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CONVIVENCIA PARA 1º, 2º y 3º ESO

Miraflores de la Sierra 24, 25 y 26 de noviembre.

Tendremos un fin de semana de convivencia en la casa “El Colladito” de Miraflores de la Sierra (Madrid) los días 24, 25 y 26 de noviembre. El precio es de 55 euros, incluye transporte y pensión completa. Está dirigida a chicos y chicas de 1º, 2º y 3º de la ESO de todos los grupos de la parroquia que abarcan esa edad y también aquellos que se quieran apuntar aunque no estén en los grupos. Será un fin de semana para compartir la fe, rezar, divertirse, jugar, … Es importante que se especifiquen las alergias, si las hubiera, sobre todo las referentes a la alimentación. 

Material: Biblia, Cuaderno y boli, saco de dormir, bolsa de aseo, ropa para el fin de semana (llevar también algo de abrigo), y calzado deportivo.

Una vez inscritos en la web https://goo.gl/forms/Dpd6EfFg9pBa9sQI3 hay que llevar la autorización http://stbc.es/wp-content/uploads/2017/10/aut_miraflores.pdf firmada y el dinero y entregarlo en el despacho parroquial antes de la convivencia.

 

 

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Convivencia 4ºeso y 1ºbach en Navalperal de Pinares (27, 28 y 29 de octubre)

Tendremos un fin de semana de convivencia en la casa “El Colladito” de Navalperal de Pinares (Ávila) los días 27, 28 y 29 de octubre. El precio es de 55 euros, incluye transporte y pensión completa. Está dirigida a chicos y chicas de 4º de la ESO y de 1º de Bachillerato de todos los grupos de la parroquia que abarcan esa edad y también aquellos que se quieran apuntar aunque no estén en los grupos. Será un fin de semana para compartir la fe, rezar, divertirse,…   

Inscribirse en https://goo.gl/forms/qB2PIfPCgxkm0AO03 

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AVISOS DOMINGO XXVI del Tiempo Ordinario

1.- El próximo fin de semana, días 6, 7 y 8 de octubre, tendrá lugar la tanda de Ejercicios Espirituales para jóvenes a partir de 2º Bachillerato. Las inscripciones hay que hacerlas a través de la web de la Parroquia.

2.- Todas las actividades de la Parroquia: catequesis de 1ª comunión, confirmación, planazo de los viernes, adoración al Santísimo, cursos de afectividad, etc., arrancan ya este mes de octubre. En el hall de entrada hay un díptico con la información de todo lo que la Parroquia os ofrece. Podéis pasar por el despacho para informaros y apuntaros en las que queráis participar.

3.- El lunes 2 de octubre comienza la adoración al Santísimo de 20:30 a 21:30 horas. La exposición del Santísimo de los jueves de día completo empezará a partir del día 19 de octubre en el que ya estarán organizados los turnos de adoración. Todos aquellos que los jueves queráis acompañar al Señor, podéis inscribiros en la hoja pegada en la puerta de salida en el turno que queráis o en los despachos. 

4.- El próximo martes 3 de octubre la Misa de 20:00 se celebrará en la Cripta.

5.- La Misa de despedida de D. Jorge, que como sabéis se traslada a la Parroquia de las Tablas, será el próximo domingo día 15 de octubre a las 20:30 horas.

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Horarios de invierno

Misas Mañana Tarde
Laborables 7:25  y 10:00 20:00
Sábados y vísperas 10:00 y 11:30 20:00
Domingos y festivos 10:00, 11:30 y 13:00  19:00 y 20:30

Confesiones:   media hora antes de cada Misa

Despacho parroquial Mañana Tarde
Laborables 10:30 a 13:30 17:30 a 20:30
Sábados  10:30 a 12:30  
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Open Day. Convivencia inicio de curso

Ejercicios espirituales 2017-2018

Apuntarse en https://goo.gl/forms/aTx2pN4TvdCa1ftC3   

JÓVENES
6 al 8 de octubre: Los impartirá D. Andrés en la casa de oración “la Concepción” Navas de Riofrío.
3 al 5 de noviembre Los impartirá D. José Antonio Álvarez en ECR Arturo Soria
5 al 10 de diciembre Los impartirá D. Pedro J. Lamata (jóvenes) en ECR Arturo Soria
23 al 25 de febrero Los impartirá D. Jesús Zoyo Pérez en Cubas de la Sagra. (Jóvenes y Adultos) 

ADULTOS
16 al 18 de febrero Los impartirá D. Andrés García Serrano ECR Navas de Riofrío
13 al 15 de abril Los impartirá D. Jesús Zoyo Pérez La Cerca, Los Molinos
27 de abril al 2 de mayo organiza Acción Católica (no se conoce director) ECR Arturo Soria

 

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TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO PÁRROCO

El próximo domingo día 10 de Septiembre en la Misa de las 13:00, tendrá lugar la toma de posesión de D. Andrés como nuevo párroco, presidida por el Vicario. A la salida todos juntos podremos tomar un aperitivo. Es un momento importante para dar gracias a Dios por la parroquia que nos ha regalado.

