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CONVIVENCIA PARA 1º, 2º y 3º ESO

Miraflores de la Sierra 24, 25 y 26 de noviembre.

Tendremos un fin de semana de convivencia en la casa “El Colladito” de Miraflores de la Sierra (Madrid) los días 24, 25 y 26 de noviembre. El precio es de 55 euros, incluye transporte y pensión completa. Está dirigida a chicos y chicas de 1º, 2º y 3º de la ESO de todos los grupos de la parroquia que abarcan esa edad y también aquellos que se quieran apuntar aunque no estén en los grupos. Será un fin de semana para compartir la fe, rezar, divertirse, jugar, … Es importante que se especifiquen las alergias, si las hubiera, sobre todo las referentes a la alimentación. 

Material: Biblia, Cuaderno y boli, saco de dormir, bolsa de aseo, ropa para el fin de semana (llevar también algo de abrigo), y calzado deportivo.

Una vez inscritos en la web https://goo.gl/forms/Dpd6EfFg9pBa9sQI3 hay que llevar la autorización http://stbc.es/wp-content/uploads/2017/10/aut_miraflores.pdf firmada y el dinero y entregarlo en el despacho parroquial antes de la convivencia.

 

 

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Convivencia 4ºeso y 1ºbach en Navalperal de Pinares (27, 28 y 29 de octubre)

Tendremos un fin de semana de convivencia en la casa “El Colladito” de Navalperal de Pinares (Ávila) los días 27, 28 y 29 de octubre. El precio es de 55 euros, incluye transporte y pensión completa. Está dirigida a chicos y chicas de 4º de la ESO y de 1º de Bachillerato de todos los grupos de la parroquia que abarcan esa edad y también aquellos que se quieran apuntar aunque no estén en los grupos. Será un fin de semana para compartir la fe, rezar, divertirse,…   

Inscribirse en https://goo.gl/forms/qB2PIfPCgxkm0AO03 

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AVISOS DOMINGO XXVI del Tiempo Ordinario

1.- El próximo fin de semana, días 6, 7 y 8 de octubre, tendrá lugar la tanda de Ejercicios Espirituales para jóvenes a partir de 2º Bachillerato. Las inscripciones hay que hacerlas a través de la web de la Parroquia.

2.- Todas las actividades de la Parroquia: catequesis de 1ª comunión, confirmación, planazo de los viernes, adoración al Santísimo, cursos de afectividad, etc., arrancan ya este mes de octubre. En el hall de entrada hay un díptico con la información de todo lo que la Parroquia os ofrece. Podéis pasar por el despacho para informaros y apuntaros en las que queráis participar.

3.- El lunes 2 de octubre comienza la adoración al Santísimo de 20:30 a 21:30 horas. La exposición del Santísimo de los jueves de día completo empezará a partir del día 19 de octubre en el que ya estarán organizados los turnos de adoración. Todos aquellos que los jueves queráis acompañar al Señor, podéis inscribiros en la hoja pegada en la puerta de salida en el turno que queráis o en los despachos. 

4.- El próximo martes 3 de octubre la Misa de 20:00 se celebrará en la Cripta.

5.- La Misa de despedida de D. Jorge, que como sabéis se traslada a la Parroquia de las Tablas, será el próximo domingo día 15 de octubre a las 20:30 horas.

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Horarios de invierno

Misas Mañana Tarde
Laborables 7:25  y 10:00 20:00
Sábados y vísperas 10:00 y 11:30 20:00
Domingos y festivos 10:00, 11:30 y 13:00  19:00 y 20:30

Confesiones:   media hora antes de cada Misa

Despacho parroquial Mañana Tarde
Laborables 10:30 a 13:30 17:30 a 20:30
Sábados  10:30 a 12:30  
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Ejercicios espirituales 2017-2018

Apuntarse en https://goo.gl/forms/aTx2pN4TvdCa1ftC3   

JÓVENES
6 al 8 de octubre: Los impartirá D. Andrés en la casa de oración “la Concepción” Navas de Riofrío.
3 al 5 de noviembre Los impartirá D. José Antonio Álvarez en ECR Arturo Soria
5 al 10 de diciembre Los impartirá D. Pedro J. Lamata (jóvenes) en ECR Arturo Soria
23 al 25 de febrero Los impartirá D. Jesús Zoyo Pérez en Cubas de la Sagra. (Jóvenes y Adultos) 

ADULTOS
16 al 18 de febrero Los impartirá D. Andrés García Serrano ECR Navas de Riofrío
13 al 15 de abril Los impartirá D. Jesús Zoyo Pérez La Cerca, Los Molinos
27 de abril al 2 de mayo organiza Acción Católica (no se conoce director) ECR Arturo Soria

 

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TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO PÁRROCO

El próximo domingo día 10 de Septiembre en la Misa de las 13:00, tendrá lugar la toma de posesión de D. Andrés como nuevo párroco, presidida por el Vicario. A la salida todos juntos podremos tomar un aperitivo. Es un momento importante para dar gracias a Dios por la parroquia que nos ha regalado.

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11 NOVIEMBRE DOMINGO XXXII TIEMPO ORDINARIO

Marcos 12, 38-44

Y él, instruyéndolos, les decía: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».
Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo: «En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

1.- “La limosna, en sí misma, se entiende esencialmente como actitud del hombre que advierte la necesidad de los otros, que quiere hacer partícipes a los otros del propio bien. ¿Quién diría que no habrá siempre otro que tenga necesidad de ayuda, ante todo espiritual, de apoyo, de consuelo, de fraternidad, de amor? El mundo está siempre muy pobre de amor. Definida así, la limosna es acto de altísimo valor positivo, de cuya bondad no está permitido dudar, y que debe encontrar en nosotros una disponibilidad fundamental de corazón y de espíritu, sin la cual no existe verdadera conversión a Dios. Aun cuando no dispongamos de riquezas y de capacidades concretas para subvenir a las necesidades del prójimo, no podemos sentirnos dispensados de abrir nuestro espíritu a sus necesidades y de aliviarlas en la medida de lo posible. Acordaos del óbolo de la viuda, que echó en el tesoro del templo sólo dos pequeñas monedas, pero juntamente todo su gran amor: «Esta echó de su indigencia todo lo que tenía para el sustento» (Lc 21, 4)” (San Juan Pablo II).

2.- “El tesoro del corazón es la intención del corazón, por la que el juez interior valora la utilidad de la obra buena. Por eso, suele suceder que algunos, haciendo bienes pequeños, obtienen mayor recompensa de gracia celestial en virtud de la intención de corazón, con la que hubieran deseado realizar bienes mayores si hubieran podido; en cambio, otros, que hacen alarde de mayores obras maravillosas de virtud, obtienen del Señor unos premios más pequeños por razón del menor empeño de un corazón tibio. Por ello la acción de la viuda que ofreció en el templo dos monedas es preferida por quien conoce el interior de los corazones a los grandes regalos de los ricos” (San Beda).

3.- “La Escritura, al invitarnos a considerar la limosna con una mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material, nos enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir. Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos. Cada vez que por amor a Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado,  experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría.

Más aún: San Pedro cita entre los frutos espirituales de la limosna el perdón de los pecados. «La caridad –escribe– cubre multitud de pecados». Como repite a menudo la liturgia cuaresmal, Dios nos ofrece a los pecadores la posibilidad de ser perdonados. El hecho de compartir con los pobres lo que poseemos nos dispone a recibir ese don. En este momento pienso en los que sienten el peso del mal que han hecho y, precisamente por eso, se sienten lejos de Dios, temerosos y casi incapaces de recurrir a él. La limosna, acercándonos a los demás, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos. Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días que precedente inmediatamente a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como señala San Pablo, se hizo pobre a fin de enriquecernos con su pobreza (cf. 2Cor 8,9); se ha entregado a sí mismo por nosotros.

EL ÓBOLO DE LA VIUDA – JOÂO ZEFERINO DA COSTA

En este DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO, la Iglesia pone a nuestra meditación el episodio de mujer viuda que dio en el templo todo lo que tenía según lo narra el Evangelio de Marcos 12, 38 – 44. Marcos une este hecho a la denuncia a los letrados que también leemos en la primera parte del evangelio de hoy. También Lucas 20, 54 – 21, 4 hace la misma composición. Mateo no cuenta el episodio de la viuda, dedica el capítulo 23 a la denuncia de los letrados y fariseos.

El brasileño JOÂO ZEFERINO DA COSTA (Río de Janeiro 1840 – 1916) pintor de nombre y fama internacional realizó este cuadro en 1876. Se expone en el MUSEO INTERNACIONAL DE BELLAS ARTES DE RÍO DE JANEIRO, Brasil. (Museo de triste noticia, pues fue devorado por un terrible incendio el día 3 de septiembre de este año 2018, como recordaréis). Además de viajar por América y Europa, fue profesor de la Academia Nacional de Bellas Artes; de entre sus alumnos hoy tienen nombre grandes pintores brasileños.

