sabe cómo se ha de proteger” (Santa Teresa de Calcuta).

3.- “Cristo mismo es el modelo vivo y constituye la medida de ese amor, del que habla en su mandamiento: «Como yo os he amado», dice. Más aún, se presenta la fuente de ese amor, como «la vid», que fructifica con ese amor en sus discípulos, que son sus «sarmientos»: «Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada» (Jn 15, 5). De allí la observación: «Permaneced en mi amor» (Jn 15, 9). La comunidad de los discípulos, enraizada en ese amor con que Cristo mismo los ha amado, es la Iglesia, Cuerpo de Cristo, única vid, de la que somos sarmientos. Es la Iglesia-comunión, la Iglesia-comunidad de amor, la Iglesia-misterio de amor. Los miembros de esta comunidad aman a Cristo y, en él, se aman recíprocamente. Pero se trata de un amor que, derivando de aquel con que Jesús mismo los ha amado, se remonta a la fuente del amor de Cristo hombre-Dios, a saber, la comunión trinitaria. De esa comunión recibe toda su naturaleza, su característica sobrenatural, y a ella tiende como a su propia realización definitiva” (San Juan Pablo II).

4.- “El que posee la caridad de Cristo que cumpla sus mandamientos. […] ¿Quién podrá dar cuenta de la grandeza de su hermosura? La caridad nos eleva hasta unas alturas inefables. La caridad nos une a Dios, la caridad cubre la multitud de los pecados (1Pe 4,8), la caridad lo aguanta todo, lo soporta todo con paciencia; nada sórdido ni altanero hay en ella; la caridad no admite divisiones, no promueve discordias, sino que lo hace todo en la concordia; en la caridad hallan su perfección todos los elegidos de Dios y sin ella nada es grato a Dios. En la caridad nos acogió el Señor: por su caridad hacia nosotros, nuestro Señor Jesucristo, cumpliendo la voluntad del Padre, dio su sangre por nosotros, su carne por nuestra carne, su vida por nuestras vidas” (San Clemente de Roma).

5.- “«Os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca» (Jn 15, 16). Aparece aquí el dinamismo de la existencia del cristiano, del apóstol: os he destinado para que vayáis… Debemos estar impulsados por una santa inquietud: la inquietud de llevar a todos el don de la fe, de la amistad con Cristo. En verdad, el amor, la amistad de Dios se nos ha dado para que llegue también a los demás. Hemos recibido la fe para transmitirla a los demás; […] Y debemos dar un fruto que permanezca. Todos los hombres quieren dejar una huella que permanezca. Pero ¿qué permanece? El dinero, no. Tampoco los edificios; los libros, tampoco. Después de cierto tiempo, más o menos largo, todas estas cosas desaparecen. Lo único que permanece eternamente es el alma humana, el hombre creado por Dios para la eternidad. Por tanto, el fruto que permanece es todo lo que hemos sembrado en las almas humanas: el amor, el conocimiento; el gesto capaz de tocar el corazón; la palabra que abre el alma a la alegría del Señor. Así pues, vayamos y pidamos al Señor que nos ayude a dar fruto, un fruto que permanezca. Sólo así la tierra se transforma de valle de lágrimas en jardín de Dios” (Joseph Ratzinger).

RESURRECCIÓN DE CRISTO – RAFAEL                                   

Infinidad de textos se han escrito sobre el muy conocido pintor del Renacimiento italiano Rafael Sanzio (Urbino 1483 – Roma 1520), de modo que no añado otras excelencias. Muchos museos tienen diversas pinturas salidas de sus pinceles. Este cuadro, “LA RESURRECCIÓN DE CRISTO”, se conserva en el Museo de Arte de San Pablo, Brasil.                                                        

Es el último domingo de Pascua, Jesús nos ha dejado muchas y magníficas enseñanzas y nos ha dejado su vida entregada. Este domingo tiene un resumen magnífico. “EL AMOR”. Inmensidad de escritos, lienzos, canciones, películas… están poblando nuestro mundo con el tema central del amor. Jesús se ha entregado en su totalidad, el Padre Dios lo ha resucitado para mostrarnos la dimensión absoluta del amor; vendrá el Espíritu Santo y nos lo explicará de nuevo para que lo entendamos.