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15 JULIO 2018 DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MARCOS 6, 7-13

En aquel tiempo llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y añadió:

–Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

SAN PEDRO CURA A LOS ENFERMOS CON SU SOMBRA – MASACCIO

Tommaso di Ser Giovanni, a quien conocemos como MASACCIO fue un pintor del Renacimiento italiano (San Giovanni Valdarno 1401 – Roma 1428) pintó este fresco el año 1427 para la iglesia de Santa María del Carmen de Florencia.

La brevedad de su vida, murió con 27 años, contrasta con la importancia novedosa de su pintura y su nombre en la historia del arte.

Para este DOMINGO XV del Tiempo Ordinario aporto esta escena, inspirada en el libro de Lucas “Hechos de los Apóstoles” 5, 12 – 16 que recuerda el evangelio de este domingo Marcos 6, 7 – 13, narrado también por sinópticos Mateo 10, 1. 5 – 15 y Lucas 9, 1 – 6. Jesús envía a sus discípulos de dos en dos, les da autoridad sobre los espíritus inmundos; los discípulos “predicaban y curaban muchos enfermos”.

Masaccio propone la escena de un modo muy pedagógico y de comprensión inmediata. Pedro, seguido por Juan, acaba de curar a dos enfermos y está a punto de curar a otros dos, que lo miran esperando el milagro que ocurre cuando la sobra del apóstol los alcanza a tocar.

Los apóstoles Pedro y Juan están presentados con el nimbo numinoso sobre sus cabezas; tras ellos camina otro personaje que acaso sea un enfermo recién curado, aunque más parece algún doctor de la ley dispuesto a reconvenir a los apóstoles. Recordad que el texto de los Hechos de los Apóstoles continúa señalando que “el sumo sacerdote y los de su partido, llenos de coraje, mandaron prender a los apóstoles…”

MASACCIO realiza este cuadro con una cuidada perspectiva; estamos viendo a los enfermos formando una rampa ascendente desde el primero que está agazapado junto al suelo a la espera del milagro, hasta el cuarto que está ya en actitud de seguir a sus sanadores, mientras el tercero mantiene el gesto de acción de gracias por la salud recién recibida y el segundo con las manos cruzadas sobre el pecho aguarda el instante inminente de la sombra que lo cure.

Los volúmenes de los personajes, la simetría de los edificios, están formando una composición realista con perspectiva y fondo que en la pintura son novedosas en ese momento del quatrocento. Masaccio quiere presentar las escenas de sus cuadros de una manera realista; en esta escena lo vemos muy claro, estudios de diferentes autores aseguran que él mismo está retratado en la figura de San Pedro, que otros diferentes personajes del cuadro representan personas del momento y conocidas por el autor. En el cuadro “San Pedro cura a los enfermos con su sombra” nuestro autor aúna fisonomía, estructura, perspectiva, luz…

Palabras para este domingo pueden ser cercanía y hospitalidad, conversión y PAZ, entrega y COMUNIDAD…

Javier Agra.

 

8 JULIO 2018 DOMINGO XIV TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MARCOS 6,1-6

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos.

Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»

Y esto les resultaba escandaloso.

Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»

No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

 

LA INFANCIA DE CRISTO – GERARD VAN HONTSHORST

Este pintor holandés (UTRECHT 1592 – 1656) fue autor de una amplitud pictórica poco común, compaginó el claroscuro con escenas llenas de luz en la iluminación de la naturaleza, retratos, pintura mitológica, también de inspiración bíblica… Esta obra que, según todos los datos, fue pintada el año 1620 también se conoce como “EL HIJO DEL CARPINTERO”. Se encuentra en el MUSEO HERMITAGE de SAN PETERSBURGO.

El evangelio de Marcos que leemos este Domingo XIV del Tiempo Ordinario habla del asombro que produce Jesús entre sus vecinos. Asombro que narran los tres sinópticos y muestran una reacción muy cercana a la incredulidad o al menos a la duda, porque los humanos somos muy dados a prejuzgar, a encasillar a las personas; a negarnos a aceptar la transformación, la acción de Dios en nuestra vida.

“El Hijo del carpintero” del pintor Gerard Van Hontshorst reproduce un tema poco presente en la pintura; Jesús está creciendo y pasa los años de su juventud primera junto a su padre y su madre, de ellos aprende los oficios, la tradición, la vida entera. El pintor nos entrega una vida de hogar, porque en el hogar se superan todas las dificultades desde la serenidad, la confianza, la paz, la armonía.