En la escena pintada, esta mujer está casi oculta en medio de la multitud de personas ilustres que ocupan los primeros planos. El autor ha querido indicar su viudedad por la ropa negra que la cubre y su juventud al acompañarla de un hijo, niño aún al que parece tiene dificultades económicas para vestir. Es acaso un paralelismo con la viuda de Sarepta que nos ha presentado la primera lectura del Libro de los Reyes 17, 10–16. Nos la muestra Jesús, que está acercándose al templo por esas gradas en escalera. El sereno rostro de Jesús, que es foco de luz, indica a los apóstoles que le acompañan que se fijen en la mujer; así la vemos todos los espectadores.

El cuadro está formado por un murmullo de diferentes personajes; aunque mezclados, distinguimos perfectamente con quien se relaciona cada uno; cuál es la posición social de los diversos grupos. El cuadro gana vistosidad y fortaleza por la colocación en diferentes alturas y planos superpuestos. Los tonos de color están marcados con la intención de comenzar por los más oscuros e ir aclarando luminosidad hacia la mujer, hacia ella se va abriendo como un foco teatral de luz; también los personajes diferentes van ganando volumen individual al dirigirnos hacia la viuda que está depositando las dos monedas en el cepillo del templo.

Esta acción de la mujer la resalta Jesús, porque hace lo que Dios quiere. Lo da todo. Así es también Dios. Si Dios no nos hubiera dado más que de su abundancia, estaría perfectamente representado por la limosna de los ricos. Sin embargo, alaba el óbolo de la viuda seguramente porque Dios se entregó antes a nosotros por completo. Esta mujer expresa la entrega de sí misma al Señor, ofrece a Dios lo que tenía para su sustento porque confía plenamente en Dios. 

La doctrina social de la Iglesia enseña que estos bienes superfluos no pueden ser llamados en plena justicia propios mientras haya gente que no tiene los necesarios para vivir. Entre los primeros cristianos, la justicia era dar a cada uno lo que necesitaba. Demasiadas veces con Dios solemos actuar con poca generosidad. Nuestra viuda se desprendió de todo, indicando que la fe es pura dependencia, confianza, seguridad en Dios que no se deja ganar en generosidad.

Dos breves escritos de San Ambrosio y San Francisco de Sales:

San Ambrosio (siglo IV), obispo y doctor de la Iglesia: Ahora bien, en el sentido místico es necesario no olvidar a esta mujer que ha tirado dos monedas en el cepillo. Ciertamente, ¡grande es esta mujer que, por el juicio de Dios, mereció ser preferida a todos! ¿No será que ella ha sacado su fe de los dos Testamentos que son en beneficio de los hombres? Nadie hizo más, ni ningún hombre ha podido igualar la grandeza de su don, puesto que ella unió la fe a la misericordia. También tú, quienquiera que seas…, no dudes de llevar al cepillo las monedas llenas de la fe y la gracia.

San Francisco de Sales (1567 – 1622), obispo. Tratado del Amor de Dios VII, 13: Teótimo, las abejas hacen la deliciosa miel, que es obra de gran precio, pero también hacen la cera y también ésta tiene su valor y es un buen trabajo. El corazón enamorado ha de tratar de hacer sus obras con todo fervor y mucho interés, a fin de aumentar así su caridad, pero si sus obras son pequeñas tampoco perderá la recompensa, pues también le agradan a Dios y por ellas también Dios amará cada vez un poco más al que las hace.

Javier Agra.

 

DOMINGO XXXI TIEMPO ORDINARIO

Marcos 12, 28b-34

 “Un escriba que oyó la discusión, viendo lo acertado de la respuesta, se acercó y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?». Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos». El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.”

  1.- “Amarás, pues, al Señor tu Dios «con todo tu corazón». “Todo”: no puedes guardarte ninguna parte de ti mismo para ti. Quiere la ofrenda de toda tu persona. Te ha comprado todo entero para él mismo, para poseerte, él solo, a ti todo entero. Amarás, pues, al Señor tu Dios con todo tu corazón. […] Ama, pues, totalmente y no sólo parcialmente. Porque Dios no tiene partes; Él está entero en todas partes. No quiere compartir tu ser con otros, Él, que es todo entero en su Ser. Si te reservas una parte de ti mismo, eres tuyo, y no de Él. ¿Quieres poseerlo todo? Dale lo que eres, y te dará lo que Él es. No tendrás nada tuyo; pero lo tendrás a él mismo todo entero siendo tú mismo entero también” (San Antonio de Padua).

2.- “Apresurémonos pues a consagrarle todo el amor de nuestro corazón a este Dios que, para obtenerlo, sacrificó su sangre, su vida, a él mismo. “Si supieras el don de Dios, decía Jesús a la Samaritana, y quién es el que te dice: «Dame de beber»” (Jn 4,10). Es decir: si supieras la grandeza de la gracia que recibes de Dios… ¡Oh, si el alma comprendiera qué gracia tan extraordinaria le hace Dios cuando reclama su amor en estos términos: “Amarás al Señor tu Dios”. ¿Quién al escuchar a su príncipe decirle: “Ámame”, no quedaría cautivado por esta invitación? Y Dios ¿no conseguiría ganar nuestro corazón, aunque nos lo pida con tanta bondad: “Hijo mío, dame tu corazón?» (Pr 23,26) Pero este corazón, Dios no lo quiere a medias; lo quiere entero, sin reserva; este es su mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” (San Alfonso María de Ligorio).

3.- “Igual que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, de la misma manera ordenó que el amor al hombre fuera a imagen y semejanza del amor que se debe a su Divinidad.
Teótimo, amar al prójimo por caridad es amar a Dios en el hombre, o amar al hombre en Dios es amar a la criatura por amor de Dios. […] Verdaderamente, Teótimo, cuando vemos a un prójimo, creado a imagen y semejanza de Dios, deberíamos decirnos los unos a los otros: ¡Cómo se parece esa criatura al Creador; deberíamos bendecirle mil y mil veces! ¿Y eso por amor a la persona? No, sino por el amor de Dios, que la ha formado a su imagen y semejanza, por el amor de Dios, de quien ella es, por quien ella es, en quien ella está y para quien ella es.
Por eso, el amor divino no solamente manda amar al prójimo sino que produce ese amor y Él mismo lo derrama en el corazón humano” (San Francisco de Sales).

LAS SIETE OBRAS DE MISERICORDIA PIETAR BRUEGHEL EL JOVEN

PIETER BRUEGHEL EL JOVEN (BRUSELAS 1564 – AMBERES 1638) fue un pintor flamenco del siglo XVII; hijo del también pintor Pieter Brueghel el Viejo. Este cuadro “LAS SIETE OBRAS DE MISERICORDIA” lo pintó en torno al 1616, se conserva en el MUSEO NACIONAL DE ARTE ANTIGUO, LISBOA.

Me parece un buen cuadro para ilustrar las lecturas y la Liturgia de este Domingo XXXI del Tiempo Ordinario que plantea los dos mandamientos que Jesús nos graba en el corazón. Las decisiones personales, nuestra voluntad, el apego a la búsqueda de la Voluntad de Dios serán las que harán brillar desde la libertad las obras que construyen el Reino de Dios porque valoramos a las personas más allá de otras normas que la estructura humana va tejiendo en nuestro entorno.

El amor al prójimo ha estado siempre enraizado en la fe y en la cultura cristiana de modo natural y formando parte de la misma esencia de la persona. Múltiples obras en la diversidad de los campos del arte lo han plasmado con más o menos acierto a lo largo de la historia.

Esta escena que hoy nos presenta Brueghel “El Joven” tiene como base una escena de cada día, pero transciende lo cotidiano para llenarse de contenido didáctico. Atender a las necesidades de cada persona es una idea que está tan metida en nuestra cultura que casi no es necesario recordarla y sin embargo no conviene perder nunca de nuestro horizonte hasta que todas las personas tengan lo necesario. Nosotros trabajamos por el bien común desde la FE EN JESUCRISTO, pero trabajamos codo con codo con toda la humanidad para que el Reino de Dios que es igualdad, libertad, PAZ se haga presente; así vamos actualizando el MANDAMIENTO del AMOR.

