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CONVIVENCIA PARA 1º, 2º y 3º ESO

Miraflores de la Sierra 24, 25 y 26 de noviembre.

Tendremos un fin de semana de convivencia en la casa “El Colladito” de Miraflores de la Sierra (Madrid) los días 24, 25 y 26 de noviembre. El precio es de 55 euros, incluye transporte y pensión completa. Está dirigida a chicos y chicas de 1º, 2º y 3º de la ESO de todos los grupos de la parroquia que abarcan esa edad y también aquellos que se quieran apuntar aunque no estén en los grupos. Será un fin de semana para compartir la fe, rezar, divertirse, jugar, … Es importante que se especifiquen las alergias, si las hubiera, sobre todo las referentes a la alimentación. 

Material: Biblia, Cuaderno y boli, saco de dormir, bolsa de aseo, ropa para el fin de semana (llevar también algo de abrigo), y calzado deportivo.

Una vez inscritos en la web https://goo.gl/forms/Dpd6EfFg9pBa9sQI3 hay que llevar la autorización http://stbc.es/wp-content/uploads/2017/10/aut_miraflores.pdf firmada y el dinero y entregarlo en el despacho parroquial antes de la convivencia.

 

 

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Convivencia 4ºeso y 1ºbach en Navalperal de Pinares (27, 28 y 29 de octubre)

Tendremos un fin de semana de convivencia en la casa “El Colladito” de Navalperal de Pinares (Ávila) los días 27, 28 y 29 de octubre. El precio es de 55 euros, incluye transporte y pensión completa. Está dirigida a chicos y chicas de 4º de la ESO y de 1º de Bachillerato de todos los grupos de la parroquia que abarcan esa edad y también aquellos que se quieran apuntar aunque no estén en los grupos. Será un fin de semana para compartir la fe, rezar, divertirse,…   

Inscribirse en https://goo.gl/forms/qB2PIfPCgxkm0AO03 

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AVISOS DOMINGO XXVI del Tiempo Ordinario

1.- El próximo fin de semana, días 6, 7 y 8 de octubre, tendrá lugar la tanda de Ejercicios Espirituales para jóvenes a partir de 2º Bachillerato. Las inscripciones hay que hacerlas a través de la web de la Parroquia.

2.- Todas las actividades de la Parroquia: catequesis de 1ª comunión, confirmación, planazo de los viernes, adoración al Santísimo, cursos de afectividad, etc., arrancan ya este mes de octubre. En el hall de entrada hay un díptico con la información de todo lo que la Parroquia os ofrece. Podéis pasar por el despacho para informaros y apuntaros en las que queráis participar.

3.- El lunes 2 de octubre comienza la adoración al Santísimo de 20:30 a 21:30 horas. La exposición del Santísimo de los jueves de día completo empezará a partir del día 19 de octubre en el que ya estarán organizados los turnos de adoración. Todos aquellos que los jueves queráis acompañar al Señor, podéis inscribiros en la hoja pegada en la puerta de salida en el turno que queráis o en los despachos. 

4.- El próximo martes 3 de octubre la Misa de 20:00 se celebrará en la Cripta.

5.- La Misa de despedida de D. Jorge, que como sabéis se traslada a la Parroquia de las Tablas, será el próximo domingo día 15 de octubre a las 20:30 horas.

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Horarios de invierno

Misas Mañana Tarde
Laborables 7:25  y 10:00 20:00
Sábados y vísperas 10:00 y 11:30 20:00
Domingos y festivos 10:00, 11:30 y 13:00  19:00 y 20:30

Confesiones:   media hora antes de cada Misa

Despacho parroquial Mañana Tarde
Laborables 10:30 a 13:30 17:30 a 20:30
Sábados  10:30 a 12:30  
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Ejercicios espirituales 2017-2018

Apuntarse en https://goo.gl/forms/aTx2pN4TvdCa1ftC3   

JÓVENES
6 al 8 de octubre: Los impartirá D. Andrés en la casa de oración “la Concepción” Navas de Riofrío.
3 al 5 de noviembre Los impartirá D. José Antonio Álvarez en ECR Arturo Soria
5 al 10 de diciembre Los impartirá D. Pedro J. Lamata (jóvenes) en ECR Arturo Soria
23 al 25 de febrero Los impartirá D. Jesús Zoyo Pérez en Cubas de la Sagra. (Jóvenes y Adultos) 

ADULTOS
16 al 18 de febrero Los impartirá D. Andrés García Serrano ECR Navas de Riofrío
13 al 15 de abril Los impartirá D. Jesús Zoyo Pérez La Cerca, Los Molinos
27 de abril al 2 de mayo organiza Acción Católica (no se conoce director) ECR Arturo Soria

 

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TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO PÁRROCO

El próximo domingo día 10 de Septiembre en la Misa de las 13:00, tendrá lugar la toma de posesión de D. Andrés como nuevo párroco, presidida por el Vicario. A la salida todos juntos podremos tomar un aperitivo. Es un momento importante para dar gracias a Dios por la parroquia que nos ha regalado.

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13 DE ENERO 2019 FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR

Esto dice el Señor:
Mirad a mi siervo, a quien sostengo;
mi elegido, a quien prefiero.
Sobre él he puesto mi espíritu,
para que traiga el derecho a las naciones.
Te he tomado de la mano,
te he formado y te he hecho
alianza de un pueblo, luz de las naciones.
Para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la prisión,
y de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas. ISAÍAS 42, 1. 6-7

EVANGELIO LUCAS 3, 15-16. 21-22
En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
–Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo:
–Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.

BAUTISMO DE CRISTO  JOAQUIM PATINIR

Con el presente acontecimiento del Bautismo de Cristo que celebramos este domingo, cerramos el ciclo de la Navidad. Hoy leemos el episodio que nos transmite el evangelio de Lucas, también está narrado por los otros sinópticos Mateo y Marcos. Mientras que Juan lo insinúa con evidencia en el primer capítulo de su evangelio. Con esta festividad del Bautismo de Cristo, terminamos el ciclo del Tiempo de Navidad.

De entre la múltiple iconografía que conocemos sobre el Bautismo de Cristo, muestro este cuadro de Joaquim Patinir, pintor flamenco de Holanda (Dinant 1480 – Amberes 1524). La crítica le considera el precursor de la pintura de paisaje. Realizó muchos cuadros de temas religiosos dentro de un potente marco paisajístico.

El Cuadro “EL BAUTISMO DE CRISTO” pertenece al “MUSEO DE HISTORIA DEL ARTE”, Viena.

Cuadro de gamas verdes y azuladas en un horizonte elevado, plantea una ensoñación de admiración por el conjunto de fantasía donde repite el esquema de diversos cuadros, con la fortaleza de los colores repetidos, la presencia de esas formaciones rocosas que él aprendió a ver desde niño en las orillas del río Mosa, en su Dinant natal.

La escena nos muestra a Jesús en las aguas del Río Jordán, mientras Juan lo bautiza. Patinir ha elegido el momento que dicen los evangelios sinópticos “se abrió el cielo, bajó sobre él el Espíritu Santo y se oyó una voz del cielo: tú eres mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto” Lucas 3, 22. Lucas añade que fue después de bautizarse “mientras oraba”. Mateo y Marcos escriben que, después de bautizarse, “mientras salía del agua”. El evangelio de Juan, pone en boca de Juan Bautista: “He visto al Espíritu bajar del cielo como una paloma y posarse sobre él” Juan 1, 32.

La Epifanía (manifestación) que había comenzado en el nacimiento con el anuncio a los pastores se culmina en el bautismo con la Epifanía de Dios como Santísima Trinidad. Así lo pinta Joaquim Patinir, vemos el cielo azul que se abre en ese resplandor de blanquísimo fondo por donde contemplamos a Dios Padre, al Espíritu Santo en forma de paloma que está descendiendo sobre el Hijo bautizado en el agua del Jordán.

La escena está dibujada en diferentes viñetas. Observamos a Juan Bautista predicando a una multitud; por entre unas tupidas matas llega Jesús caminando hacia el Bautista; en primer plano contemplamos el foco de atención del cuadro, Jesús en el Río Jordán en el momento de ser bautizado por Juan; Jesús, ha dejado el manto azul que lo cubría y aquí está con el paño de pureza, acaso como adelanto de la Cruz donde también aparece con el mismo paño de pureza y la Resurrección donde se le presenta con la bandera blanca de la victoria sobre el mal y sobre la muerte.

En primer plano predominan los colores marrones y pardos. Enseguida los tonos verdes resaltan de modo que es seguramente el color que más queda grabado en el espectador y culmina el fondo de horizonte en diferentes azules que levantan el espíritu de quienes vemos el cuadro hacia los ámbitos celestes. El paisaje y el color se hacen teología en este grandioso pintor que deslumbra y asombra con sus pinturas llenas de luz e iluminación.

Javier Agra.

 

6 de Enero LA EPIFANIA DEL SEÑOR
EVANGELIO MATEO 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.

Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron: En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:

“Y tú, Belén, tierra de Judea,

no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea,

pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.”

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS PEDRO PABLO RUBENS

Este domingo celebramos la fiesta de la Epifanía del Señor. La eucaristía comienza con esta Oración Colecta: “Oh Dios de todas las naciones, pueblos y culturas, éste es el día que tú has hecho radiante y luminoso con tu luz y tu amor, con destino para todos. Guíanos en los nuevos caminos de tu Hijo. Que tu luz bondadosa brille en todas partes,  para que todos los pueblos te alaben en su propio lenguaje, conforme a su cultura, y enriquezcan a tu Iglesia con sus propios y peculiares dones”.

La narración de la Adoración de los Magos junto con la Matanza de los Inocentes y la Huida y Regreso de Egipto, forman el capítulo 2 del Evangelio de Mateo y son exclusivos de su narración.

Sobre ellos también existe alguna descripción en los evangelios apócrifos. Los cristianos ortodoxos y los cristianos armenios nombraban un número de doce. A partir del siglo III se comenzó a fijar el actual número de tres con los nombres que hoy conocemos. Es un tema muy extendido en la iconografía y en la multitud de expresiones del arte.

Aporto este cuadro barroco de RUBENS, “LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS”, pintado en 1629 y que se expone en el Museo del Prado.

Nuestro pintor que nació en Siegen, Alemania en 1577 y murió en Amberes, Bélgica el 30 de mayo de 1640, representa el momento en que los tres Magos de Oriente llegan acompañados de un grandioso cortejo, al lugar donde está el niño recién nacido con sus padres, María y José.

Rubens ha sacado la escena del “portal” y ha transformado el espacio en una arquitectura clásica. Es un cortejo lujoso lleno de colorido y pedrería en las personas de los adoradores, que nuestro pintor ha optado por aceptar que son reyes. El cielo muestra que es noche cerrada cuando sucede la escena; así resalta más el brillo de las luminarias que vemos acá y allá entre las personas del cortejo y en las pequeñas luces de los ojos de los animales que simulan las estrellas del cielo, de modo que podemos pensar que Rubens ha decidido plantear el momento como un encuentro donde se fusionan el cielo y la tierra en la persona del niño nacido de María.

La escena de la Sagrada Familia: José, María, Jesús está situada al lateral izquierdo del cuadro. De ellos, fundamentalmente de Jesús, pero también de María, se expande un foco de luz blanquísima que ilumina la escena entera. Distinguimos también con claridad las tres edades que representan los magos: El “adulto” Gaspar está arrodillado ante el niño que juguetea con cofre que ofrece como presente; el “joven” Baltasar frente al espectador; el “anciano” Melchor quien destaca con su figura escultórica y su brillante manto rojo.

Observamos también el espléndido cuidado y estudio profundo de la anatomía que realiza nuestro pintor, para lo que destaca diferentes personas de la comitiva con los torsos desnudos en pleno esfuerzo para depositar algún presente para el niño y para sus padres. La escena está en movimiento sugerido por las diversas posturas, planos y alturas de los diferentes personajes que forman un conjunto armonioso y donde, al mismo tiempo, cada uno de ellos se puede apreciar individualizado.