En este claroscuro del cuadro, Jesús es la fuente de luz. Él es LA LUZ que se entrega a través del símbolo de la vela encendida; el rostro infantil de Jesús es luz; el envejecido rostro de José es luz. La luz ilumina toda la penumbra de la estancia, la luz dibuja la silueta de los ángeles, la luz atrae la mirada de los espectadores hasta el punto de que las acciones del cuadro podrían ser cualquier actividad humana. En este caso es el artesano el que trabaja en la luz, pero podremos situar cualquier actividad que realizamos los espectadores; así todos nuestros actos están iluminados por Jesús y la luz que Él nos entrega para que construyamos su Reino de libertad, de PAZ, de igualdad, de respeto, de justicia… 

Esta pintura entrega al espectador la unión del cielo y la tierra; la necesidad del esfuerzo; el trabajo; la entrega de los valores de una generación  a la generación siguiente.

La ancianidad de José con respecto a María su mujer y a su hijo Jesús, es un dato sacado de los evangelios apócrifos. Por los mismos años en que nace esta pintura, los grandes pintores españoles del Barroco serán quienes comiencen a presentar a José con un rostro más joven, acorde a la juvenil edad de María.

Javier Agra.

 

1 Julio 2018 DOMINGO XIII 

EVANGELIO MARCOS 5, 21-43

En aquel tiempo Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y al verlo se echó a sus pies, rogándole con insistencia: Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva. Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba.

[Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con solo tocarle el vestido, curaría.

Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: ¿Quién me ha tocado el manto? Los discípulos le contestaron: Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: «¿quién me ha tocado?» Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo: Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.

Todavía estaba hablando, cuando] llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?

Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: No temas; basta que tengas fe.

No permitió que lo acompañara nadie más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entro y les dijo: ¿Qué estrépito y qué lloros son estos ? La niña no está muerta, está dormida.

Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos, y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: Talitha qumi (que significa: contigo hablo, niña, levántate).

La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar –tenía doce años–.Y se quedaron viendo visiones.

Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

RESURRECCIÓN DE LA HIJA DE JAIRO   VASILIY POLÉNOV

VASILIY DIMÍTRIEVICH POLÉNOV (San Petersburgo 1844 – 1927). Este pintor ruso es uno de los máximos representantes del naturalismo de su país. Conocido principalmente por las obras en las que refleja la naturaleza y su constante movimiento de estaciones y puntos de observación diversos.

Pintor viajero, también llegó a Palestina y Egipto con el deseo de tomar notas y realizar diversas obras sobre la vida de Cristo. Así surgió, entre otras pinturas, esta de “LA RESURRECCIÓN DE LA HIJA DE JAIRO” que hoy nos propone la Iglesia como lectura del evangelio en su versión de Marcos. Como sucede con muchos textos, este también está narrado en los tres sinópticos; Lucas 8, 40 – 56 lo narra de modo muy similar, Mateo 9, 18 – 26 se extiende menos.

Es una escena realista, llena de luz y de sentimientos diferenciados en cada uno de los personajes que se muestran en la escena. La habitación está pulcramente terminada y diseccionada en los pinceles del autor; en su sencillez, resulta agradable y luminosa, llena de color y de vida. Jesús en pie en medio de la escena ha entregado la vida a la niña, su mano aún está en la posición de hablarle: “escúchame, niña, ponte en pie”;  la niña, con los ojos recién abiertos, mira serena a Jesús quien le sujeta la mano mientras ésta recobra la fuerza.

La madre ha dejado de llorar, está al pie de la cama entre la súplica y el agradecimiento; Jairo, el jefe de la sinagoga y padre de la niña, permanece en la puerta; su mano derecha y su rostro en penumbra, expresan el asombro de la escena que acaba de contemplar. Entre las otras tres personas, se identifica al apóstol Juan en la luz de la puerta; suponemos que el autor Vasiliy Polénov ha pintado también a Pedro y Santiago pues son los discípulos que acompañan a Jesús en diferentes momentos más especiales.

La luz de la escena se centra en Jesús y en la niña. Ahí es donde el pintor sitúa a los espectadores, de modo que nosotros que somos observadores de este milagro de vida también estamos llamados a agradecer como la madre, a asombrarnos como el padre, acompañar como los apóstoles y a ser vida y futuro como la niña. Vida y transformación para que este mundo llegue a ser el Reino de Dios que Jesús entrega con sus acciones, su sosegada oración, su presencia permanente.

Javier Agra.

 

24 JUNIO 2018 DOMINGO XII TIEMPO ORDINARIO  NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA

EVANGELIO SAN LUCAS 1, 57-66. 80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: – ¡No! Se va a llamar Juan.

Le replicaron: –Ninguno de tus parientes se llama así.

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: Juan es su nombre. Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: –¿Qué va a ser este niño? Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

RETABLO DE SAN JUAN BAUTISTA   PARROQUIA DE ARGANDA DEL REY, MADRID

Este domingo, celebramos en la Iglesia la Natividad de San Juan Bautista. Diferentes pintores han expresado este momento. El año pasado presenté la pintura de Artemisa Gentileschi, expuesta en el Museo del Prado.

Hoy estamos viendo el Retablo de San Juan Bautista de la parroquia del mismo nombre en el madrileño pueblo de Arganda del Rey. Está realizado en madera policromada, formado por un sotabanco, predela, dos cuerpos en tres calles y ático.