En este cuadro nos trasladamos a la plaza de un pueblo donde se desarrolla una febril actividad. La escena es muy viva y dinámica; da la sensación de que todas las personas del cuadro ejercen la caridad al mismo tiempo unos con otros. Si nos fijamos comenzando por el primer plano a nuestra derecha, se van sucediendo las siete obras de misericordia: vestir al desnudo, dar de comer al hambriento; en un segundo plano: visitar a los enfermos, dar de beber al sediento; dar posada al peregrino, un poco más alejado del espectador; redimir al cautivo, el autor lo ha situado en un nivel más alto para que no se oculte a nuestra mirada; al fondo dos personas están enterrado a un muerto.

Hermosa composición en movimiento, colores vivos entremezclados, luz de primavera, naturaleza de hojas nuevas, brillos… porque EL AMOR tiene la fuerza de la expansión, de la recreación de la persona y de la naturaleza entera hasta que EL AMOR transforme estas durezas de la vida en gozo de libertad, de igualdad, de paz… y nuestro gozo salte hasta la vida eterna.

Javier Agra.

 

 

28 de OCtubre 2018  DOMINGO  XXX TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MARCOS 10, 46-52

Y llegan a Jericó. Y al salir él con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí». Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí». Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo». Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama». Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: «¿Qué quieres que te haga?». El ciego le contestó: «Rabbuni, que recobre la vista». Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha salvado». Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

1.- “Con razón la Escritura nos presenta a este ciego al borde del camino y pidiendo limosna, porque el que es la Verdad misma ha dicho: Yo soy el camino. Quien ignora el esplendor de la eterna luz, es ciego. Con todo, si ya cree en el Redentor, entonces ya está sentado a la vera del camino. Esto, sin embargo, no es suficiente. Si deja de orar para recibir la fe y abandona las imploraciones, es un ciego sentado a la vera del camino, pero sin pedir limosna. Solamente si cree y, convencido de la tiniebla que le oscurece el corazón, pide ser iluminado, entonces será como el ciego que estaba sentado en la vera del camino pidiendo limosna. Quienquiera que reconozca las tinieblas de su ceguera, quienquiera que comprenda lo que es esta luz de la eternidad que le falta, invoque desde lo más íntimo de su corazón, grite con todas las energías de su alma, diciendo: “Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí”.

[…] Pero escucha también lo que sigue a los gritos del ciego: «los que iban delante lo regañaban para que se callara» (Lc 18,39). ¿Quiénes son estos? Ellos están ahí para representar los deseos de nuestra condición humana en este mundo, los que nos arrastran a la confusión, los vicios del hombre y el temor, que, con el deseo de impedir nuestro encuentro con Jesús, perturban nuestras mentes mediante la siembra de la tentación y quieren acallar la voz de nuestro corazón en la oración.

[…] ¿Qué hizo entonces el ciego para recibir luz a pesar de los obstáculos? «Él gritó más fuerte: ¡Hijo de David, ten compasión de mí!» … ciertamente, cuanto más nos agobie el desorden de nuestros deseos… más debemos insistir con nuestra oración… cuanto más nublada esté la voz de nuestro corazón, hay que insistir con más fuerza, hasta dominar el desorden de los pensamientos que nos invaden y llegar a oídos fieles del Señor. Creo, que cada uno se reconocerá en esta imagen: en el momento en que nos esforzamos por desviarlos de nuestro corazón y dirigirlos a Dios… suelen ser tan inoportunos y nos hacen tanta fuerza que debemos combatirlos. Pero insistiendo vigorosamente en la oración, haremos que Jesús se pare al pasar. Como dice el Evangelio: “Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran”.

Observemos lo que el Señor dijo al ciego que se le acercó: «¿qué quieres que haga por ti?» El que tiene el poder de devolver la vista, ¿ignoraba lo que quería el ciego? Evidentemente, no. Pero Él desea que le pidamos las cosas, aunque Él lo sepa de antemano y nos lo vaya a conceder. Nos exhorta a pedir, incluso hasta ser molestos, el que afirma: “vuestro Padre

celestial sabe lo que os hace falta, antes de que lo pidáis» (Mt 6,8). Si pregunta, es para que se le pida; si pregunta, es para impulsar nuestro corazón a la oración…

Lo que pide el ciego al Señor, no es oro, sino luz. No le preocupa solicitar otra cosa más que luz… Imitemos a este hombre, hermanos muy queridos. No pidamos al Señor ni riquezas engañosas, ni obsequios de la tierra, ni honores pasajeros, sino luz: No la luz circunscrita por el espacio, limitada por el tiempo, interrumpida por la noche, con la que compartimos la vista con los animales, pidamos esta luz que sólo los ángeles ven como nosotros, que no tiene principio y ni fin. Sin embargo, el camino para llegar a esta luz es la fe. Por tanto, con razón el Señor responde inmediatamente al ciego que va a recobrar la luz: «¡Levántate! Tu fe te ha salvado»” (HOMILÍA DE SAN GREGORIO MAGNO, PAPA Y DOCTOR DE LA IGLESIA).

CURACIÓN DEL CIEGO – EL GRECO

Marcos sitúa en su evangelio este episodio de la curación del ciego Bartimeo, como la última curación de Jesús antes de entrar en Jerusalén donde sucederán los diferentes acontecimientos que terminarán en su Muerte y Resurrección. Jesús es la LUZ que brilla para iluminar a este mundo.

Todos podemos recibir esa luz con estar cerca de él y acogerlo con el gozo de la gratuidad. Esta luz nos ilumina y nos posibilita a ver con claridad también la falsedad de algunas de nuestras seguridades, a ver las realidades que no queremos ver. Todo lo que somos, pensamos, actuamos, sale a la luz. Desde LA LUZ, exploramos la realidad que nos tocó en suerte sin caer en la desesperación o el sinsentido para transformarla en LUZ. Será magnífico que permitamos que la LUZ de Dios ilumine al mundo a través de nosotros.

Este episodio también lo narran los otros dos evangelios Sinópticos: Mateo 20, 29-34 (aparecen dos ciegos, sin poner nombre propio a ninguno); Lucas 18, 35-43 habla de un ciego y añade al final: “todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios”.

El cuadro “LA CURACIÓN DEL CIEGO”, pintado por “EL GRECO” en 1568, está expuesto en la GALERÍA DE PINTURAS DE LOS MAESTROS ANTIGUOS, DRESDE, ALEMANIA. Nuestro pintor expone con maestría las mezclas de luz, la riqueza de los espacios, la variedad cromática que descubrió en los pintores del Renacimiento durante su estancia en Italia, donde llegó desde Creta antes de asentarse en Toledo.

En esta pintura vemos diferentes grupos de personas de tal manera posicionadas que componen una perspectiva de profundidad y alturas diferentes; así tenemos la sensación de que estamos viendo una plaza en movimiento de personajes. El Greco refleja la escena del evangelio de Marcos; notamos aún los corrillos que se forman y el desconcierto entre los que mandan callar al ciego Bartimeo, los que le animan porque Jesús le ha llamado.

Nuestro mendigo ciego también tiene perro, que puede muy bien representar la fidelidad sin acepción de personas; el perro lleva acompañando al mendigo durante los años difíciles de su ceguera y ahora se sorprende también del revuelo que se produce en su entorno. Pero el centro de la escena nos lleva al ciego y a Jesús que llega (el Greco lo pinta dando el último paso), toma de la mano al joven, toca sus ojos y le devuelve la vista. El joven ciego permanece humillado en tierra, Jesús lo exalta, lo levanta y entrega la LUZ, la dignidad humana entera. El joven ve, descubre que todos somos iguales en LA LUZ del SEÑOR que entrega la vida del Padre Dios a todas las personas.

Los diferentes grupos de personas y aún cada individualidad pintada por el Greco, muestran una expresión, un movimiento, una postura. Esta variada riqueza de posturas, de colores, de alturas; esta mezcla de luz y nubes; esta multiplicidad de texturas en los vestidos, en los edificios… hacen del cuadro un momento sonoro y musical en su conjunto. Si centramos la vista en “el milagro de la luz” entonces se detiene el tiempo, de detiene la acción, se hace el silencio; el espectador forma parte del asombro.

La oración se ha prolongado en la LUZ entregada al joven Bartimeo y, en él, a cuantos deseen que LA LUZ llegue a esta tierra a través de su vida.

Javier Agra. 

 

EVANGELIO MARCOS 10, 35-45

Se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.

Les preguntó: ¿Qué queréis que haga por vosotros?

Contestaron: Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.

Jesús replicó: No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?

Contestaron: Lo somos.

Jesús les dijo: El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.

Jesús, reuniéndolos, les dijo: Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.

JESÚS CON LA MUJER E HIJOS DE ZEBEDEO

Este DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO leemos un curioso episodio que bien podría ser un inicio de intriga de novela. Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, hablan en sigilo con Jesús para solicitar privilegios… La historia termina de modo sorprendente: Si queréis estar cerca de mí, servid hasta dar la vida por la humanidad.