A la derecha del cuadro, montado a caballo observamos un autorretrato de Pedro Pablo Rubens; seguramente el único que realizó colocándose dentro de una escena de conjunto.

En la EPIFANÍA se nos manifiesta, a cada uno de nosotros y al mundo entero, la Gloria de Dios en la presencia de un niño que es el Hijo de Dios.

Javier Agra.

 

30 DICIEMBRE FESTIVIDAD DE LA SAGRADA FAMILIA

EVANGELIO LUCAS 2,41-52

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua.

Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.

Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados.

Él les contestó: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?

Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

JESÚS ENTRE LOS DOCTORES – PAOLO VERONESE

Este domingo en el que la Iglesia celebra “La Sagrada Familia”, leemos el episodio de Lucas que narra la visita al Templo de Jerusalén cuando Jesús cumplió los doce años. Era la edad de inicio de vida “adulta religiosa” del niño hijo de José y de María. El conocido episodio de Jesús discutiendo en el Templo con los doctores de la ley, ha sido muy pintado por diferentes autores.

También muchas obras de arte han plasmado imágenes cálidas y familiares de la “Sagrada Familia” en el hogar de Nazaret. Podemos gozar con la impactante pintura de Murillo “la Sagrada Familia del Pajarito”.

Aquí presento “JESÚS ENTRE LOS DOCTORES” de PAOLO VERONESE, entre nosotros conocido como “El Veronés” (1528 – 1588). La pintura está visible en el Museo del Prado de Madrid y la realizó en el año 1560 según las reglas más clásicas del Renacimiento. El Veronés es un autor de cuadros de gran tamaño, con una presencia poderosa de la anatomía humana como modo de expresión.

Aquí podemos contemplar a Jesús adolescente elevado sobre una peana, más alto que su auditorio; así expresa el pintor la autoridad de quien se sienta en la cátedra, en esta ocasión llama la atención que sea un jovencito quien razona y supera en las disquisiciones teológicas a los exegetas del judaísmo.

El Veronés ha situado a Jesús en el centro de la imagen, hacia él confluyen todas las miradas del nutrido grupo de sabios teólogos con quienes conversa y a quienes muestra las palabras de Dios su Padre. El amplio grupo muestra su agitación, su interés, su desconcierto… con la variedad de expresiones del rostro, de las manos, de la expresión corporal.

Nos muestra el pintor una composición en pirámide por la situación escalonada da los doctores, colocados a diferentes alturas hasta llegar a la cúspide donde destaca Jesús. Entre la mezcla de luz, de colores, de movimientos de rostros y cuerpos, cabe señalar la sosegada serenidad de la persona que encargó el cuadro vestido con ropa negra donde destaca la cruz de la orden del Santo Sepulcro y bastón de romero peregrino.

En la portalada del fondo vemos la entrada del pueblo acompañando a María y José que llegan preocupados al Templo en la búsqueda de su hijo.

Javier Agra.

 

23 DICIEMBRE IV DOMINGO DE ADVIENTO

Lucas 1,26-38

En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró.

 1.- “María, tú lo sabes: como tú, no obstante ser pequeña, poseo y tengo en mi al Todopoderoso. Mas no me asusta mi gran debilidad, pues todos los tesoros de la madre son también de la hija, y yo soy hija tuya, Madre mía querida. ¿Acaso no son mías tus virtudes y tu amor también mío? Así, cuando la pura y blanca hostia baja a mi corazón, tu Cordero, Jesús, sueña estar reposando en ti misma, María” (Santa Teresa De Lisieux PN54,5).

2.- “[…] El evangelista san Lucas, por su parte, nos muestra a la Virgen María recibiendo el anuncio del mensajero celestial (cf. Lc 1, 26-38). Aparece como la humilde y auténtica hija de Israel, la verdadera Sión, en la que Dios quiere poner su morada. Es el retoño del que debe nacer el Mesías, el Rey justo y misericordioso. En la sencillez de la casa de Nazaret vive el “resto” puro de Israel, del que Dios quiere hacer renacer a su pueblo, como un nuevo árbol que extenderá sus ramas por el mundo entero, ofreciendo a todos los hombres frutos buenos de salvación. A diferencia de Adán y Eva, María obedece a la voluntad del Señor, con todo su ser pronuncia su “sí” y se pone plenamente a disposición del designio divino. Es la nueva Eva, verdadera “madre de todos los vivientes”, es decir, de quienes por la fe en Cristo reciben la vida eterna.

Queridos amigos, ¡qué inmensa alegría es tener por madre a María Inmaculada! Cada vez que experimentamos nuestra fragilidad y la sugestión del mal, podemos dirigirnos a ella, y nuestro corazón recibe luz y consuelo. Incluso en las pruebas de la vida, en las tempestades que hacen vacilar la fe y la esperanza, pensemos que somos sus hijos y que las raíces de nuestra existencia se hunden en la gracia infinita de Dios. La Iglesia misma, aunque está expuesta a las influencias negativas del mundo, encuentra siempre en ella la estrella para orientarse y seguir la ruta que le ha indicado Cristo. De hecho, María es la Madre de la Iglesia, como proclamaron solemnemente el Papa Pablo VI y el concilio Vaticano II.

LA VISITACIÓN  –  RAFAEL SANCIO Y TALLER

Terminamos el tiempo de la espera del ADVIENTO. María acude a acompañar a quien la puede necesitar, en este pasaje es su prima Isabel; pero también está con las sandalias calzadas para salir presta en mi ayuda, en tu ayuda.

Los evangelios de Mateo y Lucas son los que narran diferentes episodios de la INFANCIA DE JESÚS; si bien es cierto que son sinópticos (parecidos en su manera de contar las cosas), en lo referente a la citada infancia es en lo que menos coincidencias muestran. De modo que conocemos momentos de la infancia de Jesús añadiendo los detalles de uno y otro evangelio.

Este tema de la “Visitación de María a su prima Isabel”  ha sido muy representado en la iconografía a través de los siglos. Traigo ante vuestra consideración una de las pinturas más conocidas sobre el tema: “LA VISITACIÓN” diseñado por Rafael (Urbino 1483 – Roma 1520) y en cuya pintura colaboró activamente parte de su taller. A través de esta presentación tierna y humana, Rafael, muestra la importancia que tendrán las dos figuras que están por nacer: el Bautista Precursor y el Salvador.

Estamos ante una composición simétrica de las dos figuras a las que el pintor presenta en el instante mismo del saludo, cuando aún no han terminado de dar el último paso; en el momento previo al abrazo, Isabel toma de la mano a María; son manos de ternura, de acogida. Por estas manos comenzamos a proyectar nuestra mirada hacia las dos mujeres y enseguida reconocemos una diferencia de edad de la que habla el evangelio en el anuncio previo del ángel Gabriel.

Colores brillantes, contrastes de luz, monumentales figuras atraen nuestra atención de espectadores. La riqueza de colores que domina el autor se extiende hacia el paisaje, al fondo del que vemos una escena que tendrá lugar años después: Juan Bautista está bautizando a Jesús en el río Jordán, en el cielo sobrevuela la imagen de Dios Padre proclamando que Jesús es su Hijo amado, a quien todos nosotros vamos a escuchar y del que recibiremos el Espíritu Santo.

El saludo de Isabel a su prima María, está recogido en la oración del “Ave María”. La respuesta de María será el precioso canto del “Magníficat” que este domingo no leemos en la eucaristía pero que la Iglesia reza cada tarde en la oración de Vísperas.

El rey Felipe IV compró este cuadro en 1655 para el Monasterio del Escorial, desde 1837 cuelga en el Museo del Prado para admiración y asombro de los visitantes.

Javier Agra.

 

16 DICIEMBRE III DOMINGO DE ADVIENTO

Antífona de entrada: Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca.  Pablo a los Filipenses 4, 4. 5

¡No temas! ¡Sión, no desfallezcas! El Señor tu Dios está en medio de ti, valiente y salvador; se alegra y goza contigo, te renueva con su amor; exulta y se alegra contigo como en día de fiesta. SOFONÍAS 3, 17 – 18

EVANGELIO LUCAS 3,10-18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: ¿Entonces, qué debemos hacer? Él contestaba: El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.

Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: Maestro, ¿qué debemos hacemos nosotros? Él les contestó: No exijáis más de lo establecido.

Unos soldados igualmente le preguntaban: Y nosotros, ¿qué debemos hacer nosotros? Él les contestó: No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga.

Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos: Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.

Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.

SANTOS JUANES – EL GRECO “DOMENIKOS THEOTOKOPOULOS”

Este tercer DOMINGO DE ADVIENTO celebramos el “domingo gaudete”, “alegraos”; con estas palabras se inicia la eucaristía: “Alegraos, el Señor está cerca” son palabras del apóstol Pablo a los filipenses con las que saluda el presbítero celebrante en la Antífona de entrada.

Juan Bautista, igual que el pasado domingo, continúa llamando nuestra atención con su predicación y su anuncio sobre la inminencia de la llegada del Señor Jesús. He querido recordar este evangelio con un cuadro del GRECO: “LOS SANTOS JUANES” pintado en torno a 1600, se encuentra en el “Museo de Santa Cruz” en Toledo. Es un Museo muy recomendable para realizar una visita en la agradable y risueña ciudad de Toledo, entrada gratuita, un palacete muy hermoso cerca de la Plaza de Zocodover…

Alguna otra vez ha unido el Greco a dos figuras religiosas en una misma escena pintada. En este cuadro también están en primer plano pero presenta la novedad de un paisaje de fondo que recuerda a Toledo. Los dos Juanes muestran los atributos con los que normalmente se plasma su iconografía. Juan Evangelista tiene un águila muy visible a su lado, en su mano izquierda sujeta el cáliz en el que vemos un pequeño monstruo o dragón, es “el cáliz de la salvación para los que creen en Jesús y de condenación para quienes lo rechazan”.

Juan EL BAUTISTA, viste la piel de camello con la que se le ha representado las más de las veces en la iconografía, se apoya en un cayado que anuncia la cruz y la victoria de Jesucristo y se presenta con un cordero; Juan Bautista anuncia a Jesús, “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” y que bautizará en el fuego del Espíritu Santo. La luminosidad y forma de las nubes parecen anunciar esa presencia divina ya en medio de nosotros.

Nos fijamos en las dos figuras estilizadas, con una anatomía desproporcionada entre la cabeza y el cuerpo, brazos y piernas alargados… el contorno de las figuras parece que se quiere difuminar en el conjunto del cuadro… es el estilo llamado “manierismo” del que ya hemos hablado alguna vez en estas páginas.

¡Alegraos, el Señor ya está cerca!

Javier Agra.

 

9 DICIEMBRE II DOMINGO DE ADVIENTO

EVANGELIO LUCAS 3,1-6

En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:

«Voz del que grita en el desierto:

Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos;

los valles serán rellenados, los montes y colinas serán rebajador;

lo torcido será enderezado, lo escabroso será camino llano.

Y toda carne verá la salvación de Dios».

PREDICACIÓN DE SAN JUAN BAUTISTA,      PIER FRANCESCO MOLA

Este Segundo Domingo de Adviento, propongo como pintura “La predicación de San Juan Bautista” de Pier Francesco Mola, pintor italiano que nació en Coldrerio en 1612 y murió en Roma, 13 de mayo de 1666. Pintor barroco que llegó a Roma con cuatro años y, salvo algún esporádico y breve viaje, permaneció en la misma ciudad toda su vida.

Este cuadro se conserva en el Museo de Zamora, que lo expone como depósito cedido por el Museo del Prado al que pertenece. Otro cuadro con el mismo motivo, en el que los personajes ocupan diferente posición, se encuentra en el Museo Thyssen.    