Este retablo es del siglo XVII y llegó a la Parroquia de Arganda el año 1943, procedente del convento de las Clarisas de Calatayud. De esta misma década es la escultura que da nombre al RETABLO y que ocupa la calle central en su segundo cuerpo: “SAN JUAN BAUTISTA bautiza a JESÚS en el río Jordán”.

Todas las demás figuras del RETABLO son de su factura original del siglo XVII. Un SAN JUAN BAUTISTA en la predela o banco, junto a santos franciscanos y San Sebastián. Destaca la imagen en relieve de San Francisco Javier. En una de las calles laterales observamos a San José con su hijo Jesús en el primer cuerpo, en el segundo cuerpo está San Antonio de Padua; en la tercera calle contemplamos al Arcángel San Miguel y a San Buenaventura. La calle central se completa con la Anunciación en el primer cuerpo del retablo.

En el ático del retablo observamos el Calvario entre las esculturas de Santa Clara y Santa Isabel, coronado por la imagen de San Fernando.

En mi última visita hice unas fotografías a este deslumbrante retablo, me salieron bastante defectuosas (normalmente mis fotografías son más desastrosas que afortunadas). La fotografía que acompaña es del Ayuntamiento de Arganda del Rey, en cuyo escudo también figura San Juan Bautista… pero esa es otra historia.

El Retablo y el templo parroquial entero del pueblo de Arganda, resultan grandiosos y austeros; transmiten serenidad y cercanía; impulsan a mirar siempre hacia lo más alto de modo que son una llamada a construir en este mundo el cielo nuevo y la tierra nueva.

Javier Agra.

 

 

DOMINGO 17 DE JUNIO 2018 

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS MC 4, 26-30

“Y decía: «El Reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».
Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra».
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.”

1.- “El hombre siembra con la confianza de que su trabajo no será infructuoso. Lo que sostiene al agricultor en su trabajo diario es precisamente la confianza en la fuerza de la semilla y en la bondad de la tierra. Esta parábola se refiere al misterio de la creación y de la redención, de la obra fecunda de Dios en la historia. Él es el Señor del Reino; el hombre es su humilde colaborador, que contempla y se alegra de la acción creadora divina y espera pacientemente sus frutos. La cosecha final nos hace pensar en la intervención conclusiva de Dios al final de los tiempos, cuando él realizará plenamente su reino. Ahora es el tiempo de la siembra, y el Señor asegura su crecimiento. Todo cristiano, por tanto, sabe bien que debe hacer todo lo que esté a su alcance, pero que el resultado final depende de Dios: esta convicción lo sostiene en el trabajo diario, especialmente en las situaciones difíciles. A este propósito escribe san Ignacio de Loyola: «Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios»” (Benedicto XVI).

2.- “¿Cómo se ha hecho al mismo tiempo reino de los cielos y grano? ¿Cómo pueden ser lo mismo el pequeño y el grande? Pues porque en virtud de su inmensa misericordia para con su criatura, se puso al servicio de todos, para ganarlos a todos. Por su propia naturaleza era Dios, lo es y lo será, y se ha hecho hombre por nuestra salvación. ¡Oh grano por quien fue hecho el mundo, por quien fueron disipadas las tinieblas y renovada la Iglesia! Este grano, suspendido de la cruz, tuvo tal eficacia que, aun cuando él mismo estaba clavado, con sola su palabra raptó al ladrón del madero y lo trasladó a las delicias del paraíso; este grano, herido por la lanza en el costado, destiló para los sedientos una bebida de inmortalidad; este grano de mostaza, bajado del madero y depositado en el huerto, cubrió toda la tierra con sus ramas; este grano, depositado en el huerto, hincó sus raíces hasta el infierno, y tomando consigo las almas que allí yacían, en tres días se las llevó al cielo” (San Juan Crisostomo)


3.- “Nuestras obras son, ciertamente, extremadamente pequeñas y nada comparables a la gloria, pero el Espíritu Santo, que habita en nuestros corazones por la caridad, las hace en nosotros, por nosotros y para nosotros, con un arte tan exquisito que esas mismas obras que son todas nuestras, son más aún suyas, pues como Él las produce en nosotros, nosotros las producimos recíprocamente en Él; como Él las hace para nosotros, nosotros las hacemos para Él, y como Él obra con nosotros, nosotros cooperamos también con Él. Y como de esta forma Él obra en nosotros y en nuestras obras y, en cierta forma, nosotros obramos y cooperamos en su acción; Él deja para nosotros todo el mérito y el provecho de nuestras buenas obras y nosotros dejamos, para Él, todo el honor y toda la alabanza, reconociendo que el principio, el progreso y el fin de todo el bien que hacemos depende de su misericordia, por la cual ha venido a nosotros y nos ha asistido; ha venido a nosotros y nos ha conducido, acabando así lo que había comenzado” (San Francisco de Sales).