El evangelio de Mateo 20, 20 – 28 también presenta esta escena y añade el personaje de “la madre de los Zebedeos”, que no está en el evangelio de Marcos que hoy leemos. Es un episodio del que la pintura clásica casi no se ha ocupado.

Este cuadro de “JESÚS CON LA MUJER E HIJOS DE ZEBEDEO” del siglo XVII, que está en el Palacio Episcopal de Huesca, muestra un ambiente entre oscuro y siniestro por la luz del primer plano, la visión casi desolada del entorno donde el pintor sitúa a la madre con Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, en el momento de hacer la petición a Jesús: “haz que mis hijos se sienten uno a tu derecha, otro a tu izquierda”. Pero la escena pintada se dilata más en la conversación. Jesús, apoyado en un asiento, parece que ha terminado de rezar y se dispone a levantarse cuando sucede la escena.

Mirad como en su mano derecha muestra el cáliz, como símbolo de lo que él va a padecer y del que también participarán sus discípulos. El cáliz con el que frecuentemente se representará en la pintura al apóstol Juan, pues el cáliz será en la tradición cristiana símbolo de salvación para quien cree en Cristo y condenación para quien lo niegue. Jesús con su mano izquierda señala hacia el Padre del cielo, a quien corresponde poner a cada uno en su lugar.

“Pasar el trago y sumergirnos en las aguas” Marcos 10, 38 también tiene que ver con el bautismo por el que formamos parte del Señor Jesús y de la Comunidad cristiana.

La luz de Jesús, en el cuadro pintado, construye un juego de sombras y formas que se distribuyen por el espacio y las paredes como si en la escena flotaran otros personajes; seguramente sabe el pintor que cada uno de nosotros pretendemos en más de una ocasión poner a Jesús, a Dios mismo, de nuestra parte con artimañas o recurriendo a “nuestros méritos y bondades”. Los apóstoles aprendieron, con el paso del tiempo, que hemos de ponernos en silencio, dentro del silencio oracional de Jesús, en las manos del Padre, en la construcción desinteresada del Reino, en la Transfiguración de este mundo hasta que brille la Resurrección para todos. Mientras tanto, caminamos en la entrega sencilla, entre el sufrimiento y la gloria, entre La Cruz y La Resurrección.

Del fondo llega una intensidad de luz y una vegetación frondosa, que ya avanza hacia los personajes de la escena, que ya avanza hacia el espectador que lo contempla. Porque la victoria y la gloria están ya certificadas en la victoria y la gloria de Jesús, el Cristo.

Podríamos continuar con más notas sobre si María Salomé es la madre de los hijos de Zebedeo; si es una de las mujeres citadas en diversos pasajes del evangelio… Sobre su presencia en los evangelios Apócrifos… Podríamos extendernos en Zebedeo y las diez veces que se le menciona en los cuatro evangelios… Podríamos extendernos en el bajorrelieve que Cosimo Franceli esculpió en la Iglesia de Santa María en Roma, con este tema… Podríamos extendernos… Pero lo dejamos aquí y nos dedicamos a la oración, la contemplación, la acción…

Javier Agra.  

 

14 OCTUBRE 2018 DOMINGO XXVIII TIEMPO ORDINARIO

Mc 10, 17-30

 Cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre». Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud». Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme». A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!». Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios». Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?». Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

1.- “No tenemos ningún derecho a juzgar a los ricos. Por nuestra parte, lo que buscamos no es una lucha de clases sino un encuentro de las clases, para que los ricos salven a los pobres y los pobres a los ricos. Con respecto a Dios, nuestra pobreza es nuestro humilde reconocimiento y aceptación de nuestro pecado, impotencia y absoluta nada, así como el reconocimiento de nuestra indigencia ante Él, expresado en forma de esperanza en Él, en apertura para recibir todas las cosas de Él como de nuestro Padre. Nuestra pobreza deberá ser la verdadera pobreza evangélica: amable, tierna, alegre y generosa, siempre dispuesta a dar una expresión de amor. La pobreza es amor antes de ser renuncia. Para amar es necesario dar. Para dar es necesario estar libre de egoísmo” (Santa Teresa de calcuta).

2.- “En la narración evangélica, San Marcos subraya como «Jesús se le quedó mirando con cariño» (Mc 10,21). La mirada del Señor es el centro de este especialísimo encuentro y de toda la experiencia cristiana. De hecho, lo más importante del cristianismo no es una moral, sino la experiencia de Jesucristo, que nos ama personalmente, seamos jóvenes o ancianos, pobres o ricos; que nos ama incluso cuando le volvemos la espalda. Un amor, que se manifiesta en la Cruz de una manera tan plena y total, que san Pablo llegó a escribir con asombro: «me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Ga 2,20). (…) En este amor se encuentra la fuente de toda la vida cristiana y la razón fundamental de la evangelización: si realmente hemos encontrado a Jesús, ¡no podemos renunciar a dar testimonio de él ante quienes todavía no se han cruzado con su mirada!” (San Juan Pablo II).

3.- “No era una prisa mediocre la que el joven había demostrado; era como la de un amante. Cuando los demás hombres se acercaban a Cristo para probarlo o para hablarle de sus enfermedades, de las de sus padres o aún de otras personas, él se acerca para conversar con Jesús sobre la vida eterna. El terreno era rico y fértil, pero también lleno de espinas y abrojos para ahogar la simiente (Mt 13,7). Considera cuán dispuesto está a obedecer los mandamientos: «¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?» Nunca ningún fariseo manifestó tales sentimientos; éstos más bien estaban furiosos por verse reducidos al silencio. Nuestro joven, se marchó triste y con los ojos bajos, que es signo nada despreciable de que no había venido con malas disposiciones. Sólo era demasiado débil; tenía el deseo de la vida, pero le retuvo una pasión muy difícil se superar (…) «al escuchar estas palabras, el joven se marchó muy triste». El evangelista nos muestra la causa de la tristeza: es que «tenía muchos bienes». Los que tienen poco y los que nadan en la abundancia, no poseen los bienes de la misma manera. En los últimos la avaricia puede llegar a ser una pasión violenta, tiránica. En ellos, cada nueva posesión les enciende una llama más viva todavía, y los que están afectados por ellas son más pobres que antes. Cada vez se les enciende más el deseo y, por tanto, sienten más fuerte su, digamos, indigencia. Considera en todo caso como la pasión muestra su fuerza… «¡Cuán difícil les será a los que poseen riquezas entrar en el reino de Dios!» No es que Cristo condene las riquezas, sino más bien a los que las poseen”  (San Juan Crisóstomo).

4.- “Estas son las riquezas que Dios quiere, estas son las obras que Él manda guardar a los pequeños, esta es la fortuna que Él desea prepararse, o sea, la fe, el temor de Dios, la modestia, la santidad, los principios morales, y no las cosas terrenas, viles, perecederas y caducas; si en cambio, las de arriba” (Salviano).

 5.- “Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. Eso de todo, si se refiere a lo que poseía, puede que se gloríe de haber dejado en total cuatro monedas y tal vez no se dé cuenta de que está afirmando que ése sea el precio del reino de los cielos; pero si, desechando las que llamamos antes viejas posesiones y enfermedades del alma, sigue tras las huellas del Maestro, eso es ya unirse a los inscritos en el cielo. Porque seguir realmente al Salvador es aspirar a su impecabilidad y perfección, y, mirándose en ella como en un espejo, adornar y dirigir la propia alma y tener en todo y por todo su mismo espíritu” (Clemente de Alejandría).

EL JOVEN RICO – HEINRICH HOFMANN

Para ilustrar el evangelio que la Iglesia nos proclama este DOMINGO XXVIII del TIEMPO ORDINARIO, presento a un autor seguramente poco conocido en España. HEINRICH HOFMANN (Darmstadt, 19 de marzo de 1824 – Dresde 23 de junio de 1911) fue un pintor alemán destacado por sus grabados, por su pintura de temas mitológicos y, sobre todo, por su constante preocupación y aportación a la pintura religiosa. Viajó por diferentes lugares de Europa y conoció diversas escuelas de pintura desde la aproximación personal; escuelas no solamente contemporáneas a su vida sino de épocas anteriores. Muchos críticos de arte lo consideran el pintor más influyente de la modernidad alemana.

Pintó el cuadro “CRISTO Y EL JOVEN RICO” en 1889. Se encuentra en la iglesia Baptista de Riverside, Nueva York.

El episodio del “joven rico” lo narran los tres evangelios sinópticos: Marcos, que leemos hoy; Mateo 19, 16-30 y Lucas 18, 18-30. Mateo es el único que habla de un “joven”, mientras Marcos pone la respuesta en una persona que puede ser mayor: “todo eso lo he cumplido desde mi juventud” y Lucas, añade que era “magistrado”. Es verdad que la poca literatura o pintura en torno al tema, se apoyan en “un joven”.