Nuestro pintor es muy amante del paisaje y así nos lo muestra en esta pintura donde el desierto está prácticamente solo en el nombre; podemos admirar la maestría de planos que nos traen un fondo de montañas y luz intensa de un amanecer de promesa, como si fuera una presentación de la predicación de Juan el Bautista “preparaos que llega la luz”; un valle vegetal nos acerca al primer plano donde Juan, pisando sobre la dureza de la tierra, anima y anuncia tiempos de liberación salvadora.

Sostiene en su mano izquierda el cayado que recuerda la cruz de la victoria de la Resurrección de Jesús al que presenta en la filacteria como “Ecce Agnus Dei” (He aquí el Cordero de Dios) mientras expresivamente anuncia la venida del Mesías y anima a transformar la vida, allanar los senderos, generar paz…

Observamos también un conocimiento y dominio de la anatomía humana, por parte del pintor. Colores llenos de vida. Dominio del espacio con los fondos, la naturaleza, las nubes que van y vienen, diferentes actitudes en los rostros de las personas; atención en unos, aceptación en otros, asombro, in creencia… Entre las personas de la derecha del espectador adivinamos la presencia de algunos discípulos de Juan, después serán seguidores del Maestro del que Juan se sabe solamente el pregonero.

Pier Francesco Mola ha plasmado, a mi entender, la serena fortaleza, la confianza laboriosa, la humildad activa del profeta Juan Bautista que sabe la importancia de su tarea y nos enseña a cada persona a plantearnos la necesidad de nuestra acción, de nuestra espera, de nuestro trabajo, de nuestra oración…

Javier Agra.

2 DICIEMBRE I DOMINGO DE ADVIENTO

Lucas  21, 25-28.34-36

 “Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre”.

1.- “Anunciamos la venida de Cristo, pero no una sola, sino también una segunda, mucho más magnífica que la anterior. La primera llevaba consigo un significado de sufrimiento; esta otra, en cambio, llevará la diadema del reino divino. Pues casi todas las cosas son dobles en nuestro Señor Jesucristo. Doble es su nacimiento: uno, de Dios, desde toda la eternidad; otro, de la Virgen, en la plenitud de los tiempos. Es doble también su descenso: el primero, silencioso, como la lluvia sobre el vellón; el otro, manifiesto, todavía futuro. En la primera venida fue envuelto con fajas en el pesebre; en la segunda se revestirá de luz como vestidura. En la primera soportó la cruz, sin miedo a la ignominia; en la otra vendrá glorificado, y escoltado por un ejército de ángeles. No pensamos, pues, tan sólo en la venida pasada; esperamos también la futura” (San Cirilo de Jerusalén).

2.- “«¡Velad!» nos dice Jesús con insistencia. No sólo tenemos que creer sino también velar. No sólo tenemos que amar sino también velar. No sólo hay que obedecer sino también velar. ¿Velar, por qué? A causa del grande, del supremo acontecimiento: la venida de Cristo. Es evidente que aquí se encuentra una llamada especial, un deber que no se nos hubiera ocurrido nunca si Jesús mismo no nos lo hubiese encarecido tanto. Pero ¿qué es, pues, velar?… Vela esperando a Cristo aquel que guarda su espíritu sensible, abierto, despierto, lleno de celo por buscar y honrar a Cristo. Desea encontrarse con él en todos los acontecimientos de la vida. […] Velar es, pues, vivir desapegado de lo presente, vivir en lo invisible, vivir con el pensamiento en Cristo tal como vino la primera vez y tal como vendrá en su segunda venida, desear esta segunda venida recordando con amor y gratitud la primera” (Beato John Henry Newman).

3- “El Adviento, este tiempo litúrgico fuerte que estamos comenzando, nos invita a detenernos, en silencio, para captar una presencia. Es una invitación a comprender que los acontecimientos de cada día son gestos que Dios nos dirige, signos de su atención por cada uno de nosotros. ¡Cuán a menudo nos hace percibir Dios un poco de su amor! Escribir —por decirlo así— un “diario interior” de este amor sería una tarea hermosa y saludable para nuestra vida. El Adviento nos invita y nos estimula a contemplar al Señor presente. La certeza de su presencia, ¿no debería ayudarnos a ver el mundo de otra manera? ¿No debería ayudarnos a considerar toda nuestra existencia como “visita”, como un modo en que él puede venir a nosotros y estar cerca de nosotros, en cualquier situación? (Benedicto XVI).

JUICIO FINAL     MIGUEL ÁNGEL

FELIZ AÑO NUEVO. Con este Primer Domingo de Adviento comenzamos el Año Nuevo Litúrgico, en la preparación y la espera gozosa de la Venida del Señor, el Nacimiento de Jesús.

Este Primer Domingo de Adviento, la Iglesia nos presenta a Jesús anunciando la segunda venida, el tiempo definitivo tomado del evangelio de Lucas; también se narra el episodio en Mateo y Marcos, los otros dos sinópticos. Es un tema muy tratado a lo largo de la historia desde diferentes especialidades artísticas; también son diversos los pintores que plasman este momento del Juicio Final.

Traigo a la consideración de los lectores, el fresco de “EL JUICIO FINAL” que MIGUEL ÁNGEL pintó en la pared frontal de la Capilla Sixtina; el desarrollo del tema está inspirado en el “Apocalipsis” de San Juan, libro con el que se cierra la Biblia, que como sabemos es una biblioteca formada por setenta y cuatro libros.

Jesús, el Cristo ocupa el centro de la obra. Con un movimiento enérgico separa a la humanidad. En sus manos y en sus pies podemos ver la señal de los clavos, también resalta la herida abierta en el costado. Recoge Miguel Ángel el rostro poderoso del maestro. A su lado, se protege María con un brillante manto azul, símbolo celeste. Detrás de ellos sale un destello de luz que ilumina y centra la escena.

Multitud de santos rodean al maestro y a María, reducen su abigarrada presencia cediendo un pasillo hacia el espectador; de este modo vemos la escena directamente y participamos activamente. Rostros expectantes, inquietos, asombrados… De muchos de ellos sabemos sus nombres, porque Miguel Ángel los pintó con los símbolos comunes a su iconografía. Pedro sujeta las llaves del Reino de los Cielos; junto a él, Pablo de amplia barba; Andrés sostiene la cruz en aspa con la fue martirizado; en primer plano, el apóstol Bartolomé muestra una piel pues según la tradición le arrancaron la piel mientras moría; Miguel Ángel pintó su rostro en la piel de este mártir…

En una segunda corona en torno a Cristo, encontramos multitud de personas que se dirigen hacia el salvador, que buscan a sus familiares unos a otros, que intentan comprender lo que sucede entre el asombro y la esperanza, entre la felicidad y el llanto gozoso…

Debajo cerrando el círculo está un grupo de ángeles con las trompetas que anuncian el final, con el libro donde están inscritos los salvados. Más ángeles se contemplan en los lunetos de la parte superior, éstos llevan la cruz y otros instrumentos de tortura y muerte con los que fue crucificado Jesús, incluida la columna de la flagelación.

En la parte inferior, multitud de personas en movimiento de ascensión al cielo, de entrega a los dominios del infierno, personas que resucitan, demonios que intentan impedir que las almas sean salvadas, la barca donde navegan los muertos hacia su destino final… Un movimiento permanente que mueve al espectador de todos los tiempos a la contemplación de la belleza, a la oración de petición y de acción de gracias, a la cercanía sencilla y sincera a la Voluntad de Dios para colaborar en la construcción del Reino de Dios.

Javier Agra.

 

25 NOVIEMBRE DOMINGO XXXIIIV TIEMPO ORDINARIO

Juan 18, 33b-37

Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el rey de los judíos?». Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?». Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?». Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí». Pilato le dijo: «Entonces, ¿tú eres rey?». Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».

  1. ““Tú lo dices: soy Rey”: Así respondió Jesús a Pilato en un dramático diálogo, que el evangelio nos hace escuchar nuevamente en la solemnidad de Cristo, Rey del universo. Esta fiesta, situada al final del año litúrgico, nos presenta a Jesús, Verbo eterno del Padre, como principio y fin de toda la creación, como Redentor del hombre y Señor de la historia. […] ¡Sí, Cristo, tú eres Rey! Tu realeza se manifiesta paradójicamente en la cruz, en la obediencia al designio del Padre, “que -como escribe el apóstol san Pablo- nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados” (Col 1, 13-14). Primogénito de los que resucitan de entre los muertos, tú, Jesús, eres el Rey de la humanidad nueva, a la que has restituido su dignidad originaria.

¡Tú eres Rey! Pero tu reino no es de este mundo (cf. Jn 18, 36); no es fruto de conquistas bélicas, de dominaciones políticas, de imperios económicos, de hegemonías culturales. Tu reino es un “reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz” (cf. Prefacio de Jesucristo, Rey del universo), que se manifestará en su plenitud al final de los tiempos, cuando Dios sea todo en todos (cf. 1 Co 15, 28). La Iglesia, que ya en la tierra puede gustar las primicias del cumplimiento futuro, no deja de repetir:  “¡Venga tu reino!”.

  1. ¡Venga tu reino! Así rezan, en todas las partes del mundo, los fieles que se reúnen hoy en torno a sus pastores para el jubileo del apostolado de los laicos. […] Al contemplaros, pienso también en todos los miembros de comunidades, asociaciones y movimientos de acción apostólica; pienso en los padres y en las madres que, con generosidad y espíritu de sacrificio, cuidan la educación de sus hijos con la práctica de las virtudes humanas y cristianas; pienso en cuantos brindan a la evangelización la contribución de sus sufrimientos, aceptados y vividos en unión con Cristo.
  2. Pero ¿qué implica esta misión? ¿Qué significa ser cristianos hoy, aquí y ahora? Ser cristianos jamás ha sido fácil, y tampoco lo es hoy. Seguir a Cristo exige valentía para hacer opciones radicales, a menudo yendo contra corriente. “¡Nosotros somos Cristo!”, exclamaba san Agustín. Los mártires y los testigos de la fe de ayer y de hoy, entre los cuales se cuentan numerosos fieles laicos, demuestran que, si es necesario, ni siquiera hay que dudar en dar la vida por Jesucristo. A este propósito, el jubileo invita a todos a un serio examen de conciencia y a una continua renovación espiritual, para realizar una acción misionera cada vez más eficaz. Quisiera citar aquí las palabras que, hace ya veinticinco años, casi al término del Año santo de 1975, mi venerado predecesor, el Papa Pablo VI, escribió en la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros (…), o si escucha a los maestros es porque son testigos” (n. 41).

Esas palabras tienen validez también hoy para una humanidad rica en potencialidades y expectativas, pero amenazada por múltiples insidias y peligros. Basta pensar, entre otras cosas, en las conquistas sociales y en la revolución en el campo genético; en el progreso económico y en el subdesarrollo existente en vastas áreas del planeta; en el drama del hambre en el mundo y en las dificultades existentes para tutelar la paz; en la extensa red de las comunicaciones y en los dramas de la soledad y de la violencia que registra la crónica diaria.

4. “La santidad es el adorno de tu casa” (Sal 92, 5). […] La santidad sigue siendo para los creyentes el mayor desafío. […] todos los cristianos están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad. Queridos hermanos, no tengáis miedo de aceptar este desafío: ser hombres y mujeres santos. No olvidéis que los frutos del apostolado dependen de la profundidad de la vida espiritual, de la intensidad de la oración, de una formación constante y de una adhesión sincera a las directrices de la Iglesia. Os repito hoy a vosotros lo que dije a los jóvenes durante la reciente Jornada mundial de la juventud: si sois lo que debéis ser, es decir, si vivís el cristianismo sin componendas, podréis incendiar el mundo. Os esperan tareas y metas que pueden pareceros desproporcionadas a las fuerzas humanas. No os desaniméis. “El que comenzó entre vosotros la obra buena, la llevará adelante” (Flp 1, 6). Mantened siempre fija la mirada en Jesús. Haced de él el corazón del mundo. Y tú, María, Madre del Redentor, su primera y perfecta discípula, ayúdanos a ser sus testigos en el nuevo milenio. Haz que tu Hijo, Rey del universo y de la historia, reine en nuestra vida, en nuestras comunidades y en el mundo entero. […]” San Juan Pablo II Homilía en la Solemnidad de Cristo, Rey del universo (2000).