4.- “Por tanto, siembra tú también en tu huerto a Cristo —la realidad de un huerto no es otra que un lugar pletórico de gran variedad de flores y frutos—, en el cual florezca la belleza de tus obras y se respire el multiforme olor de las diversas virtudes. Y por eso, que allí donde haya algún fruto, esté presente Cristo. Siembra al Señor Jesús: Él es grano cuando es apresado, y en el momento de resucitar se convierte en ese árbol que da sombra al mundo; cuando es sepultado, es también grano, que se hace árbol cuando sube al cielo. Coge también con Cristo la fe y siémbrala en ti. Siempre que creemos en Cristo crucificado, hemos cogido la fe. Pablo cogió cuando dijo: Y yo, hermanos, llegué a anunciaros el testimonio de Dios no con sublimidad de elocuencia o de sabiduría; ya que nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna sino a Cristo, y éste crucificado (1 Cor 2,1ss). Y porque él aprendió a apresar la fe, aprendió también a elevarse, y así dijo: porque a Cristo crucificado ya no le conocemos (2 Cor 5,16)” (San Ambrosio de Milán).

LA COSECHA PIETER BRUEGHEL EL VIEJO.
Pieter Brueghel “EL VIEJO” es un pintor holandés (1525 – 1569). Enterrado en Nuestra Señora de la Capilla, Bruselas. En su producción destacan las pinturas de paisajes; de estos bellos cuadros de paisajes, algunos sirven como apoyo a temas religiosos.
“LA COSECHA” es un óleo pintado en el año 1565 y se puede ver en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Brueghel lo pintó dentro de une serie de seis cuadros del ciclo de las estaciones. El foco de atención de Brueghel son los campesinos trabajando. Observamos que algunos de ellos están comiendo, mientras otros están cosechando; una representación diacrónica de la producción y del consumo del alimento en el tiempo. Los grupos de labradores trabajan por turnos, de modo que la cosecha se realiza de manera ininterrumpida de sol a sol mientras dure la faena.
Este cuadro está transido de ternura y realismo. El pintor, Brueghel, participa en el desarrollo de la escena, se implica con el paisaje, con el tono dorado del trigo que hace de protagonista de la escena. Los labradores cuidan de la tierra que da fruto a su tiempo. La escena se completa con unos niños jugando en otro campo del fondo, el pueblo entre el sol y la sombra de una arboleda bien dispuesta, el mar del norte con sus barcas amarradas a sus noráis completa una sensación de placidez y serenidad cuando el trabajo es compartido y llevado a buen término. El color nebuloso del cielo resalta más ese amarillo que envuelve la escena.
El cuadro hace asomar una sonrisa cómplice al espectador, que escucha el susurro del viento y del mar, el canto armonioso y el revuelo de las aves. El trabajo agrícola es compartido en la escena del trigo, en el cuidado de las vacas que pacen más lejos, en las embarcaciones que continúan narrando el destino del trigo sobrante hacia otros lugares de mercado. Parábolas de la tierra que Jesús nos cuente en el evangelio de hoy y que hablan de la urgencia de colaborar en comunidad con el avance del reino de Dios para que toda la tierra prospere y todas las personas aumenten en libertad, en felicidad, en PAZ.

 

DOMINGO 10 DE JUNIO DEL TIEMPO ORDINARIO
Mc3, 20-30

 “Llega a casa y de nuevo se junta tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí. Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios». Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre». Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo. Llegan su madre y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dice: «Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les pregunta: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?». Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».”

 1.- “Hemos, pues, de admitir que el primer beneficio que recibimos de la bondad divina es el perdón de los pecados en el Espíritu Santo. […] Contra este don gratuito, contra esta gracia de Dios habla el corazón impenitente. Pues bien, esta impenitencia es precisamente la blasfemia contra el Espíritu, que no tendrá perdón ni en esta vida ni en la futura. En efecto, contra el Espíritu Santo, en quien son bautizados los que reciben el perdón de los pecados y al que la Iglesia recibe para que a quien perdonare los pecados le queden perdonados, contra este Espíritu habla, o con el pensamiento o con la lengua, palabras perversas e impías en exceso aquel que, cuando la paciencia de Dios le estimula a penitencia, con la dureza de su corazón impenitente se está almacenando castigos para el día del castigo, cuando se revelará el justo juicio de Dios pagando a cada uno según sus obras. Esta impenitencia contra la que clamaban al unísono el pregonero y el juez, diciendo: Convertíos, porque está cerca el reino de Dios, esta empedernida impenitencia es la que no tiene perdón ni en esta vida ni en la otra, pues la penitencia obtiene el perdón en esta vida, valedero para la futura” (San Agustín).