HOFMANN, parece conocer la pintura de “la Vocación de Mateo” de Caravaggio y lo presenta desde su contrapunto. En el cuadro de Caravaggio, Mateo sostiene la mirada de Jesús, deja todo lo que tiene y le sigue. Este joven de Hofmann, aparta la mirada de Jesús. No se atreve con la intensidad de una vida entregada por completo, baja la mirada y se aleja apenado.

El joven que ha pintado Hofmann se acerca a Jesús con decisión y con la confianza de todas sus fuerzas; así lo representa la pose corporal que manifiesta; está convencido de su valía, de su posición social seguramente admirada por muchos; su vestimenta de preciosos ropajes hacen pensar al espectador en una persona triunfadora. La mirada le traiciona, Hofmann ha recogido ese instante en el que “el joven” opta por su riqueza no compartida con “los pobres”; el joven no puede sostener la mirada de Jesús que le interpela.

Tampoco se atreve a mirar la escena que se apunta en segundo plano, donde una mujer sostiene con sus manos a una persona necesitada. El hombre parece exhausto ante la dureza de la vida, su cuerpo sin fuerza está remarcado por la ausencia de mirada. La mujer enseña al espectador el vigor y la fortaleza del auxilio al necesitado; desde esos ojos de profunda tristeza de la vida desgarrada por la necesidad y la miseria, mira entre curiosa y expectante el desarrollo del encuentro del joven y el Señor Jesús.

Por la disposición de la luz, podemos decir que está comenzando el día. El resplandor de Jesús hace más firme la claridad de la mañana. “El rico” que interroga a Jesús, el espectador de la escena, cada uno de nosotros… tenemos todo el día por delante para observar la situación de las personas, de la naturaleza, del mundo en su totalidad; tenemos todo el día para planificar una serie de actuaciones que respondan a las necesidades; tenemos todo el día para actuar según la propuesta del Maestro o según nuestro pequeño pensamiento; tenemos todo el día para responder y “repartir nuestras riquezas entre los necesitados” mientras seguimos al Maestro o para bajar la vista “y guardarnos nuestras riquezas”.

Lo que nos representa el cuadro: El estatus de nuestro hombre triste lo traza Hoffmann con maestría, vistiéndole de hermosísimos ropajes, que parecen ser de sedas, terciopelos y tafetanes. Como contraste, el artista nos muestra a la izquierda del lienzo lo que es el sufrimiento. Una mujer –posible seguidora de Jesús- sostiene en sus manos a un hombre anciano y enfermo, a juzgar por su postración y los feos vendajes. A su vez, esta mujer mira de soslayo lo que va a acontecer con el hombre bienintencionado.

La respuesta es clara, pues Jesús no deja duda con el ademán de sus brazos al enseñarle cuál es el camino. Pero nadie quiere acercarse a las personas que sufren, porque hacen que la conciencia repique a la puerta y desasosiegue. Sin embargo, Jesús deja claro que solo éste es el camino para la felicidad.

Las manos curvadas, la mirada apartada, los ojos mirando al suelo y no fijándolos en su interlocutor, explican que el hombre que se acerca al Rabbí ha tomado la elección por sus riquezas. No sabe –hay que darle una oportunidad, manifiesta la juventud con la que retrata el pintor al muchacho- que la alegría está en el servicio desinteresado a los demás.

Enseñanza: La persona no es un verso suelto. Necesita de los demás. Y tal vez esté sobrando algo de la impedimenta, del oropel que no es más que peso muerto en sus hombros y que no le hace feliz, pues se marcha triste. Hoffmann narra con maestría la duda y el temor ante el dolor ajeno. La lección no puede ser más clara.

Desde luego que la decisión es difícil, pero he aquí una demostración de cuánto ama el Rabbí la libertad por encima de que se tomen decisiones que no estén llenas de amor. Y la moraleja puede ser que aunque resulte primeramente molesto acercarse al otro, al sufriente, luego la recompensa es muy grande.

Javier Agra.

 

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Horarios

Horarios de invierno  ( a partir del 2 de septiembre inclusive)

Misas Mañana Tarde
Laborables 7:25  y 10:00 20:00
Sábados y vísperas 10:00 y 11:30 20:00
Domingos y festivos 10:00, 11:30 y 13:00  19:00 y 20:30

Confesiones:   media hora antes de cada Misa

 

Cartel horario INVIERNO STBC 2018-19-2
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27 de Agosto 2017 DOMINGO XXI TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MATEO 16,13-20

¡Qué grandeza de generosidad, de sabiduría y de conocimiento el de Dios!
A él la gloria por los siglos. Amén. Rom. 11

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
Ellos contestaron: Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.
Él les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

CRISTO ENTREGA LAS LLAVES A SAN PEDRO

VINCENZO CATENA

Son varios los momentos del evangelio en los que Jesús se dirige al apóstol Pedro con la sensación de que está hablando al coordinador de sus primeros seguidores, a la persona que será la llave de continuación de la inicial iglesia; nosotros nos sentimos afirmados en Jesucristo a través de los apóstoles aglutinados en torno a Pedro. 

El pintor veneciano, Vincenzo Catena (nació entre 1470/80, murió el año 1531) detiene la atmósfera en sus cuadros; sus pinceles se extasían y producen éxtasis en el espectador que se detiene en el tiempo como si fuera un nuevo abad Virila. Este cuadro pintado hacia mil quinientos diecisiete y que podemos visitar en el Museo del Prado, recoge el momento en el que Jesús entrega las llaves al apóstol Pedro. Ningún pasaje bíblico narra esta acción específica, pero son muchos los autores que la pintan recogiendo el frecuente sentir del evangelio en esta atmósfera. Simboliza su autoridad como coordinador de la Iglesia.

Catena presenta a Jesús en “una acción oficial”, sentado en su cátedra ante tres personas jóvenes llenas de vigor y fortaleza que representan a las virtudes teologales: Caridad vestida de blanco; Fe envuelta en su túnica rojo pálido; Esperanza con capa verde. Pedro, con la túnica dorada del apóstol, mantiene su ancianidad con la que se le representa la mayoría de las ocasiones, pero conserva el rostro terso y vital.

Todo el ambiente está idealizado; los rostros son bellos, las formas perfectas, la luz uniforme y colorida, las figuras delicadas proyectan ligeras sombras; la escena traslada al espectador a una situación de calma y serenidad permanentes. Asombrado, el espectador del cuadro, encuentra que destacan en la escena las figuras de Jesús y de la Caridad.

Javier Agra.

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9 de Agosto FIESTA DE SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ

Cuando estoy a punto de mi partida de esta parroquia y removiendo papeles, me encuentro con esta carta, que escribí, en nombre de toda la feligresía, a Edith Stein. El motivo era doble: cumplía 120 años y se inauguraba el monumento que en su honor se levantó a la entrada de la parroquia.

Hoy, me ha parecido oportuno publicarla en nuestra página Web (sin quitar ni añadir nada) para que permanezca grabada y así, quien lo desee, pueda leerla y saborearla.

También en esta ocasión se rememora otra efeméride, en este caso más dramática: el día 9 de agosto de 2017, se cumplirán los 75 años de su martirio en Auschwitz. Una buena ocasión para que no pase desapercibida por ninguno de los feligreses de esta parroquia.

Por mi parte, será el último servicio que, con mucho cariño, preste a esta comunidad a la que he servido durante casi dieciocho años (todos los de este siglo XXI), bajo la sombra de esta  “gigante” de la fe, que es Edith Stein.

Su figura me cautivó desde el principio, cuando el Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Antonio-Mª. Rouco, me propuso su nombre como titular de la parroquia, allá por el año 1998. Me sentí atraído por su personalidad singular, por la profundidad de sus escritos, por su forma de tratar a los suyos, por la valentía con que defendía el papel de la mujer en la sociedad de su tiempo (nada fácil), por el amor a la Eucaristía, a la que dedicaba largos ratos de oración y silencio, por su tesón y ambición en buscar la Verdad que, al fin, encontró al concluir la lectura de la Vida de Santa Teresa de Jesús, que le hizo confesar: “Aquí está la Verdad”.

Tal ha sido el impacto en mi alma que, aunque me marche, la parroquia y ella (Edith), estarán siempre conmigo.

¡Ojalá os ayude a todos un poco más, la lectura de esta carta!

Saludos cordiales.