PANTOCRÁTOR CATEDRAL DE CHARTRES

En la festividad de Jesucristo, Rey del Universo de este año 2018, último Domingo del Año Litúrgico, traigo a la consideración común este grandioso y esbelto PANTOCRÁTOR del tímpano central del Pórtico Real de la Catedral de Notre Dame en Chartres, que es la fachada principal.

El conjunto de la Catedral de Chartres ha tenido varias intervenciones a lo largo de la historia, como consecuencias de incendios y otras destrucciones por diferentes actuaciones humanas. En las dos fotografías que adjunto contemplamos el Pórtico Real, que es la fachada principal, su construcción se realizó entre los años 1140-1150. Es la parte románica de esta catedral, que en su mayor parte se construyó en el período gótico de los siguientes siglos.

Las jambas están decoradas con personajes del Antiguo Testamento entre profetas y reyes que representan a los que se cuentan en la genealogía de Jesús, no se identifica a todos ellos pues son figuras entre la historia y la simbología. Son esculturas de rostro sereno y con una notable expresividad, ausente en la estética de la mayor parte del románico.

Los frisos de la izquierda narran escenas de María y de sus padres Joaquín y Ana. Los frisos de la derecha presentan escenas de la vida de Jesús, con Juan el Bautista y la Presentación en el Templo.

El tímpano está decorado con un escena del Juicio Final; escena en la que resalta CRISTO PANTOCRÁTOR, enmarcado en la mandorla o almendra; los símbolos con los que se representa el Pantocrátor o Pantócrator, que de ambas maneras se puede colocar la tilde, son: la mano derecha levantada mientras bendice con tres dedos (símbolo de la Santísima Trinidad) y la mano izquierda ocupada por el Libro de la Vida. En nuestra parroquia Santa Teresa Benedicta de la Cruz, podemos contemplar sobre el altar mayor, una imagen del Pantocrátor que recupera el simbolismo del románico. La imagen de Cristo Pantócrator es la presencia más genuina del arte románico religioso, después en el gótico será el Rosetón (pero esa es otra historia).

Cristo Pantocrátor está flanqueado por el TETRAMORFOS (cuatro formas) que simbolizan a los cuatro evangelistas: Mateo, el humano; Marcos, el León; Lucas, el Toro; Juan, el Águila.

Bajo CRISTO PANTÓCRATOR, en el friso del dintel están representados los doce apóstoles, en cuatro apartados de tres apóstoles cada grupo, símbolo de que han anunciado el evangelio de Dios que es Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en los cuatro puntos cardinales de la tierra. En las tres arquivoltas están esculpidos ángeles y los veinticuatro ancianos de los que habla el Apocalipsis.

La mayor parte de esta simbología está sacada de la lectura del CAPÍTULO 4 DEL APOCALIPSIS DE SAN JUAN; estos días de final del Año Litúrgico podemos leerlo con calma.

Javier Agra.

 

18 Noviembre Domingo XXXIII 

EVANGELIO MARCOS 13, 24-32

24 En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, 25 las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. 26 Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; 27 enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. 28 Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; 29 pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca, a la puerta. 30 En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. 31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 32 En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre.”

 1.- “Resulta de ahí, que en su segundo advenimiento Jesús dominará esta tierra de la que queda mucho por conquistar. ¡Pero bienaventurados aquellos qué habrán sido adquiridos desde el primer advenimiento! Serán verdaderamente colmados de favores, a pesar de la resistencia de tantos enemigos y los ataques de tantos adversarios; recibirán… su parte de la Tierra prometida. Pero cuando la sumisión tenga que hacerse por la fuerza, el día en que hará falta que “sea destruido el último enemigo, es decir la muerte” (1Co 15,26), no existirán favores para los que se nieguen a someterse.” (Orígenes, presbítero).

2.- “«El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mc 13, 31). En Jesús, su Hijo encarnado, Dios ha dicho la palabra definitiva sobre el hombre y sobre la historia, y la Iglesia vuelve a proponerla siempre con nueva confianza, sabiendo que es la única palabra capaz de dar sentido pleno a la vida del hombre.

Muchas veces la profecía de Jesús puede resultar molesta, pero es siempre saludable. Cristo es signo de contradicción (cf. Lc 2, 34), precisamente porque llega al fondo del alma, obliga a quien lo escucha a replantearse su vida y le pide la conversión del corazón.” (San Juan Pablo II, papa).

3.- “En el lenguaje apocalíptico, las nubes son un signo teofánico: indican que la segunda venida del Hijo del hombre no se llevará a cabo en la debilidad de la carne, sino en el poder divino. Estas palabras del discurso hacen pensar en el futuro último, que concluirá la historia. Con todo, Jesús, en la respuesta que da al sumo sacerdote durante el proceso, repite la profecía escatológica, enunciándola con palabras que aluden a un acontecimiento inminente: «Yo os declaro que a partir de ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra de Dios y venir sobre las nubes del cielo» (Mt 26, 64).

Confrontando estas palabras con las del discurso anterior, se aprecia el sentido dinámico de la escatología cristiana, como un proceso histórico ya iniciado y en camino hacia su plenitud.” (San Juan Pablo II, papa).

CRISTO BENDICIENDO – FERNANDO GALLEGO

El Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario nos va acercando al final del Año Litúrgico. Para ilustrar las lecturas que hoy nos propone la Iglesia, he elegido este cuadro que está en el Museo del Prado, pintado por FERNANDO GALLEGO. Es este un pintor español del que sabemos muy poco, suponemos que nació en Salamanca en 1468, ciudad en la que murió el año 1507. Es uno de los más afamados pintores españoles de su momento.

CRISTO BENDICIENDO es una obra  pintada sobre tabla en 1494.

Recuerda las imágenes góticas del Pantócrator. Cristo sentado en un trono está vestido con una túnica roja; en su mano izquierda sujeta la circunferencia del mundo, mientras bendice con la derecha. El trono está flanqueado por los cuatro evangelistas con sus símbolos: Mateo, el humano; Marcos, el león; Lucas, el toro; Juan, el águila. A estos cuatro símbolos se les llama TETRAMORFOS, palabra griega que traducimos en castellano como: CUATRO FORMAS, que son las cuatro versiones del EVANGELIO (Buena Noticia) de Jesucristo.

En los brazos del trono, identificamos a la Iglesia que comenzó con Jesús como una joven vigorosa que lleva en sus manos el estandarte de la Resurrección y el cáliz con la forma consagrada; de este modo indica que ya estamos en las puertas del Reino de Dios por Jesucristo que nos ha conquistado la Victoria. En el otro brazo está la imagen más caduca de la antigua alianza con la Ley de Moisés y el estandarte roto.

El trono se extiende en una arquitectura gótica de nervios y columnas que muy bien pueden formar el espacio de una catedral. La pintura y la arquitectura religiosa han sido muy importantes desde los primeros momentos del cristianismo como medio pedagógico. San Basilio (330 – 379) exhortaba en uno de sus sermones: “Levantaos ahora…celebrados pintores…Haced gloriosas con vuestro arte las imágenes mutiladas de su líder. Con colores esparcidos con vuestro ingenio, haced ilustre al mártir coronado…”  San Gregorio (540 – 604) escribía: “La escritura es para los que saben leer lo que la pintura es para los que sólo pueden ver”. Otros muchos testimonio escritos se pueden añadir, además de alguna consideración de diferentes concilios y papas, algunos de los cuales ya he recordado en anteriores ocasiones.

Añado, para concluir, que el texto de Marcos que hoy leemos es el final de lo que llamamos la Vida Pública de Jesús. Inmediatamente después de estas palabras que exhortan a la espera y vigilancia, pasamos a los textos de la Pasión y Resurrección; los otros dos sinópticos (Mateo y Lucas) también tienen estas palabras justo antes de entrar a narrar los acontecimientos de la Pasión y Resurrección de Jesús, si bien Mateo extiende esta llamada a la vigilancia a todo el capítulo veinticinco.

Javier Agra.

 

11 NOVIEMBRE DOMINGO XXXII TIEMPO ORDINARIO

Marcos 12, 38-44

Y él, instruyéndolos, les decía: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».
Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo: «En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

1.- “La limosna, en sí misma, se entiende esencialmente como actitud del hombre que advierte la necesidad de los otros, que quiere hacer partícipes a los otros del propio bien. ¿Quién diría que no habrá siempre otro que tenga necesidad de ayuda, ante todo espiritual, de apoyo, de consuelo, de fraternidad, de amor? El mundo está siempre muy pobre de amor. Definida así, la limosna es acto de altísimo valor positivo, de cuya bondad no está permitido dudar, y que debe encontrar en nosotros una disponibilidad fundamental de corazón y de espíritu, sin la cual no existe verdadera conversión a Dios. Aun cuando no dispongamos de riquezas y de capacidades concretas para subvenir a las necesidades del prójimo, no podemos sentirnos dispensados de abrir nuestro espíritu a sus necesidades y de aliviarlas en la medida de lo posible. Acordaos del óbolo de la viuda, que echó en el tesoro del templo sólo dos pequeñas monedas, pero juntamente todo su gran amor: «Esta echó de su indigencia todo lo que tenía para el sustento» (Lc 21, 4)” (San Juan Pablo II).

2.- “El tesoro del corazón es la intención del corazón, por la que el juez interior valora la utilidad de la obra buena. Por eso, suele suceder que algunos, haciendo bienes pequeños, obtienen mayor recompensa de gracia celestial en virtud de la intención de corazón, con la que hubieran deseado realizar bienes mayores si hubieran podido; en cambio, otros, que hacen alarde de mayores obras maravillosas de virtud, obtienen del Señor unos premios más pequeños por razón del menor empeño de un corazón tibio. Por ello la acción de la viuda que ofreció en el templo dos monedas es preferida por quien conoce el interior de los corazones a los grandes regalos de los ricos” (San Beda).

3.- “La Escritura, al invitarnos a considerar la limosna con una mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material, nos enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir. Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos. Cada vez que por amor a Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado,  experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría.

Más aún: San Pedro cita entre los frutos espirituales de la limosna el perdón de los pecados. «La caridad –escribe– cubre multitud de pecados». Como repite a menudo la liturgia cuaresmal, Dios nos ofrece a los pecadores la posibilidad de ser perdonados. El hecho de compartir con los pobres lo que poseemos nos dispone a recibir ese don. En este momento pienso en los que sienten el peso del mal que han hecho y, precisamente por eso, se sienten lejos de Dios, temerosos y casi incapaces de recurrir a él. La limosna, acercándonos a los demás, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos. Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días que precedente inmediatamente a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como señala San Pablo, se hizo pobre a fin de enriquecernos con su pobreza (cf. 2Cor 8,9); se ha entregado a sí mismo por nosotros.

EL ÓBOLO DE LA VIUDA – JOÂO ZEFERINO DA COSTA

En este DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO, la Iglesia pone a nuestra meditación el episodio de mujer viuda que dio en el templo todo lo que tenía según lo narra el Evangelio de Marcos 12, 38 – 44. Marcos une este hecho a la denuncia a los letrados que también leemos en la primera parte del evangelio de hoy. También Lucas 20, 54 – 21, 4 hace la misma composición. Mateo no cuenta el episodio de la viuda, dedica el capítulo 23 a la denuncia de los letrados y fariseos.