2.- “¿Se aleja con esto de la que ha sido su madre según la carne? ¿Quiere tal vez dejarla en la sombra del escondimiento, que ella misma ha elegido? Si así puede parecer en base al significado de aquellas palabras, se debe constatar, sin embargo, que la maternidad nueva y distinta, de la que Jesús habla a sus discípulos, concierne concretamente a María de un modo especialísimo. ¿No es tal vez María la primera entre “aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”? Y por consiguiente ¿no se refiere sobre todo a ella aquella bendición pronunciada por Jesús en respuesta a las palabras de la mujer anónima? Sin lugar a dudas, María es digna de bendición por el hecho de haber sido para Jesús Madre según la carne (“¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!”), pero también y sobre todo porque ya en el instante de la anunciación ha acogido la palabra de Dios, porque ha creído, porque fue obediente a Dios, porque “guardaba” la palabra y “la conservaba cuidadosamente en su corazón” y la cumplía totalmente en su vida. Podemos afirmar, por lo tanto, que el elogio pronunciado por Jesús no se contrapone, a pesar de las apariencias, al formulado por la mujer desconocida, sino que viene a coincidir con ella en la persona de esta Madre-Virgen, que se ha llamado solamente «esclava del Señor»” (San Juan Pablo II).

3.- “El mérito, no consiste en hacer mucho o en mucho dar, sino en recibir, en amar mucho. Se ha dicho, que «es mucho más dulce dar que recibir», y es verdad; pero cuando Jesús quiere reservarse para sí la dulzura de dar, no sería delicado negarse. Dejémosle tomar y dar todo lo que quiera, la perfección consiste en hacer su voluntad, y el alma que se entrega enteramente a él es llamada por Jesús mismo «su madre, su hermana» y toda su familia. Y en otra parte: «Si alguno me ama, guardará mi palabra» (es decir, hará mi voluntad) y «mi Padre le amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada». ¡Oh, qué fácil es complacer a Jesús, cautivarle el corazón! No hay que hacer más que amarle, sin mirarse una a sí misma, sin examinar demasiado los propios defectos… Los directores hacen progresar en la perfección, imponiendo un gran número de actos de virtud, y llevan razón; pero mi director, que es Jesús, no me enseña a contar mis actos, me enseña a hacerlo todo por amor, a no negarle nada, a estar contenta cuando él me ofrece una ocasión de probarle que le amo; pero esto se hace en la paz, en el abandono, es Jesús quién lo hace todo, y yo no hago nada” (Santa Teresa del Niño Jesús).

4.- “Sabía que el nada desear es muy agradable a Dios y que es el camino para llegar a cumplir su voluntad… Pero esto lo sabía con la luz de la inteligencia… Comprendía con la razón, tan sublime doctrina. Deseaba alcanzar esa virtud de la santa indiferencia, y a Jesús se la pedí. No tiene mérito el nada desear, amando a Dios, pues es la cosa más natural. Ahora así lo veo.  […]Cada día soy más feliz en mi completo abandono en sus manos. Veo su voluntad hasta en las cosas más nimias y pequeñas que me suceden. De todo saco una enseñanza que me sirve para más comprender su misericordia para conmigo. Amo entrañablemente sus designios, y eso me basta. Soy un pobre hombre ignorante de lo que me conviene, y Dios vela por mí como nadie puede sospechar. ¿Qué de particular tiene que yo nada desee, si tan bien me va, poniendo mi único deseo en Dios y olvidando lo demás? […] Con Jesús a mi lado, nada me parece difícil, y el camino de la santidad cada vez lo veo más sencillo. Más bien me parece que consiste en ir quitando cosas, que en ponerlas. Más bien se va reduciendo a sencillez, que complicando con cosas nuevas. Y a medida que nos vamos desprendiendo de tanto amor desordenado a la criaturas y a nosotros mismos, me parece a mí que nos vamos acercando más y más al único amor, al único deseo, al único anhelo de esta vida… a la verdadera santidad que es Dios” (San Rafael Arnaiz Barón).

JESÚS ENTRE LOS DOCTORES – VERONÉS

PAOLO CALIARI, conocido como “EL VERONÉS” por el lugar de nacimiento, vivió entre los años 1528 – 1588. Son muy conocidas sus pinturas de inspiración bíblica; también es muy abundante su producción mitológica. Es uno de los más conocidos pintores enmarcados en el Manierismo.

La obra que hoy aporto, “JESÚS ENTRE LOS DOCTORES”, la pintó en torno al año 1560. Está tomada de un breve episodio que narra Lucas 2, 41- 50. Jesús se aparta de las caravanas respectivas donde van su padre José y su madre María. A los tres días, después de buscarlo “con angustia”, lo encuentran en el templo en disquisiciones teológicas y humanas con los rabinos de la Ley. Es un episodio frecuente en la iconografía cristiana.

Durante toda su vida pública, Jesús llama a ser sus amigos y su familia a todos los que le siguen y a cuantos buscan el Reino de Dios Padre. Así lo vemos en el evangelio que leemos este domingo.

La pintura “Jesús entre los doctores” presenta a veinticinco personas en torno a Jesús adolescente. El Veronés expone un alarde de variaciones de rostros y gestos, de ropajes y texturas. En esta pintura, el espectador puede hacer diferentes estudios, desde vestuario y peinado de época, hasta profundizar en la psicología humana, preguntarse por las intenciones de quienes rodean a Jesús o de aquellas personas con quienes nos encontramos a diario, escribir una novela sobre la situación de la vida y las situaciones de las diferentes personas.