CARTA A EDITH STEIN

Querida hermana:

Quiero escribirte, pero me pregunto a quién debo dirigir la carta: ¿a Edith Stein o a Teresa Benedicta de la Cruz?; ¿a la feminista ilustrada o a la psicóloga de la “empatía”?; ¿a la profesora universitaria o a la víctima de Auschwitz?; ¿a la intelectual atea o a la conversa católica?; en fin, ¿a la carmelita descalza o a la mártir canonizada por la Iglesia, hoy copatrona de Europa…? ¿O acaso caben todas estas miradas en los ojos de una sola mujer?

  1. Juan-Pablo II dijo de ti que “concentras una síntesis dramática de nuestro tiempo” (cf. Homilía de la Canonización). Se explica así la fascinación que produces en las mujeres y los hombres de hoy. ¿Cómo explicar, si no, que ya a finales del pasado siglo contaras con más de doscientas biografías?

En todas ellas apareces como peregrina de la luz. Entre 1911 y 1913 cuando, a tus 20-22 años, cursas letras germanísticas, historia y psicología, abandonas la fe, pero no la pasión por la verdad ni la inquietud por seguir buscando. Esa incredulidad se va a romper en un momento preciso. Tras la muerte trágica de tu entrañable compañero, Adolf Reinach, ves el rostro de su viuda reflejando un dolor penetrado por la fe e iluminado por la esperanza. “Fue el momento en que se quebró mi incredulidad y resplandeció la luz de Cristo: Cristo en el misterio de la Cruz”, comentarías tu misma en aquella circunstancia.

Caen las escamas de tus ojos, pero necesitas la confirmación de esta fe en Cristo. Y qué alegría aquella mañana en la que, tras diez años de ateísmo, puedes decir con el rostro transfigurado: “¡Esta es la verdad!” (has terminado de leer la vida de Santa Teresa de Jesús).

Luego tendrás que ir reconociendo todo el paisaje que se te ha presentado de repente. ¡Qué bien sabes expresar esto en tu lenguaje de filósofa: “La verdad es una, dirás, pero se descompone en muchas verdades que debemos conquistar una tras otra. Profundizar en una de ellas nos hará ver más lejos y, cuando descubramos un horizonte más amplio, percibiremos desde nuestro punto de partida una nueva profundidad” (cf. Ser finito y ser eterno). En este camino ya no te va a faltar el firme donde apoyarte: “Dios es la verdad. Quien busca la verdad busca a Dios, sea o no consciente de ello” (cf. Carta 536 de 28 de Marzo 1938). Es tu lema: ir a lo esencial, cuidar las raíces. Desde los primeros años sabes que “es más importante ser buena que ser lista” (cf. Autobiografía). Un criterio al que no renuncias jamás y que te abre los ojos a sucesivos descubrimientos.

Que te llames ahora Teresa, y te apellides “de la Cruz” es un signo y un reconocimiento de la vocación que experimentas y a la que quieres responder hasta el fin. Lo confiesas como quien ha sido agraciada con unos ojos nuevos: “Hoy sé mucho mejor lo que significa haberse desposado con el Señor bajo el signo de la Cruz. Desde luego, nunca se llegará a comprender plenamente, porque es un misterio” (cf. Carta 573 de 9 de diciembre  1938).

Hasta ahora habías tocado la corteza del árbol. Hoy palpas sus raíces, al descubrir sorprendida, el sentido de la Cruz. Si Teresa de Jesús te conduce a la Iglesia, Juan de la Cruz te abre las puertas del Carmelo, al mostrarte la Ciencia de la Cruz, expresión ésta que no es sólo el título de una obra tuya, sino que es, sobre todo, la marca de tu espiritualidad y la historia más íntima. Sus páginas ¿revelan la verdadera clave de tu vida como mujer, como creyente, como carmelita, como mártir? Es tu último libro, tu testamento espiritual. No importa que lo dejes inacabado. Se convertirá en la culminación de tu obra. Mejor, de la obra de Dios en ti, ya que lo concluirás, no con tinta sino con sangre, no con la pluma sino con la vida.

Quieres dejar bien claro que el protagonismo de todo este proceso no es Teresa Benedicta, sino Cristo; el Crucificado es Él. Así lo proclamas:”Ningún corazón humano ha penetrado jamás en una noche tan oscura como el Verbo Encarnado en Getsemaní y en el Gólgota. Ningún espíritu humano podrá, por mucho que investigue, penetrar en el secreto del misterio divino del Hombre Dios en la Cruz” (cf. Ciencia de la Cruz).

La cruz cristiana representa para ti el otro nombre del amor, la señal y el camino de “la unión nupcial con Dios para la cual ha sido creada el alma”. Y así lo subrayas: “Esta unión se obtiene por la cruz, se consuma en la cruz y va marcada por toda la eternidad con el sello de la cruz”. (cf. Ciencia de la Cruz). Sabes y confiesas que “estamos en el mundo para servir a la Humanidad”. Y llegas a la situación límite de la entrega, al descubrir y aceptar en la plenitud de tus 50 años, el sentido de la muerte absurda y cruel. Como la de Cristo. Basta evocar un nombre: Auschwitz.

Permíteme terminar esta carta que con amor te dirijo en este día, 12 de Octubre, día en que cumplirías 120 años, resumiendo una preciosa observación tuya: “Todos estamos llamados a ser imagen de Cristo”. ¿Existe un modo femenino de avanzar hacia esta meta? Sí: María

Hermana Teresa, tu historia seguirá siendo una referencia para tantos hombres y mujeres perdidos en la noche. Tú proclamas con Jesús que “todo el que busca halla”, porque tienes la experiencia de que, en este juego, es Dios quien comienza la búsqueda y quien termina por dejarse encontrar.

Esta Parroquia, que el Señor ha querido poner bajo tu tutela, quiere aprender de ti tu amor a la Iglesia por la que entregaste tu vida; tu amor y devoción a la Eucaristía, donde te sumergías, en largos ratos de oración, creciendo en tu fe y entrega generosa a los demás. Este Monumento, que hoy inauguramos, nos recuerde siempre el compromiso de imitarte, para vivir con audacia y valentía nuestra fe cristiana, como tú lo hiciste.

“¡Sé nuestra intercesora en la tribulación! Edith, ruega por nosotros” (cf. Himno).

D. José Millan.

 

 

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PEREGRINACIÓN A FATIMA 27-28-29 de Octubre

“Este año es el Centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima en la Cova de Iría. La Virgen “visitó” Portugal, mientras en Europa ocurría la sangrienta Primera guerra mundial. El ejército portugués con 45 mil hombres partió de Lisboa tres días antes de la primera aparición y fue derrotado en abril de 1918 en la cruel batalla de Lys. Dicho país sufría la secularización. 

La Virgen María confió su mensaje a tres pastorcitos: Lucía, Jacinta y Francisco, el cual no perdió su actualidad. En el centro del mensaje está la oración diaria del rosario por la paz. ¿Por qué no la misa diaria? Sor Lucía hizo esta pregunta y María respondió que no todos pueden ir cada día a misa, pero sí pueden llevar el rosario y rezarlo. 

Diversos pontífices peregrinaron a Fátima un 13 de mayo: Pablo VI en 1967, Juan Pablo II en 1982, 1991 y en el año 2000. Benedicto XVI en el año 2010 y el papa Francisco fue el pasado 12 y 13 de mayo del 2017 ” 

La parroquia organiza, con este motivo,  los días 27, 28 y 29 de Octubre una peregrinación a Fátima, dirigida por D. José MIllán.

Para inscripciones e información preguntar en horario de despacho de la Parroquia.

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26 de Julio 2017 Festividad de San Joaquín y Santa Ana

MATEO 13,1-9

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas.

Decía: «Salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga.»

SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA JUAN CARREÑO DE MIRANDA (2)

SANTA ANA ENSEÑANDO A LEER A LA VIRGEN

Pintado por JUAN CARREÑO DE MIRANDA el año 1674, se conserva en el MUSEO DEL PRADO

JUAN CARREÑO DE MIRANDA (Avilés 1614 – Madrid 1685) fue un pintor del Barroco que se formó y trabajó en Madrid, en diferentes iglesias y conventos. Además de los cuadros “decorativos” y para Retablos, muchas de sus obras son pinturas murales.

Los abuelos de Jesús, San Joaquín y Santa Ana, estuvieron presentes en la devoción cristiana desde un momento muy temprano. Su figura se toma del apócrifo PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO, escrito al comienzo del siglo segundo y que narra el nacimiento, infancia y adolescencia de María. Esta narración del nacimiento de María, recuerda el episodio del nacimiento de Samuel en el Primer Libro de los Reyes. En toda la historia de la cristiandad ha estado muy presente en diferentes festividades de María, en la literatura, en la pintura…

Esta pintura rica en matices y colores, sobre un fondo de cortinaje oscuro, recibe la luz de nuestra derecha abierta a un luminoso pasillo que enmarca la estancia a partir de una columna salomónica. La luz se centra en los rostros y las manos, así los llena de vida y expresión pacificadora y gozosa. Es un tema muy frecuente en nuestra cultura católica y muy querido por las personas creyentes.