El brasileño JOÂO ZEFERINO DA COSTA (Río de Janeiro 1840 – 1916) pintor de nombre y fama internacional realizó este cuadro en 1876. Se expone en el MUSEO INTERNACIONAL DE BELLAS ARTES DE RÍO DE JANEIRO, Brasil. (Museo de triste noticia, pues fue devorado por un terrible incendio el día 3 de septiembre de este año 2018, como recordaréis). Además de viajar por América y Europa, fue profesor de la Academia Nacional de Bellas Artes; de entre sus alumnos hoy tienen nombre grandes pintores brasileños.

En la escena pintada, esta mujer está casi oculta en medio de la multitud de personas ilustres que ocupan los primeros planos. El autor ha querido indicar su viudedad por la ropa negra que la cubre y su juventud al acompañarla de un hijo, niño aún al que parece tiene dificultades económicas para vestir. Es acaso un paralelismo con la viuda de Sarepta que nos ha presentado la primera lectura del Libro de los Reyes 17, 10–16. Nos la muestra Jesús, que está acercándose al templo por esas gradas en escalera. El sereno rostro de Jesús, que es foco de luz, indica a los apóstoles que le acompañan que se fijen en la mujer; así la vemos todos los espectadores.

El cuadro está formado por un murmullo de diferentes personajes; aunque mezclados, distinguimos perfectamente con quien se relaciona cada uno; cuál es la posición social de los diversos grupos. El cuadro gana vistosidad y fortaleza por la colocación en diferentes alturas y planos superpuestos. Los tonos de color están marcados con la intención de comenzar por los más oscuros e ir aclarando luminosidad hacia la mujer, hacia ella se va abriendo como un foco teatral de luz; también los personajes diferentes van ganando volumen individual al dirigirnos hacia la viuda que está depositando las dos monedas en el cepillo del templo.

Esta acción de la mujer la resalta Jesús, porque hace lo que Dios quiere. Lo da todo. Así es también Dios. Si Dios no nos hubiera dado más que de su abundancia, estaría perfectamente representado por la limosna de los ricos. Sin embargo, alaba el óbolo de la viuda seguramente porque Dios se entregó antes a nosotros por completo. Esta mujer expresa la entrega de sí misma al Señor, ofrece a Dios lo que tenía para su sustento porque confía plenamente en Dios. 

La doctrina social de la Iglesia enseña que estos bienes superfluos no pueden ser llamados en plena justicia propios mientras haya gente que no tiene los necesarios para vivir. Entre los primeros cristianos, la justicia era dar a cada uno lo que necesitaba. Demasiadas veces con Dios solemos actuar con poca generosidad. Nuestra viuda se desprendió de todo, indicando que la fe es pura dependencia, confianza, seguridad en Dios que no se deja ganar en generosidad.

Dos breves escritos de San Ambrosio y San Francisco de Sales:

San Ambrosio (siglo IV), obispo y doctor de la Iglesia: Ahora bien, en el sentido místico es necesario no olvidar a esta mujer que ha tirado dos monedas en el cepillo. Ciertamente, ¡grande es esta mujer que, por el juicio de Dios, mereció ser preferida a todos! ¿No será que ella ha sacado su fe de los dos Testamentos que son en beneficio de los hombres? Nadie hizo más, ni ningún hombre ha podido igualar la grandeza de su don, puesto que ella unió la fe a la misericordia. También tú, quienquiera que seas…, no dudes de llevar al cepillo las monedas llenas de la fe y la gracia.

San Francisco de Sales (1567 – 1622), obispo. Tratado del Amor de Dios VII, 13: Teótimo, las abejas hacen la deliciosa miel, que es obra de gran precio, pero también hacen la cera y también ésta tiene su valor y es un buen trabajo. El corazón enamorado ha de tratar de hacer sus obras con todo fervor y mucho interés, a fin de aumentar así su caridad, pero si sus obras son pequeñas tampoco perderá la recompensa, pues también le agradan a Dios y por ellas también Dios amará cada vez un poco más al que las hace.

Javier Agra.

 

DOMINGO XXXI TIEMPO ORDINARIO

Marcos 12, 28b-34

 “Un escriba que oyó la discusión, viendo lo acertado de la respuesta, se acercó y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?». Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos». El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.”

  1.- “Amarás, pues, al Señor tu Dios «con todo tu corazón». “Todo”: no puedes guardarte ninguna parte de ti mismo para ti. Quiere la ofrenda de toda tu persona. Te ha comprado todo entero para él mismo, para poseerte, él solo, a ti todo entero. Amarás, pues, al Señor tu Dios con todo tu corazón. […] Ama, pues, totalmente y no sólo parcialmente. Porque Dios no tiene partes; Él está entero en todas partes. No quiere compartir tu ser con otros, Él, que es todo entero en su Ser. Si te reservas una parte de ti mismo, eres tuyo, y no de Él. ¿Quieres poseerlo todo? Dale lo que eres, y te dará lo que Él es. No tendrás nada tuyo; pero lo tendrás a él mismo todo entero siendo tú mismo entero también” (San Antonio de Padua).

2.- “Apresurémonos pues a consagrarle todo el amor de nuestro corazón a este Dios que, para obtenerlo, sacrificó su sangre, su vida, a él mismo. “Si supieras el don de Dios, decía Jesús a la Samaritana, y quién es el que te dice: «Dame de beber»” (Jn 4,10). Es decir: si supieras la grandeza de la gracia que recibes de Dios… ¡Oh, si el alma comprendiera qué gracia tan extraordinaria le hace Dios cuando reclama su amor en estos términos: “Amarás al Señor tu Dios”. ¿Quién al escuchar a su príncipe decirle: “Ámame”, no quedaría cautivado por esta invitación? Y Dios ¿no conseguiría ganar nuestro corazón, aunque nos lo pida con tanta bondad: “Hijo mío, dame tu corazón?» (Pr 23,26) Pero este corazón, Dios no lo quiere a medias; lo quiere entero, sin reserva; este es su mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” (San Alfonso María de Ligorio).

3.- “Igual que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, de la misma manera ordenó que el amor al hombre fuera a imagen y semejanza del amor que se debe a su Divinidad.
Teótimo, amar al prójimo por caridad es amar a Dios en el hombre, o amar al hombre en Dios es amar a la criatura por amor de Dios. […] Verdaderamente, Teótimo, cuando vemos a un prójimo, creado a imagen y semejanza de Dios, deberíamos decirnos los unos a los otros: ¡Cómo se parece esa criatura al Creador; deberíamos bendecirle mil y mil veces! ¿Y eso por amor a la persona? No, sino por el amor de Dios, que la ha formado a su imagen y semejanza, por el amor de Dios, de quien ella es, por quien ella es, en quien ella está y para quien ella es.
Por eso, el amor divino no solamente manda amar al prójimo sino que produce ese amor y Él mismo lo derrama en el corazón humano” (San Francisco de Sales).

LAS SIETE OBRAS DE MISERICORDIA PIETAR BRUEGHEL EL JOVEN

PIETER BRUEGHEL EL JOVEN (BRUSELAS 1564 – AMBERES 1638) fue un pintor flamenco del siglo XVII; hijo del también pintor Pieter Brueghel el Viejo. Este cuadro “LAS SIETE OBRAS DE MISERICORDIA” lo pintó en torno al 1616, se conserva en el MUSEO NACIONAL DE ARTE ANTIGUO, LISBOA.

Me parece un buen cuadro para ilustrar las lecturas y la Liturgia de este Domingo XXXI del Tiempo Ordinario que plantea los dos mandamientos que Jesús nos graba en el corazón. Las decisiones personales, nuestra voluntad, el apego a la búsqueda de la Voluntad de Dios serán las que harán brillar desde la libertad las obras que construyen el Reino de Dios porque valoramos a las personas más allá de otras normas que la estructura humana va tejiendo en nuestro entorno.

El amor al prójimo ha estado siempre enraizado en la fe y en la cultura cristiana de modo natural y formando parte de la misma esencia de la persona. Múltiples obras en la diversidad de los campos del arte lo han plasmado con más o menos acierto a lo largo de la historia.

Esta escena que hoy nos presenta Brueghel “El Joven” tiene como base una escena de cada día, pero transciende lo cotidiano para llenarse de contenido didáctico. Atender a las necesidades de cada persona es una idea que está tan metida en nuestra cultura que casi no es necesario recordarla y sin embargo no conviene perder nunca de nuestro horizonte hasta que todas las personas tengan lo necesario. Nosotros trabajamos por el bien común desde la FE EN JESUCRISTO, pero trabajamos codo con codo con toda la humanidad para que el Reino de Dios que es igualdad, libertad, PAZ se haga presente; así vamos actualizando el MANDAMIENTO del AMOR.

En este cuadro nos trasladamos a la plaza de un pueblo donde se desarrolla una febril actividad. La escena es muy viva y dinámica; da la sensación de que todas las personas del cuadro ejercen la caridad al mismo tiempo unos con otros. Si nos fijamos comenzando por el primer plano a nuestra derecha, se van sucediendo las siete obras de misericordia: vestir al desnudo, dar de comer al hambriento; en un segundo plano: visitar a los enfermos, dar de beber al sediento; dar posada al peregrino, un poco más alejado del espectador; redimir al cautivo, el autor lo ha situado en un nivel más alto para que no se oculte a nuestra mirada; al fondo dos personas están enterrado a un muerto.

Hermosa composición en movimiento, colores vivos entremezclados, luz de primavera, naturaleza de hojas nuevas, brillos… porque EL AMOR tiene la fuerza de la expansión, de la recreación de la persona y de la naturaleza entera hasta que EL AMOR transforme estas durezas de la vida en gozo de libertad, de igualdad, de paz… y nuestro gozo salte hasta la vida eterna.

Javier Agra.

 

 

28 de OCtubre 2018  DOMINGO  XXX TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MARCOS 10, 46-52

Y llegan a Jericó. Y al salir él con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí». Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí». Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo». Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama». Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: «¿Qué quieres que te haga?». El ciego le contestó: «Rabbuni, que recobre la vista». Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha salvado». Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

1.- “Con razón la Escritura nos presenta a este ciego al borde del camino y pidiendo limosna, porque el que es la Verdad misma ha dicho: Yo soy el camino. Quien ignora el esplendor de la eterna luz, es ciego. Con todo, si ya cree en el Redentor, entonces ya está sentado a la vera del camino. Esto, sin embargo, no es suficiente. Si deja de orar para recibir la fe y abandona las imploraciones, es un ciego sentado a la vera del camino, pero sin pedir limosna. Solamente si cree y, convencido de la tiniebla que le oscurece el corazón, pide ser iluminado, entonces será como el ciego que estaba sentado en la vera del camino pidiendo limosna. Quienquiera que reconozca las tinieblas de su ceguera, quienquiera que comprenda lo que es esta luz de la eternidad que le falta, invoque desde lo más íntimo de su corazón, grite con todas las energías de su alma, diciendo: “Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí”.

[…] Pero escucha también lo que sigue a los gritos del ciego: «los que iban delante lo regañaban para que se callara» (Lc 18,39). ¿Quiénes son estos? Ellos están ahí para representar los deseos de nuestra condición humana en este mundo, los que nos arrastran a la confusión, los vicios del hombre y el temor, que, con el deseo de impedir nuestro encuentro con Jesús, perturban nuestras mentes mediante la siembra de la tentación y quieren acallar la voz de nuestro corazón en la oración.

[…] ¿Qué hizo entonces el ciego para recibir luz a pesar de los obstáculos? «Él gritó más fuerte: ¡Hijo de David, ten compasión de mí!» … ciertamente, cuanto más nos agobie el desorden de nuestros deseos… más debemos insistir con nuestra oración… cuanto más nublada esté la voz de nuestro corazón, hay que insistir con más fuerza, hasta dominar el desorden de los pensamientos que nos invaden y llegar a oídos fieles del Señor. Creo, que cada uno se reconocerá en esta imagen: en el momento en que nos esforzamos por desviarlos de nuestro corazón y dirigirlos a Dios… suelen ser tan inoportunos y nos hacen tanta fuerza que debemos combatirlos. Pero insistiendo vigorosamente en la oración, haremos que Jesús se pare al pasar. Como dice el Evangelio: “Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran”.