“Jesús entre los doctores” de Veronés es una pintura llena de posibilidades. El cuadro centra nuestra primera vista en la discusión teológica que mantiene Jesús con los doctores de la Torá, entre los que se distinguen diferentes “categorías” por la posición de los diversos personajes. Al fondo, en menor tamaño y más difuminados, contemplamos a María y José en el momento de entrar en el Templo, acompañados por el pueblo que busca a Jesús.

Este aparente bullicio de personajes queda apaciguado por la armonía de los colores y la luz que envuelve la estancia y a los diferentes personajes.

Todo el evangelio nos muestra que María y José (su padre y su madre) recorrieron un camino de fe siempre confiando en Jesús y en la voluntad del Padre Dios, animados por el Espíritu Santo. Jesús sabe que entrar en esta voluntad de Dios es ser “su padre y su madre y su hermano y su hermana” María es maestra silenciosa también en estos momentos; ella guarda y aprende “todas estas cosas en su corazón”. ¡Que profundamente preciosa es la teología de María! Silencioso recogimiento, oración serena, acción constante y transformadora.

Javier Agra.

 

DOMINGO 3 DE JUNIO 2018   SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO 

 Mc 14, 12-16. 22-26

 “El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?». Él envió a dos discípulos diciéndoles: «Id a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa adonde entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?”. Os enseñará una habitación grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparádnosla allí». Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la Pascua. Mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo». Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la nueva alianza, que es derramada por la multitud. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios». Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos.”

 1.- “La Eucaristía, de cuya institución nos habla el evangelio proclamado, es la expresión real de esa entrega incondicional de Jesús por todos, también por los que le traicionaban. Entrega de su cuerpo y sangre para la vida de los hombres y para el perdón de sus pecados. La sangre, signo de la vida, nos fue dada por Dios como alianza, a fin de que podamos poner la fuerza de su vida, allí donde reina la muerte a causa de nuestro pecado, y así destruirlo. El cuerpo desgarrado y la sangre vertida de Cristo, es decir su libertad entregada, se han convertido por los signos eucarísticos en la nueva fuente de la libertad redimida de los hombres. En Él tenemos la promesa de una redención definitiva y la esperanza cierta de los bienes futuros. Por Cristo sabemos que no somos caminantes hacia el abismo, hacia el silencio de la nada o de la muerte, sino viajeros hacia una tierra de promisión, hacia Él que es nuestra meta y también nuestro principio” (Benedicto XVI).

2.- “Jesús se esconde en el Santísimo Sacramento del altar, para que nos atrevamos a tratarle, para ser el sustento nuestro, con el fin de que nos hagamos una sola cosa con él. […] Se ha quedado entre nosotros con una disponibilidad total. Cuando nos reunimos ante el altar mientras se celebra el Santo Sacrificio de la Misa, cuando contemplamos la Sagrada Hostia expuesta en la custodia o la adoramos escondida en el Sagrario, debemos reavivar nuestra fe, pensar en esa existencia nueva que viene a nosotros y conmovernos ante el cariño y la ternura de Dios” (San Josemaría Escrivá). 

3.- “Dios todopoderoso y eterno, heme aquí, acercándome al sacramento de vuestro Hijo único, nuestro Señor Jesucristo. Enfermo como estoy, vengo al médico de quien depende mi vida; sucio, a  la fuente de la misericordia; ciego, al hogar de la luz eterna; pobre y desprovisto de todo, al dueño del cielo y de la tierra. Imploro, pues, tu misericordia, tu inagotable generosidad, a fin de que te dignes curar mis enfermedades, lavar mis suciedades, iluminar mi ceguera, cubrir mi desnudez; y que así pueda yo recibir el pan de los ángeles, al Rey de reyes, al Señor de los señores, con toda reverencia y humildad, toda mi contrición y devoción, toda la pureza de mi fe, toda la firmeza de mis propósitos y la rectitud de intención de que requiere la salvación de mi alma” (Santo Tomás de Aquino).

4.- “El pan que partimos, ¿no es la comunión con el cuerpo de Cristo? ¿Qué es este pan? El cuerpo de Cristo. ¿En qué se convierten los que comulgan? En el cuerpo de Cristo: no una multitud de cuerpos, sino un único cuerpo. Lo mismo que el pan, compuesto de muchos granos de trigo, es un solo pan donde los granos desaparecen, y lo mismo que los granos subsisten allí pero es imposible distinguirlos en la masa tan bien unida, así nosotros todos, unidos con Cristo, no somos más que uno. Ahora bien, si todos nosotros participamos del mismo pan y si todos estamos unidos entre nosotros con Cristo, ¿por qué no mostrarnos el mismo amor? ¿Por qué no nos hacemos uno en esto también? Así era al principio: La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Cristo vino a buscarte, tú que estabas lejos de él, para unirse a ti; y tú, ¿no quieres ser uno con tu hermano? ¡Te separas violentamente de él, después de haber obtenido del Señor una gran prueba de amor y la vida!” (San Juan Crisóstomo).