Para expresar EL AMOR, quiero mostrar un cuadro sobre la RESURRECCIÓN DE Jesús, que es el triunfo definitivo sobre las limitaciones, sobre las ausencias, sobre las dudas, sobre el temor. Este de Rafael está lleno de colorido y movimiento, de luminosidad y sosiego, de naturaleza y vitalidad, de complejidad y detalles. Los dos soldados y los dos ángeles están formando un escenario nuevo que amplía el espacio desde el sepulcro hasta la inmensidad de la tierra entera, lo humano y lo divino está reunido ante nuestros ojos asombrados e interrogantes; igual que se preguntan las mujeres del fondo, estamos todos caminando entre la admiración y la duda. Pero sentimos la presencia del Señor resucitado, su cruz es ahora el apoyo del estandarte con el color blanco de la victoriosa resurrección.

“Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Amaos unos a otros como yo os he amado”. En este amor vive la creación entera que admira a Cristo, que recibe la vida definitiva; hacia este amor caminamos mientras disfrutamos y cuidamos la naturaleza, en la construcción de la comunidad y en la cercanía de las personas, en oración y en compromiso social.

Javier Agra.

 

22 DE ABRIL 2018 IV DOMINGO DE PASCUA

Jn 10, 11-18

 «Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

 1.- “«El buen pastor da la vida por las ovejas». En el sermón sobre el pastor es central la entrega de la vida por las «ovejas». La cruz es el punto central del sermón sobre el pastor, y no como un acto de violencia que encuentra desprevenido a Jesús y se le inflige desde fuera, sino como una entrega libre por parte de Él mismo: «Yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente» (10, 17s). Aquí se explica lo que ocurre en la institución de la Eucaristía: Jesús transforma el acto de violencia externa de la crucifixión en un acto de entrega voluntaria de sí mismo por los demás. Jesús no entrega algo, sino que se entrega a sí mismo. Así, Él da la vida” (Benedicto XVI).

2.- “Piensa, ovejita; piensa, pecador, que si te quieres poner, si quieres volver al rebaño del Señor, que de tu pecado sacará el Señor misericordia. Para todos habrá remedio bueno. Espera en su misericordia y en su pasión. Piensa, si te hallas fuera de la manada, qué es lo que pasó por ti, para traerte a pacer en su dehesa. Piensa cuánto desea darte su yerba, y no tendrás temor de venir a Él coja o como quiere que estuvieres, a que te cure. Y si te hallas que has caído, yendo cansada, de esa caída hallarás la gran misericordia del pastor; aunque hayas pecado hallas y hallarás misericordia. Y esto si no te vas tú. Y si te vas, […] por mil maneras, por muy maravillosas maneras hace Dios que el hombre le quiera. Se le va la oveja, y Él con predicadores, con misericordias, con halagos, con amenazas, con enfermedades, miris modis, de muchas e infinitas maneras os llama” (San Juan de Ávila).

3.- “Pastor es también por la condición de sus amorosas entrañas. Todo lo hizo por amor, desde nacer hasta morir, y, asentado hoy a la derecha del Padre, por amor negocia, entiende y lo gobierna todo para nuestro bien. Antes que le amemos nos ama, y si le despreciamos nos busca. “No puede tanto la ceguedad de mi vista ni obstinada dureza, que no pueda más la blandura ardiente de su misericordia dulcísima”. Madruga y no reposa. […] Dios es caridad, y la humanidad en que se mostró es toda amor. Y como el sol, que de suyo es fuente de luz, todo cuanto hace perpetuamente es lucir, enviando sin cesar rayos de claridad de sí mismo, así Cristo, como fuente viva de amor que nunca se agota, mana de continuo amor, y en su rostro y su figura está bullendo siempre este fuego” (Fray Luis de León).