Observemos lo que el Señor dijo al ciego que se le acercó: «¿qué quieres que haga por ti?» El que tiene el poder de devolver la vista, ¿ignoraba lo que quería el ciego? Evidentemente, no. Pero Él desea que le pidamos las cosas, aunque Él lo sepa de antemano y nos lo vaya a conceder. Nos exhorta a pedir, incluso hasta ser molestos, el que afirma: “vuestro Padre

celestial sabe lo que os hace falta, antes de que lo pidáis» (Mt 6,8). Si pregunta, es para que se le pida; si pregunta, es para impulsar nuestro corazón a la oración…

Lo que pide el ciego al Señor, no es oro, sino luz. No le preocupa solicitar otra cosa más que luz… Imitemos a este hombre, hermanos muy queridos. No pidamos al Señor ni riquezas engañosas, ni obsequios de la tierra, ni honores pasajeros, sino luz: No la luz circunscrita por el espacio, limitada por el tiempo, interrumpida por la noche, con la que compartimos la vista con los animales, pidamos esta luz que sólo los ángeles ven como nosotros, que no tiene principio y ni fin. Sin embargo, el camino para llegar a esta luz es la fe. Por tanto, con razón el Señor responde inmediatamente al ciego que va a recobrar la luz: «¡Levántate! Tu fe te ha salvado»” (HOMILÍA DE SAN GREGORIO MAGNO, PAPA Y DOCTOR DE LA IGLESIA).

CURACIÓN DEL CIEGO – EL GRECO

Marcos sitúa en su evangelio este episodio de la curación del ciego Bartimeo, como la última curación de Jesús antes de entrar en Jerusalén donde sucederán los diferentes acontecimientos que terminarán en su Muerte y Resurrección. Jesús es la LUZ que brilla para iluminar a este mundo.

Todos podemos recibir esa luz con estar cerca de él y acogerlo con el gozo de la gratuidad. Esta luz nos ilumina y nos posibilita a ver con claridad también la falsedad de algunas de nuestras seguridades, a ver las realidades que no queremos ver. Todo lo que somos, pensamos, actuamos, sale a la luz. Desde LA LUZ, exploramos la realidad que nos tocó en suerte sin caer en la desesperación o el sinsentido para transformarla en LUZ. Será magnífico que permitamos que la LUZ de Dios ilumine al mundo a través de nosotros.

Este episodio también lo narran los otros dos evangelios Sinópticos: Mateo 20, 29-34 (aparecen dos ciegos, sin poner nombre propio a ninguno); Lucas 18, 35-43 habla de un ciego y añade al final: “todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios”.

El cuadro “LA CURACIÓN DEL CIEGO”, pintado por “EL GRECO” en 1568, está expuesto en la GALERÍA DE PINTURAS DE LOS MAESTROS ANTIGUOS, DRESDE, ALEMANIA. Nuestro pintor expone con maestría las mezclas de luz, la riqueza de los espacios, la variedad cromática que descubrió en los pintores del Renacimiento durante su estancia en Italia, donde llegó desde Creta antes de asentarse en Toledo.

En esta pintura vemos diferentes grupos de personas de tal manera posicionadas que componen una perspectiva de profundidad y alturas diferentes; así tenemos la sensación de que estamos viendo una plaza en movimiento de personajes. El Greco refleja la escena del evangelio de Marcos; notamos aún los corrillos que se forman y el desconcierto entre los que mandan callar al ciego Bartimeo, los que le animan porque Jesús le ha llamado.

Nuestro mendigo ciego también tiene perro, que puede muy bien representar la fidelidad sin acepción de personas; el perro lleva acompañando al mendigo durante los años difíciles de su ceguera y ahora se sorprende también del revuelo que se produce en su entorno. Pero el centro de la escena nos lleva al ciego y a Jesús que llega (el Greco lo pinta dando el último paso), toma de la mano al joven, toca sus ojos y le devuelve la vista. El joven ciego permanece humillado en tierra, Jesús lo exalta, lo levanta y entrega la LUZ, la dignidad humana entera. El joven ve, descubre que todos somos iguales en LA LUZ del SEÑOR que entrega la vida del Padre Dios a todas las personas.

Los diferentes grupos de personas y aún cada individualidad pintada por el Greco, muestran una expresión, un movimiento, una postura. Esta variada riqueza de posturas, de colores, de alturas; esta mezcla de luz y nubes; esta multiplicidad de texturas en los vestidos, en los edificios… hacen del cuadro un momento sonoro y musical en su conjunto. Si centramos la vista en “el milagro de la luz” entonces se detiene el tiempo, de detiene la acción, se hace el silencio; el espectador forma parte del asombro.

La oración se ha prolongado en la LUZ entregada al joven Bartimeo y, en él, a cuantos deseen que LA LUZ llegue a esta tierra a través de su vida.

Javier Agra. 

 

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Horarios

Horarios de navidad ( del 24 de diciembre al 7 de enero)

Horarios de invierno  ( a partir del 2 de septiembre inclusive)

Misas Mañana Tarde
Laborables 7:25  y 10:00 20:00
Sábados y vísperas 10:00 y 11:30 20:00
Domingos y festivos 10:00, 11:30 y 13:00  19:00 y 20:30

Confesiones:   media hora antes de cada Misa

 

Cartel horario INVIERNO STBC 2018-19-2
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27 de Agosto 2017 DOMINGO XXI TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MATEO 16,13-20

¡Qué grandeza de generosidad, de sabiduría y de conocimiento el de Dios!
A él la gloria por los siglos. Amén. Rom. 11

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
Ellos contestaron: Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.
Él les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

CRISTO ENTREGA LAS LLAVES A SAN PEDRO

VINCENZO CATENA

Son varios los momentos del evangelio en los que Jesús se dirige al apóstol Pedro con la sensación de que está hablando al coordinador de sus primeros seguidores, a la persona que será la llave de continuación de la inicial iglesia; nosotros nos sentimos afirmados en Jesucristo a través de los apóstoles aglutinados en torno a Pedro. 

El pintor veneciano, Vincenzo Catena (nació entre 1470/80, murió el año 1531) detiene la atmósfera en sus cuadros; sus pinceles se extasían y producen éxtasis en el espectador que se detiene en el tiempo como si fuera un nuevo abad Virila. Este cuadro pintado hacia mil quinientos diecisiete y que podemos visitar en el Museo del Prado, recoge el momento en el que Jesús entrega las llaves al apóstol Pedro. Ningún pasaje bíblico narra esta acción específica, pero son muchos los autores que la pintan recogiendo el frecuente sentir del evangelio en esta atmósfera. Simboliza su autoridad como coordinador de la Iglesia.

Catena presenta a Jesús en “una acción oficial”, sentado en su cátedra ante tres personas jóvenes llenas de vigor y fortaleza que representan a las virtudes teologales: Caridad vestida de blanco; Fe envuelta en su túnica rojo pálido; Esperanza con capa verde. Pedro, con la túnica dorada del apóstol, mantiene su ancianidad con la que se le representa la mayoría de las ocasiones, pero conserva el rostro terso y vital.

Todo el ambiente está idealizado; los rostros son bellos, las formas perfectas, la luz uniforme y colorida, las figuras delicadas proyectan ligeras sombras; la escena traslada al espectador a una situación de calma y serenidad permanentes. Asombrado, el espectador del cuadro, encuentra que destacan en la escena las figuras de Jesús y de la Caridad.

Javier Agra.

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9 de Agosto FIESTA DE SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ

Cuando estoy a punto de mi partida de esta parroquia y removiendo papeles, me encuentro con esta carta, que escribí, en nombre de toda la feligresía, a Edith Stein. El motivo era doble: cumplía 120 años y se inauguraba el monumento que en su honor se levantó a la entrada de la parroquia.

Hoy, me ha parecido oportuno publicarla en nuestra página Web (sin quitar ni añadir nada) para que permanezca grabada y así, quien lo desee, pueda leerla y saborearla.

También en esta ocasión se rememora otra efeméride, en este caso más dramática: el día 9 de agosto de 2017, se cumplirán los 75 años de su martirio en Auschwitz. Una buena ocasión para que no pase desapercibida por ninguno de los feligreses de esta parroquia.

Por mi parte, será el último servicio que, con mucho cariño, preste a esta comunidad a la que he servido durante casi dieciocho años (todos los de este siglo XXI), bajo la sombra de esta  “gigante” de la fe, que es Edith Stein.

Su figura me cautivó desde el principio, cuando el Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Antonio-Mª. Rouco, me propuso su nombre como titular de la parroquia, allá por el año 1998. Me sentí atraído por su personalidad singular, por la profundidad de sus escritos, por su forma de tratar a los suyos, por la valentía con que defendía el papel de la mujer en la sociedad de su tiempo (nada fácil), por el amor a la Eucaristía, a la que dedicaba largos ratos de oración y silencio, por su tesón y ambición en buscar la Verdad que, al fin, encontró al concluir la lectura de la Vida de Santa Teresa de Jesús, que le hizo confesar: “Aquí está la Verdad”.

Tal ha sido el impacto en mi alma que, aunque me marche, la parroquia y ella (Edith), estarán siempre conmigo.

¡Ojalá os ayude a todos un poco más, la lectura de esta carta!

Saludos cordiales.

CARTA A EDITH STEIN

Querida hermana:

Quiero escribirte, pero me pregunto a quién debo dirigir la carta: ¿a Edith Stein o a Teresa Benedicta de la Cruz?; ¿a la feminista ilustrada o a la psicóloga de la “empatía”?; ¿a la profesora universitaria o a la víctima de Auschwitz?; ¿a la intelectual atea o a la conversa católica?; en fin, ¿a la carmelita descalza o a la mártir canonizada por la Iglesia, hoy copatrona de Europa…? ¿O acaso caben todas estas miradas en los ojos de una sola mujer?

  1. Juan-Pablo II dijo de ti que “concentras una síntesis dramática de nuestro tiempo” (cf. Homilía de la Canonización). Se explica así la fascinación que produces en las mujeres y los hombres de hoy. ¿Cómo explicar, si no, que ya a finales del pasado siglo contaras con más de doscientas biografías?

En todas ellas apareces como peregrina de la luz. Entre 1911 y 1913 cuando, a tus 20-22 años, cursas letras germanísticas, historia y psicología, abandonas la fe, pero no la pasión por la verdad ni la inquietud por seguir buscando. Esa incredulidad se va a romper en un momento preciso. Tras la muerte trágica de tu entrañable compañero, Adolf Reinach, ves el rostro de su viuda reflejando un dolor penetrado por la fe e iluminado por la esperanza. “Fue el momento en que se quebró mi incredulidad y resplandeció la luz de Cristo: Cristo en el misterio de la Cruz”, comentarías tu misma en aquella circunstancia.

Caen las escamas de tus ojos, pero necesitas la confirmación de esta fe en Cristo. Y qué alegría aquella mañana en la que, tras diez años de ateísmo, puedes decir con el rostro transfigurado: “¡Esta es la verdad!” (has terminado de leer la vida de Santa Teresa de Jesús).

Luego tendrás que ir reconociendo todo el paisaje que se te ha presentado de repente. ¡Qué bien sabes expresar esto en tu lenguaje de filósofa: “La verdad es una, dirás, pero se descompone en muchas verdades que debemos conquistar una tras otra. Profundizar en una de ellas nos hará ver más lejos y, cuando descubramos un horizonte más amplio, percibiremos desde nuestro punto de partida una nueva profundidad” (cf. Ser finito y ser eterno). En este camino ya no te va a faltar el firme donde apoyarte: “Dios es la verdad. Quien busca la verdad busca a Dios, sea o no consciente de ello” (cf. Carta 536 de 28 de Marzo 1938). Es tu lema: ir a lo esencial, cuidar las raíces. Desde los primeros años sabes que “es más importante ser buena que ser lista” (cf. Autobiografía). Un criterio al que no renuncias jamás y que te abre los ojos a sucesivos descubrimientos.