Carreño de Miranda, recoge el momento en el que Santa Ana, enseña a leer a María, una jovencita atenta a la tarea, especialmente iluminada, tanto que su brillante rostro reparte luz en derredor; su padre, San Joaquín, está íntimamente presente en esta escena como, seguramente, en todos los momentos de la vida de María. El pincel lleno de maestría y soltura del autor, da personalidad a cada una de las tres personas de la familia. El coro de ángeles, sonrientes y bulliciosos, sirve para entroncar con la divinidad esta escena de la vida de cada día de una familia.

La escena sucede sobre unas gradas alfombradas. Sobre la cabeza de María ya observamos la corona de doce estrellas, que es uno de los símbolos con los que conocemos a la Inmaculada, recordando el versículo primero del capítulo doce del Apocalipsis de San Juan. La cabeza de Santa Ana, ocupa el vértice de esta composición piramidal; en ella está la presencia serena, atenta, infinitamente amable de una madre que cuida la dulce confianza de su hija, mientras el padre sonríe lleno de ilusión y paz.

FELICIDADES A TODOS LOS ABUELOS que llenan de cariño este mundo; felicidades a todas las familias.

Javier Agra

 

 

 

 

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25 de Julio 2017 FIESTA DE SANTIAGO APOSTOL

EVANGELIO Mateo 20, 20 – 28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó: «¿Qué deseas?».

Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».

Contestaron: «Podemos».

Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:

«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

RIBERA SANTIAGO MUSEO BELLAS ARTES SEVILLA

SANTIAGO EL MAYOR, RIBERA

MUSEO BELLAS ARTES DE SEVILLA

Numerosos autores han pintado cuadros de los apóstoles, de modo que conservamos muchos apostolarios o colecciones completas de los apóstoles. Con frecuencia conocemos varias versiones realizadas por un mismo autor, así ocurre con el Greco, también con JOSÉ RIBERA “EL ESPAÑOLETO” del que presentamos este cuadro entre los diferentes que ha pintado sobre el apóstol Santiago. Podemos admirar alguno de sus apostolarios en el Museo del Prado; éste, cuya imagen adjunto, está en el MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA.

La estética se repite. Los apóstoles son pintados, las más de las veces, de medio cuerpo, en primer plano y con fondo oscuro. Se les distingue por los atributos que la tradición les ha colocado y, en su mayor parte, expresa el instrumento con el que murió mártir.

Nuestro apóstol mira serenamente al espectador, de frente, de forma directa y casi en misteriosa conversación. Es muy visible el libro que sostiene en su mano, alusión clara al evangelio que predicó; el manto de un brillante rojo habla del martirio que sufrió decapitado con espada; el manto está sujeto con la concha del peregrino, también indica su condición de peregrino el cayado apoyado en la penumbra de la derecha.

Alberto Durero tiene una pintura llena de vigor y fortaleza en la expresión, sobre el martirio de Santiago.

Este juego de luces y sombras, de claroscuro presente en este autor y en otros del Siglo de Oro español es una estética aprendida de Caravaggio. Ribera, pertenece a la pintura realista, notamos las rugosidades de las manos, hasta una tímida negrura en alguna uña. Nos presenta al peregrino lleno de energía y vigor, reconfortado siempre con la fuerza de la Palabra que enseña hasta el confín de la tierra.

La figura de Santiago está presente en el evangelio desde el inicio de la vida pública de Jesús, según los datos es uno de los que acompañan al maestro en ocasiones especiales. Su primera aparición es el momento de la llamada cuando Jesús caminaba por la orilla del lago de Genesaret, también llamado lago Tiberíades o mar de Galilea, vio a dos hermanos, Pedro y Andrés, que estaban pescando, los llamó para seguirle y convertirlos en pescadores de hombres. También, llamó a los hermanos Santiago y Juan, que estaban remendando redes en una barca, con su padre Zebedeo, (MATEO 4, 21-22). Jesús les puso a ambos, el sobrenombre de “Boanerges”, que significa “hijos del trueno” (MARCOS 3, 17), porque eran muy impulsivos, directos y fogosos. En una ocasión, Jesús no fue bien recibido por los samaritanos y los hermanos le preguntaron a Jesús si quería que hicieran bajar fuego del cielo para acabar con ellos (LUCAS 9, 54).

Santiago estuvo presente, junto con su hermano Juan y con Pedro, en la curación milagrosa de la suegra de Pedro (MARCOS 1, 29-30) y en la resurrección de la hija de Jairo (LUCAS 8, 51 – 52). Con ellos, fue testigo ocular de la Transfiguración de Jesús (LUCAS 9, 28.29). Lo acompañó de cerca durante su agonía en el huerto de Getsemaní (MATEO 26, 37).

Fue el primer mártir entre los Apóstoles. Murió en Jerusalén en el año 44, por orden de Herodes Agripa I, quien persiguió a los cristianos para quedar bien con los judíos. La tradición sobre su evangelización de España se mantiene en una nebulosa, pero es nuestro patrono y lo queremos, lo honramos y le rogamos que nos tenga presentes ante el Padre Dios.

Javier Agra.

 

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DESPEDIDA

Antes de que os enteréis por otros medios, aprovechando nuestra página web, para quienes la frecuentáis, me pareció oportuno comunicaros la noticia de que, llegado el momento establecido, me ha sido aceptada la petición que hice, hace ahora casi dos años, de mi renuncia a ser párroco de Santa Teresa Benedicta de la Cruz.

Hace unas semanas se me comunicó esta decisión, pero por delicadeza y por el consejo de la superioridad, me pidió que lo tuviera en reserva, hasta la fecha del día 13 de julio en que se hizo público. Muchos de vosotros suponíais que no tardaría en llegar.

Me sustituirá otro sacerdote, muy querido por muchos de vosotros, a quien conocéis y espero que ayudéis y estiméis: D. ANDRÉS GARCIA SERRANO, que ha servido en esta parroquia, como adscrito primero, y luego, Vicario parroquial, dese hace dos años.

Que estas líneas sirvan para despedirme de todos vosotros, con un “hasta luego”, no sin antes agradecer cuantos detalles me habéis mostrado en estos casi 18 años (todos los que llevamos de este siglo) en mi ejercicio de párroco de esta queridísima parroquia.

Quiero asumir lo que nos recordaba el Papa, el pasado mes de mayo, en la capilla de Santa Marta: “El verdadero pastor sabe despedirse bien de su iglesia, porque sabe que no es el centro de la historia, sino el hombre libre, que ha servido sin componendas y sin apropiarse de la grey”. Y sigue diciendo: “…Llega el momento en que el Señor nos dice: ve a otra parte, ve allá, ven aquí, ven a mí. Y uno de los pasos que debe hacer un pastor también es prepararse para despedirse bien, no despedirse a medias…”

Y esto es lo que deseo llevar a cabo. Habrá su momento de hacerlo más solemne. Ya se os comunicará el día y la hora, que ocurrirá después de las vacaciones.

Por tanto y, recordando al Apóstol, Pablo, puedo decir: “… el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe… el Señor, juez justo, me premiará en aquel día… el me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje…”

“Yo planté,  Apolo regó, pero Dios fue el que dio el crecimiento” (1 Cor, 3).

Sólo me resta decir que dejo la parroquia contento. No tengo ningún apego ni humano ni material hacia ella. Puse un gran interés y esfuerzo en levantar, con la ayuda de muchos, un templo moderno, acogedor, digno y agradable (porque me gusta la arquitectura), donde se pudieran celebrar y vivir los misterios de nuestra fe con la belleza y armonía que requieren. La “otra iglesia” que había que construir (la de las personas), como lo manifesté el día de su inauguración, también se va ha logrando. Poco a poco, la “parroquia humana” va creciendo y se vislumbra la vida y actividad de la misma, como su alta torre, desde muchas partes de la diócesis.

José Millan

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16 JULIO 2017 DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MATEO 13, 1 – 23

PARÁBOLA DEL SEMBRADOR

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas:

«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga».

Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:

«¿Por qué les hablas en parábolas?».

Él les contestó:

«A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”.

¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.

Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador:

Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.

Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno».

El-sembrador VAN GOGH

SEMBRADOR  VINCENT VAN GOGH 1888

Vincent Van Gogh nació en Zundert (Holanda) 1853 – murió en Francia un 29 de julio de 1890. Durante los treinta y siete años de su vida, VAN GOGH dedicó mucho tiempo de su trabajo como pintor a ensalzar la naturaleza. El campo y sus quehaceres están presentes en su arte. Tuvo amistad con Gauguin, cito este detalle porque son diversos los temas coincidentes en la pintura de ambos; compartieron casa en Arlés, de donde salieron muchas de las obras más nombradas de Van Gogh.