4.- “Todo hombre desea la vida en abundancia. Pero, ¿qué es, en qué consiste la vida? ¿Dónde la encontramos? ¿Cuándo y cómo tenemos «vida en abundancia»? […] El hombre vive de la verdad y de ser amado, de ser amado por la Verdad. Necesita a Dios, al Dios que se le acerca y que le muestra el sentido de su vida, indicándole así el camino de la vida. Ciertamente, el hombre necesita pan, necesita el alimento del cuerpo, pero en lo más profundo necesita sobre todo la Palabra, el Amor, a Dios mismo. Quien le da todo esto, le da «vida en abundancia» (Benedicto XVI).

5.- “Cada cristiano, en virtud del bautismo, está llamado a ser él mismo un “buen pastor” en el ambiente en que vive. Vosotros, padres, debéis ejercitar las funciones del buen pastor hacia vuestros hijos; y también vosotros, hijos, debéis servir de edificación con vuestro amor, vuestra obediencia y sobre todo con vuestra fe animosa y coherente. Incluso las recíprocas relaciones entre los cónyuges deben llevar la impronta del Buen Pastor, para que la vida familiar esté siempre a la altura de sentimientos e ideales queridos por el Creador, por lo cual la familia ha sido definida “Iglesia doméstica”. Así también en la escuela, en el trabajo, en los lugares de juego y de tiempo libre, en los hospitales y donde se sufre, trate siempre cada uno de ser “buen pastor” como Jesús” (San Juan Pablo II).

EL BUEN PASTOR

BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO

La iconografía de Jesús como “Buen Pastor” comenzó ya en las catacumbas de los primeros tiempos del cristianismo: lo que conocemos como iconografía paleocristiana. En las primeras basílicas Bizantinas también podemos admirar hermosos y monumentales mosaicos con la misma iconografía. Pero enseguida fue superado en número e intensidad pictórica por otros temas de mucha más presencia actualmente en la pintura y en el arte.

El Barroco recuperó el tema de El Buen Pastor porque fue un momento de amplitud y explosión temática. De este momento es nuestro pintor MURILLO (Sevilla 1618 – 1682) incansable viajero, estudioso de diferentes tendencias, conocedor de diferentes escuelas, prolífico autor. Los niños pintados por Murillo son un reflejo realista de la sociedad de su época, como la mayoría de las pinturas del período barroco. Pero además, en sus cuadros tienen una presencia destacada; con frecuencia son el centro de atención de la obra.

EL BUEN PASTOR presenta a Jesús niño cuidando y alimentando a sus ovejas. El Niño llena la escena pintada con una monumentalidad suficiente como para no necesitar otros añadidos. La mirada que dirige al espectador son de serena dulzura y sosiego, cautivan desde el primer instante; sus profundos ojos son luminosa seguridad e interrogación constante. La oveja sobre la que apoya su mano parece ofrecer seguridad a quien mira la escena. “TÚ eres el Buen Pastor que me ha rescatado y me cuida en todo momento”, parece decirnos presentando a Jesús Pastor universal.

Las ruinas del entorno perecen tener una doble presencia simbólica: indican esa paz bucólica y pastoril de la tradición literaria antigua, al tiempo que recuerdan que con Jesús comienza un tiempo nuevo capaz de superar las viejas paredes caducas del mal, del miedo, del dolor, de la muerte. Las ovejas pastan confiadas en un ambiente de colores suaves, en donde la vegetación también está en calma.

El espectador puede pasear sin temor por este cuadro sereno, lleno de profunda quietud; el espectador puede  caminar hacia el horizonte lleno de luz donde el cielo y la tierra se aúnan en la serena armonía del BUEN PASTOR que nos cuida y nos envía a cultivar en REINO DE DIOS.

Javier Agra.

 

 

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