Que te llames ahora Teresa, y te apellides “de la Cruz” es un signo y un reconocimiento de la vocación que experimentas y a la que quieres responder hasta el fin. Lo confiesas como quien ha sido agraciada con unos ojos nuevos: “Hoy sé mucho mejor lo que significa haberse desposado con el Señor bajo el signo de la Cruz. Desde luego, nunca se llegará a comprender plenamente, porque es un misterio” (cf. Carta 573 de 9 de diciembre  1938).

Hasta ahora habías tocado la corteza del árbol. Hoy palpas sus raíces, al descubrir sorprendida, el sentido de la Cruz. Si Teresa de Jesús te conduce a la Iglesia, Juan de la Cruz te abre las puertas del Carmelo, al mostrarte la Ciencia de la Cruz, expresión ésta que no es sólo el título de una obra tuya, sino que es, sobre todo, la marca de tu espiritualidad y la historia más íntima. Sus páginas ¿revelan la verdadera clave de tu vida como mujer, como creyente, como carmelita, como mártir? Es tu último libro, tu testamento espiritual. No importa que lo dejes inacabado. Se convertirá en la culminación de tu obra. Mejor, de la obra de Dios en ti, ya que lo concluirás, no con tinta sino con sangre, no con la pluma sino con la vida.

Quieres dejar bien claro que el protagonismo de todo este proceso no es Teresa Benedicta, sino Cristo; el Crucificado es Él. Así lo proclamas:”Ningún corazón humano ha penetrado jamás en una noche tan oscura como el Verbo Encarnado en Getsemaní y en el Gólgota. Ningún espíritu humano podrá, por mucho que investigue, penetrar en el secreto del misterio divino del Hombre Dios en la Cruz” (cf. Ciencia de la Cruz).

La cruz cristiana representa para ti el otro nombre del amor, la señal y el camino de “la unión nupcial con Dios para la cual ha sido creada el alma”. Y así lo subrayas: “Esta unión se obtiene por la cruz, se consuma en la cruz y va marcada por toda la eternidad con el sello de la cruz”. (cf. Ciencia de la Cruz). Sabes y confiesas que “estamos en el mundo para servir a la Humanidad”. Y llegas a la situación límite de la entrega, al descubrir y aceptar en la plenitud de tus 50 años, el sentido de la muerte absurda y cruel. Como la de Cristo. Basta evocar un nombre: Auschwitz.

Permíteme terminar esta carta que con amor te dirijo en este día, 12 de Octubre, día en que cumplirías 120 años, resumiendo una preciosa observación tuya: “Todos estamos llamados a ser imagen de Cristo”. ¿Existe un modo femenino de avanzar hacia esta meta? Sí: María

Hermana Teresa, tu historia seguirá siendo una referencia para tantos hombres y mujeres perdidos en la noche. Tú proclamas con Jesús que “todo el que busca halla”, porque tienes la experiencia de que, en este juego, es Dios quien comienza la búsqueda y quien termina por dejarse encontrar.

Esta Parroquia, que el Señor ha querido poner bajo tu tutela, quiere aprender de ti tu amor a la Iglesia por la que entregaste tu vida; tu amor y devoción a la Eucaristía, donde te sumergías, en largos ratos de oración, creciendo en tu fe y entrega generosa a los demás. Este Monumento, que hoy inauguramos, nos recuerde siempre el compromiso de imitarte, para vivir con audacia y valentía nuestra fe cristiana, como tú lo hiciste.

“¡Sé nuestra intercesora en la tribulación! Edith, ruega por nosotros” (cf. Himno).

D. José Millan.

 

 

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PEREGRINACIÓN A FATIMA 27-28-29 de Octubre

“Este año es el Centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima en la Cova de Iría. La Virgen “visitó” Portugal, mientras en Europa ocurría la sangrienta Primera guerra mundial. El ejército portugués con 45 mil hombres partió de Lisboa tres días antes de la primera aparición y fue derrotado en abril de 1918 en la cruel batalla de Lys. Dicho país sufría la secularización. 

La Virgen María confió su mensaje a tres pastorcitos: Lucía, Jacinta y Francisco, el cual no perdió su actualidad. En el centro del mensaje está la oración diaria del rosario por la paz. ¿Por qué no la misa diaria? Sor Lucía hizo esta pregunta y María respondió que no todos pueden ir cada día a misa, pero sí pueden llevar el rosario y rezarlo. 

Diversos pontífices peregrinaron a Fátima un 13 de mayo: Pablo VI en 1967, Juan Pablo II en 1982, 1991 y en el año 2000. Benedicto XVI en el año 2010 y el papa Francisco fue el pasado 12 y 13 de mayo del 2017 ” 

La parroquia organiza, con este motivo,  los días 27, 28 y 29 de Octubre una peregrinación a Fátima, dirigida por D. José MIllán.

Para inscripciones e información preguntar en horario de despacho de la Parroquia.

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26 de Julio 2017 Festividad de San Joaquín y Santa Ana

MATEO 13,1-9

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas.

Decía: «Salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga.»

SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA JUAN CARREÑO DE MIRANDA (2)

SANTA ANA ENSEÑANDO A LEER A LA VIRGEN

Pintado por JUAN CARREÑO DE MIRANDA el año 1674, se conserva en el MUSEO DEL PRADO

JUAN CARREÑO DE MIRANDA (Avilés 1614 – Madrid 1685) fue un pintor del Barroco que se formó y trabajó en Madrid, en diferentes iglesias y conventos. Además de los cuadros “decorativos” y para Retablos, muchas de sus obras son pinturas murales.

Los abuelos de Jesús, San Joaquín y Santa Ana, estuvieron presentes en la devoción cristiana desde un momento muy temprano. Su figura se toma del apócrifo PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO, escrito al comienzo del siglo segundo y que narra el nacimiento, infancia y adolescencia de María. Esta narración del nacimiento de María, recuerda el episodio del nacimiento de Samuel en el Primer Libro de los Reyes. En toda la historia de la cristiandad ha estado muy presente en diferentes festividades de María, en la literatura, en la pintura…

Esta pintura rica en matices y colores, sobre un fondo de cortinaje oscuro, recibe la luz de nuestra derecha abierta a un luminoso pasillo que enmarca la estancia a partir de una columna salomónica. La luz se centra en los rostros y las manos, así los llena de vida y expresión pacificadora y gozosa. Es un tema muy frecuente en nuestra cultura católica y muy querido por las personas creyentes.

Carreño de Miranda, recoge el momento en el que Santa Ana, enseña a leer a María, una jovencita atenta a la tarea, especialmente iluminada, tanto que su brillante rostro reparte luz en derredor; su padre, San Joaquín, está íntimamente presente en esta escena como, seguramente, en todos los momentos de la vida de María. El pincel lleno de maestría y soltura del autor, da personalidad a cada una de las tres personas de la familia. El coro de ángeles, sonrientes y bulliciosos, sirve para entroncar con la divinidad esta escena de la vida de cada día de una familia.

La escena sucede sobre unas gradas alfombradas. Sobre la cabeza de María ya observamos la corona de doce estrellas, que es uno de los símbolos con los que conocemos a la Inmaculada, recordando el versículo primero del capítulo doce del Apocalipsis de San Juan. La cabeza de Santa Ana, ocupa el vértice de esta composición piramidal; en ella está la presencia serena, atenta, infinitamente amable de una madre que cuida la dulce confianza de su hija, mientras el padre sonríe lleno de ilusión y paz.

FELICIDADES A TODOS LOS ABUELOS que llenan de cariño este mundo; felicidades a todas las familias.

Javier Agra

 

 

 

 

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25 de Julio 2017 FIESTA DE SANTIAGO APOSTOL

EVANGELIO Mateo 20, 20 – 28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó: «¿Qué deseas?».

Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».

Contestaron: «Podemos».

Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:

«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

RIBERA SANTIAGO MUSEO BELLAS ARTES SEVILLA

SANTIAGO EL MAYOR, RIBERA

MUSEO BELLAS ARTES DE SEVILLA

Numerosos autores han pintado cuadros de los apóstoles, de modo que conservamos muchos apostolarios o colecciones completas de los apóstoles. Con frecuencia conocemos varias versiones realizadas por un mismo autor, así ocurre con el Greco, también con JOSÉ RIBERA “EL ESPAÑOLETO” del que presentamos este cuadro entre los diferentes que ha pintado sobre el apóstol Santiago. Podemos admirar alguno de sus apostolarios en el Museo del Prado; éste, cuya imagen adjunto, está en el MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA.

La estética se repite. Los apóstoles son pintados, las más de las veces, de medio cuerpo, en primer plano y con fondo oscuro. Se les distingue por los atributos que la tradición les ha colocado y, en su mayor parte, expresa el instrumento con el que murió mártir.

Nuestro apóstol mira serenamente al espectador, de frente, de forma directa y casi en misteriosa conversación. Es muy visible el libro que sostiene en su mano, alusión clara al evangelio que predicó; el manto de un brillante rojo habla del martirio que sufrió decapitado con espada; el manto está sujeto con la concha del peregrino, también indica su condición de peregrino el cayado apoyado en la penumbra de la derecha.

Alberto Durero tiene una pintura llena de vigor y fortaleza en la expresión, sobre el martirio de Santiago.

Este juego de luces y sombras, de claroscuro presente en este autor y en otros del Siglo de Oro español es una estética aprendida de Caravaggio. Ribera, pertenece a la pintura realista, notamos las rugosidades de las manos, hasta una tímida negrura en alguna uña. Nos presenta al peregrino lleno de energía y vigor, reconfortado siempre con la fuerza de la Palabra que enseña hasta el confín de la tierra.

La figura de Santiago está presente en el evangelio desde el inicio de la vida pública de Jesús, según los datos es uno de los que acompañan al maestro en ocasiones especiales. Su primera aparición es el momento de la llamada cuando Jesús caminaba por la orilla del lago de Genesaret, también llamado lago Tiberíades o mar de Galilea, vio a dos hermanos, Pedro y Andrés, que estaban pescando, los llamó para seguirle y convertirlos en pescadores de hombres. También, llamó a los hermanos Santiago y Juan, que estaban remendando redes en una barca, con su padre Zebedeo, (MATEO 4, 21-22). Jesús les puso a ambos, el sobrenombre de “Boanerges”, que significa “hijos del trueno” (MARCOS 3, 17), porque eran muy impulsivos, directos y fogosos. En una ocasión, Jesús no fue bien recibido por los samaritanos y los hermanos le preguntaron a Jesús si quería que hicieran bajar fuego del cielo para acabar con ellos (LUCAS 9, 54).

Santiago estuvo presente, junto con su hermano Juan y con Pedro, en la curación milagrosa de la suegra de Pedro (MARCOS 1, 29-30) y en la resurrección de la hija de Jairo (LUCAS 8, 51 – 52). Con ellos, fue testigo ocular de la Transfiguración de Jesús (LUCAS 9, 28.29). Lo acompañó de cerca durante su agonía en el huerto de Getsemaní (MATEO 26, 37).

Fue el primer mártir entre los Apóstoles. Murió en Jerusalén en el año 44, por orden de Herodes Agripa I, quien persiguió a los cristianos para quedar bien con los judíos. La tradición sobre su evangelización de España se mantiene en una nebulosa, pero es nuestro patrono y lo queremos, lo honramos y le rogamos que nos tenga presentes ante el Padre Dios.

Javier Agra.