Este campesino que está sembrando cuando el sol va vencido, está casi integrado en la tierra que siembra, lleva muchas horas del día en la misma tarea y aún tiene la energía con la que comenzó su trabajo, firme el paso, mirada al frente, ágil el movimiento del brazo. El sol y la intensidad de su luz presiden el cuadro, tal vez por esa fuerza de la luz, seguramente por el amor del sembrador a la tierra que cuida, el pintor ha insertado a la persona que siembra entre los tonos de la tierra.

Este cuadro recuerda las pinturas Impresionistas. Los colores malvas y azulados de esta tarde cuando el sol está a punto de caer, la pincelada suelta y amplia, la textura casi de oleaje táctil de este lienzo al óleo que presenta Van Gogh invita al acercamiento del que observa el cuadro. Los colores son surcos y semilla en la tierra; las aves que llegan a comer grano son continuación del amplio trazado del pincel. El espectador conecta con la sensibilidad del autor, conecta igualmente con la luz y la temperatura de la tarde, con la textura de la tierra y el leve sonido de la semilla al quedar implantada entre la fina tierra donde germinará más tarde.

“La parábola del sembrador”, que leemos este domingo, es la primera de las parábolas que cuenta el evangelista Mateo, después de una serie de discursos y milagros. Se encuentra en los tres sinópticos: Mateo 13, 1 – 9; Marcos 4, 1 – 9; Lucas 8, 4 – 8. Además la podemos leer en el apócrifo “evangelio según Tomás, 9”, encontrado en los rollos de Nag Hammadi en Egipto. Durante diversos domingos continuaremos con diversas parábolas con las que Jesús enseña que el Reino de Dios ya está entre nosotros pero no manifestado en su plenitud.

Ahora somos nosotros, cada persona individual y la comunidad en su conjunto, quienes hemos de conocer y cultivar nuestra tierra personal y también la tierra del mundo, hemos de mullir y escavar bien el terreno. El Señor Jesús es el sembrador, nosotros hemos de querer y trabajar para que la semilla caiga en tierra buena. Estamos en tiempo de siembra, estamos en tiempo de paciencia, trabajo constante y sosegado, de esperanza e ilusión, de oración y de trabajo.

Javier Agra.

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CALENDARIO DE ACTIVIDADES PARROQUIALES Y GRUPOS DE MATRIMONIOS

Textos de Mayo para preparar la formación. Cap. 8 Amoris Laetitia y Oración

Pinchar el enlace: AMORIS LAETITIA CAPITULO 8

Textos de Marzo para preparar la formación. Cap. 6 Amoris Laetitia y Oración

Pinchar el enlaceAMORIS LAETITIA CAPITULO 6

Calendario de actividades de la Parroquia 2017

Pinchar el enlacecalendario-stbc-2017

Textos de Octubre para preparar la formación. Cap. 1 Amoris Laetitia y Oración

Pinchar el enlace: octubre-cap-1-de-la-al-y-oracion

Textos de Noviembre para preparar la formación. Cap. 2 Amoris Laetitia y Oración

noviembre-cap-2-de-la-al-y-oracion

Textos de Enero para preparar la formación. Cap. 4  Amoris Laetitia y Oración

enero-cap-4-de-la-al-y-oracion

AMORIS LAETITIA CAPITULO 5

 

 

 

 

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CONVIVENCIA FAMILIAR EN SANTA MARIA DE LA VID Y SEMANA SANTA RURAL

Benicásim – Convivencia familiar 17

BENICASIM  – Del 26 al 30 de Agosto

“Para hacer efectiva esa prolongación de la paternidad en una realidad más amplia, las comunidades cristianas están llamadas a ofrecer su apoyo a la mision educativa de las familias (…) Para favorecer una educación integral necesitamos reavivar la alianza entre la familia y la comunidad cristiana

(Papa Francisco, Amoris Laetitia, 279).

05 Grupo (2)

 

 

 

 

Información

Mañanas: María Postigo
Tel: 661 26 99 34
maria@gutierrezpostigo.com

Tardes: Luciano Ochoa
Tel: 646 49 40 84
lochoa@innovataxfree.com

Precios

4 días pensión completa (IVA incluido)

  • 0-3 años: gratis
  • 4-7 años: 88€
  • 8-12 años: 100 €
  • 13-16 años: 108 €

Adultos: a partir de 17 años: 156€

Inscripción

Puedes rellenar este formulario

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TIEMPO DE CUARESMA

El próximo miércoles, día 1 de marzo, da comienzo el tiempo de Cuaresma, en el que se invita a todo cristiano a entrar dentro de sí mismo, para mejorar nuestra vida cristiana, potenciando aquellos valores que se han ido borrando con el tiempo y, si es necesario, provocando la conversión.

hijo

Qué ha significado la Cuaresma a lo largo del tiempo?

La fiesta de Pascua es el centro y cumbre del año litúrgico. Es la fiesta más importante de los cristianos. La resurrección de Jesús da sentido a nuestra fe: “si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe…Si nuestra esperanza en Cristo no va más allá de esta vida, somos los más miserables de todos los hombres” dirá San Pablo. (1º Cor. 15, 12-21).

Esta gran fiesta requiere una preparación, que tiene lugar en la Cuaresma, con la prolongación en la Pascua, durante cincuenta días.

La Cuaresma se desarrolló poco a poco, como consecuencia de la preparación de los adultos al bautismo en la Vigilia pascual; con la reconciliación de los penitentes públicos, para que se incorporarían a  la comunidad en triduo sagrado y finalmente con la preparación de la comunidad a la gran fiesta d la pascua.

A final del siglo II se fijó un domingo como Pascua anual, como aniversario de la pasión y muerte de Jesús.

La Cuaresma empezó con un ayuno  comunitario de dos días, que dio lugar al triduo pascual: viernes y sábado (días de ayuno) y el domingo. El ayuno tiene el sentido pascual, de que se participa en la muerte y resurrección de Cristo, y escatológico, es decir, de espera de la vuelta del Señor al final.

A mediados del s. III, el ayuno se extiende a tres semanas, coincidiendo con el tiempo de preparación de los catecúmenos para el bautismo en la vigilia pascual.

A finales del s. IV se extendió el triduo al jueves, día de reconciliación de los penitentes y se contaron cuarenta días de ayuno, que comenzaban con el miércoles de ceniza.

A partir del s. XI, desaparece la penitencia pública, se extendió por todo el mundo la imposición de la ceniza como señal de penitencia.

Con el concilio Vaticano II, la reforma litúrgica hace resaltar más el sentido bautismal y penitencial del tiempo de Cuaresma:

  1. Una cuarentena de preparación, renovación, retiro;
  2. para toda la Iglesia, las comunidades cristianas;
  3. con vistas al misterio pascual;
  4. por medio de las celebraciones, grupo de trabajo, prácticas cristianas

Los cuarenta días responden al retiro de Cristo en el desierto, número simbólico que equivale al tiempo de decisión y prueba del hombre pecador.

La Cuaresma es, pues, preparación al bautismo (de los adultos), a la reconciliación (de los pecadores) y a la identificación con la Pascua de Cristo (de toda la Iglesia). Período de iniciación o reiniciación cristiana, apropiado para celebrar la penitencia o de revisión pastoral.

En la Parroquia vamos a tener, este año, la oportunidad de vivirla de un modo peculiar. Dentro de pocas semanas se conmemorará el Centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima. Con este motivo, la Parroquia de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, va a comenzar este tiempo, concretamente el día 5,  I Domingo de Cuaresma, en la misa de las 13,00h, recibiendo la imagen de la Virgen de Fátima, que después visitará los hogares que lo hayan solicitado, durante toda la semana, del 5 al 12 de marzo. Concluiremos en este último día con la coronación de la imagen.

Durante seis JUEVES: 9, 16, 23 y 30 de MARZO y 6 de ABRIL, habrá unas charlas preparatorias, a las 20,30 h., siguiendo a S. Luis-Mª. Grignion de Monfort, para culminar, el DOMINGO DE LA MISERICORDIA, día 20 de ABRIL, con la consagración de la Parroquia, dentro de la misa de 13,00h.

PARA RECORAR

 MIÉRCOES DE CENIZA: 1 DE MARZO

Imposición de la Ceniza en todas las misas: 07,25, 10,00 y 20,00h.

Ese día es de ayuno y abstinencia

VIERNES DE CUARESMA:

Ejercicio del VIA CRUCIS a las 19,00h

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