 

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DESPEDIDA

Antes de que os enteréis por otros medios, aprovechando nuestra página web, para quienes la frecuentáis, me pareció oportuno comunicaros la noticia de que, llegado el momento establecido, me ha sido aceptada la petición que hice, hace ahora casi dos años, de mi renuncia a ser párroco de Santa Teresa Benedicta de la Cruz.

Hace unas semanas se me comunicó esta decisión, pero por delicadeza y por el consejo de la superioridad, me pidió que lo tuviera en reserva, hasta la fecha del día 13 de julio en que se hizo público. Muchos de vosotros suponíais que no tardaría en llegar.

Me sustituirá otro sacerdote, muy querido por muchos de vosotros, a quien conocéis y espero que ayudéis y estiméis: D. ANDRÉS GARCIA SERRANO, que ha servido en esta parroquia, como adscrito primero, y luego, Vicario parroquial, dese hace dos años.

Que estas líneas sirvan para despedirme de todos vosotros, con un “hasta luego”, no sin antes agradecer cuantos detalles me habéis mostrado en estos casi 18 años (todos los que llevamos de este siglo) en mi ejercicio de párroco de esta queridísima parroquia.

Quiero asumir lo que nos recordaba el Papa, el pasado mes de mayo, en la capilla de Santa Marta: “El verdadero pastor sabe despedirse bien de su iglesia, porque sabe que no es el centro de la historia, sino el hombre libre, que ha servido sin componendas y sin apropiarse de la grey”. Y sigue diciendo: “…Llega el momento en que el Señor nos dice: ve a otra parte, ve allá, ven aquí, ven a mí. Y uno de los pasos que debe hacer un pastor también es prepararse para despedirse bien, no despedirse a medias…”

Y esto es lo que deseo llevar a cabo. Habrá su momento de hacerlo más solemne. Ya se os comunicará el día y la hora, que ocurrirá después de las vacaciones.

Por tanto y, recordando al Apóstol, Pablo, puedo decir: “… el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe… el Señor, juez justo, me premiará en aquel día… el me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje…”

“Yo planté,  Apolo regó, pero Dios fue el que dio el crecimiento” (1 Cor, 3).

Sólo me resta decir que dejo la parroquia contento. No tengo ningún apego ni humano ni material hacia ella. Puse un gran interés y esfuerzo en levantar, con la ayuda de muchos, un templo moderno, acogedor, digno y agradable (porque me gusta la arquitectura), donde se pudieran celebrar y vivir los misterios de nuestra fe con la belleza y armonía que requieren. La “otra iglesia” que había que construir (la de las personas), como lo manifesté el día de su inauguración, también se va ha logrando. Poco a poco, la “parroquia humana” va creciendo y se vislumbra la vida y actividad de la misma, como su alta torre, desde muchas partes de la diócesis.

José Millan

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16 JULIO 2017 DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MATEO 13, 1 – 23

PARÁBOLA DEL SEMBRADOR

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas:

«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga».

Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:

«¿Por qué les hablas en parábolas?».

Él les contestó:

«A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”.

¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.

Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador:

Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.

Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno».

El-sembrador VAN GOGH

SEMBRADOR  VINCENT VAN GOGH 1888

Vincent Van Gogh nació en Zundert (Holanda) 1853 – murió en Francia un 29 de julio de 1890. Durante los treinta y siete años de su vida, VAN GOGH dedicó mucho tiempo de su trabajo como pintor a ensalzar la naturaleza. El campo y sus quehaceres están presentes en su arte. Tuvo amistad con Gauguin, cito este detalle porque son diversos los temas coincidentes en la pintura de ambos; compartieron casa en Arlés, de donde salieron muchas de las obras más nombradas de Van Gogh.

Este campesino que está sembrando cuando el sol va vencido, está casi integrado en la tierra que siembra, lleva muchas horas del día en la misma tarea y aún tiene la energía con la que comenzó su trabajo, firme el paso, mirada al frente, ágil el movimiento del brazo. El sol y la intensidad de su luz presiden el cuadro, tal vez por esa fuerza de la luz, seguramente por el amor del sembrador a la tierra que cuida, el pintor ha insertado a la persona que siembra entre los tonos de la tierra.

Este cuadro recuerda las pinturas Impresionistas. Los colores malvas y azulados de esta tarde cuando el sol está a punto de caer, la pincelada suelta y amplia, la textura casi de oleaje táctil de este lienzo al óleo que presenta Van Gogh invita al acercamiento del que observa el cuadro. Los colores son surcos y semilla en la tierra; las aves que llegan a comer grano son continuación del amplio trazado del pincel. El espectador conecta con la sensibilidad del autor, conecta igualmente con la luz y la temperatura de la tarde, con la textura de la tierra y el leve sonido de la semilla al quedar implantada entre la fina tierra donde germinará más tarde.

“La parábola del sembrador”, que leemos este domingo, es la primera de las parábolas que cuenta el evangelista Mateo, después de una serie de discursos y milagros. Se encuentra en los tres sinópticos: Mateo 13, 1 – 9; Marcos 4, 1 – 9; Lucas 8, 4 – 8. Además la podemos leer en el apócrifo “evangelio según Tomás, 9”, encontrado en los rollos de Nag Hammadi en Egipto. Durante diversos domingos continuaremos con diversas parábolas con las que Jesús enseña que el Reino de Dios ya está entre nosotros pero no manifestado en su plenitud.

Ahora somos nosotros, cada persona individual y la comunidad en su conjunto, quienes hemos de conocer y cultivar nuestra tierra personal y también la tierra del mundo, hemos de mullir y escavar bien el terreno. El Señor Jesús es el sembrador, nosotros hemos de querer y trabajar para que la semilla caiga en tierra buena. Estamos en tiempo de siembra, estamos en tiempo de paciencia, trabajo constante y sosegado, de esperanza e ilusión, de oración y de trabajo.

Javier Agra.

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CALENDARIO DE ACTIVIDADES PARROQUIALES Y GRUPOS DE MATRIMONIOS

Textos de Mayo para preparar la formación. Cap. 8 Amoris Laetitia y Oración

Pinchar el enlace: AMORIS LAETITIA CAPITULO 8

Textos de Marzo para preparar la formación. Cap. 6 Amoris Laetitia y Oración

Pinchar el enlaceAMORIS LAETITIA CAPITULO 6

Calendario de actividades de la Parroquia 2017

Pinchar el enlacecalendario-stbc-2017

Textos de Octubre para preparar la formación. Cap. 1 Amoris Laetitia y Oración

Pinchar el enlace: octubre-cap-1-de-la-al-y-oracion

Textos de Noviembre para preparar la formación. Cap. 2 Amoris Laetitia y Oración

noviembre-cap-2-de-la-al-y-oracion

Textos de Enero para preparar la formación. Cap. 4  Amoris Laetitia y Oración

enero-cap-4-de-la-al-y-oracion

AMORIS LAETITIA CAPITULO 5

 

 

 

 

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CONVIVENCIA FAMILIAR EN SANTA MARIA DE LA VID Y SEMANA SANTA RURAL

Benicásim – Convivencia familiar 17

BENICASIM  – Del 26 al 30 de Agosto

“Para hacer efectiva esa prolongación de la paternidad en una realidad más amplia, las comunidades cristianas están llamadas a ofrecer su apoyo a la mision educativa de las familias (…) Para favorecer una educación integral necesitamos reavivar la alianza entre la familia y la comunidad cristiana

(Papa Francisco, Amoris Laetitia, 279).

05 Grupo (2)

 

 

 

 

Información

Mañanas: María Postigo
Tel: 661 26 99 34
maria@gutierrezpostigo.com

Tardes: Luciano Ochoa
Tel: 646 49 40 84
lochoa@innovataxfree.com

Precios

4 días pensión completa (IVA incluido)

  • 0-3 años: gratis
  • 4-7 años: 88€
  • 8-12 años: 100 €
  • 13-16 años: 108 €

Adultos: a partir de 17 años: 156€

Inscripción

Puedes rellenar este formulario

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TIEMPO DE CUARESMA

El próximo miércoles, día 1 de marzo, da comienzo el tiempo de Cuaresma, en el que se invita a todo cristiano a entrar dentro de sí mismo, para mejorar nuestra vida cristiana, potenciando aquellos valores que se han ido borrando con el tiempo y, si es necesario, provocando la conversión.

hijo

Qué ha significado la Cuaresma a lo largo del tiempo?

La fiesta de Pascua es el centro y cumbre del año litúrgico. Es la fiesta más importante de los cristianos. La resurrección de Jesús da sentido a nuestra fe: “si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe…Si nuestra esperanza en Cristo no va más allá de esta vida, somos los más miserables de todos los hombres” dirá San Pablo. (1º Cor. 15, 12-21).

Esta gran fiesta requiere una preparación, que tiene lugar en la Cuaresma, con la prolongación en la Pascua, durante cincuenta días.

La Cuaresma se desarrolló poco a poco, como consecuencia de la preparación de los adultos al bautismo en la Vigilia pascual; con la reconciliación de los penitentes públicos, para que se incorporarían a  la comunidad en triduo sagrado y finalmente con la preparación de la comunidad a la gran fiesta d la pascua.

A final del siglo II se fijó un domingo como Pascua anual, como aniversario de la pasión y muerte de Jesús.

La Cuaresma empezó con un ayuno  comunitario de dos días, que dio lugar al triduo pascual: viernes y sábado (días de ayuno) y el domingo. El ayuno tiene el sentido pascual, de que se participa en la muerte y resurrección de Cristo, y escatológico, es decir, de espera de la vuelta del Señor al final.

A mediados del s. III, el ayuno se extiende a tres semanas, coincidiendo con el tiempo de preparación de los catecúmenos para el bautismo en la vigilia pascual.

A finales del s. IV se extendió el triduo al jueves, día de reconciliación de los penitentes y se contaron cuarenta días de ayuno, que comenzaban con el miércoles de ceniza.

A partir del s. XI, desaparece la penitencia pública, se extendió por todo el mundo la imposición de la ceniza como señal de penitencia.

Con el concilio Vaticano II, la reforma litúrgica hace resaltar más el sentido bautismal y penitencial del tiempo de Cuaresma:

  1. Una cuarentena de preparación, renovación, retiro;
  2. para toda la Iglesia, las comunidades cristianas;
  3. con vistas al misterio pascual;
  4. por medio de las celebraciones, grupo de trabajo, prácticas cristianas

Los cuarenta días responden al retiro de Cristo en el desierto, número simbólico que equivale al tiempo de decisión y prueba del hombre pecador.

La Cuaresma es, pues, preparación al bautismo (de los adultos), a la reconciliación (de los pecadores) y a la identificación con la Pascua de Cristo (de toda la Iglesia). Período de iniciación o reiniciación cristiana, apropiado para celebrar la penitencia o de revisión pastoral.

En la Parroquia vamos a tener, este año, la oportunidad de vivirla de un modo peculiar. Dentro de pocas semanas se conmemorará el Centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima. Con este motivo, la Parroquia de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, va a comenzar este tiempo, concretamente el día 5,  I Domingo de Cuaresma, en la misa de las 13,00h, recibiendo la imagen de la Virgen de Fátima, que después visitará los hogares que lo hayan solicitado, durante toda la semana, del 5 al 12 de marzo. Concluiremos en este último día con la coronación de la imagen.

Durante seis JUEVES: 9, 16, 23 y 30 de MARZO y 6 de ABRIL, habrá unas charlas preparatorias, a las 20,30 h., siguiendo a S. Luis-Mª. Grignion de Monfort, para culminar, el DOMINGO DE LA MISERICORDIA, día 20 de ABRIL, con la consagración de la Parroquia, dentro de la misa de 13,00h.

PARA RECORAR

 MIÉRCOES DE CENIZA: 1 DE MARZO

Imposición de la Ceniza en todas las misas: 07,25, 10,00 y 20,00h.

Ese día es de ayuno y abstinencia

VIERNES DE CUARESMA:

Ejercicio del VIA CRUCIS a las 19,00h

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