3  JUNIO 2018  FESTIVIDAD DEL CORPUS CRISTI

Quienes somos y nos sentimos Iglesia, celebramos la presencia permanente de Jesucristo en la eucaristía; de Cristo presente para siempre entre nosotros de múltiples maneras, principalmente recordémoslo en todas las circunstancias, a través de las personas pues todos somos hermanos, iguales en dignidad, liberados por Cristo. Pero hoy lo recordamos y lo reconocemos específicamente en la Eucaristía y en el Santísimo a través de su cuerpo en la Hostia Consagrada.

Muchas imágenes tendrían cabida para recordar esta popular festividad. La capilla del Santísimo de nuestra parroquia tiene un entrañable sagrario con el Pantocrátor y el apostolario: Multitud de pinturas recuerdan el momento de la institución de la eucaristía en la última cena de Jesús y sus apóstoles…

La imagen que aporto para acompaña a esta festividad es LA CUSTODIA PROCESIONAL de la Catedral de Sevilla. Custodia realizada por el orfebre JUAN DE ARFE (León 1535 – Madrid, 3 de abril 1603) en 1589. Actualmente La Custodia está ocupando un amplio espacio en la Capilla de la Catedral de Sevilla y es, seguramente, la pieza más destacada del “tesoro de la catedral”.

El Concilio de Trento había terminado en 1563; en él se había insistido en la presentación de los misterios del cristianismo, de los textos bíblicos, de la fe a través de la pintura y del arte en general; recordad el amplio florecimiento del barroco y de otras expresiones artísticas como respuesta a esta sugerencia insistente de Trento.

LA CUSTODIA PROCESIONAL de la Catedral de Sevilla tiene una estructura de cuatro cuerpos sustentados por columnas jónicas y corintias. El primer cuerpo está compuesto por treinta y seis figuras del Antiguo y del Nuevo Testamento que representan a la Iglesia militante, el centro está reservado para María Inmaculada. El segundo cuerpo está el viril para la exposición del Santísimo y columnas que representan a santos vinculados a la ciudad de Sevilla. El tercer cuerpo está ocupado por el Cordero Místico y la Iglesia Triunfante. El cuarto cuerpo está reservado para la Santísima Trinidad. La Custodia está coronada por la imagen de la FE con la silueta de la Giralda.

Javier Agra.

 

27 de mayo 2018 DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Mt 28, 16-20

 “Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».”

 1.- “Existe, pues, una Trinidad, santa y perfecta, de la cual se afirma que es Dios en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que no tiene mezclado ningún elemento extraño o externo, que no se compone de uno que crea y de otro que es creado, sino que toda ella es creadora, es consistente por naturaleza y su actividad es única. El Padre hace todas las cosas a través del que es su Palabra, en el Espíritu Santo. De esta manera queda a salvo la unidad de la santa Trinidad. Así, en la Iglesia se predica un solo Dios, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo. Lo trasciende todo, en cuanto Padre, principio y fuente; lo penetra todo, por su Palabra; lo invade todo, en el Espíritu Santo” (San Atanasio).

2.- “Hoy contemplamos la Santísima Trinidad tal como nos la dio a conocer Jesús. Él nos reveló que Dios es amor “no en la unidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia” (Prefacio): es Creador y Padre misericordioso; es Hijo unigénito, eterna Sabiduría encarnada, muerto y resucitado por nosotros; y, por último, es Espíritu Santo, que lo mueve todo, el cosmos y la historia, hacia la plena recapitulación final. Tres Personas que son un solo Dios, porque el Padre es amor, el Hijo es amor y el Espíritu es amor. Dios es todo amor y sólo amor, amor purísimo, infinito y eterno. No vive en una espléndida soledad, sino que más bien es fuente inagotable de vida que se entrega y comunica incesantemente” (Benedicto XVI).

3.- “Podemos conocer al Padre como Fuente y Origen de todo, Principio sin principio, fuente última y absoluta de la vida, no dependiendo de nadie. El Hijo es engendrado por el Padre, recibe de Él todo su ser: por eso es Hijo; pero el Padre se da totalmente: por eso el hijo es Dios, igual al Padre. Nada tiene el Hijo que no reciba del Padre; nada tiene el Padre que no comunique al Hijo. El ser del Hijo consiste en recibir todo del Padre y el Hijo vuelve al Padre en un movimiento eterno de amor, gratitud y donación. Y ese abrazo de amor entre el Padre y el Hijo es el Espíritu Santo. «El Espíritu todo lo sondea, incluso lo profundo de Dios» (1Cor 2,10). El Espíritu nos da a conocer a Cristo y al Padre y nos pone en relación con ellos. Las Personas divinas viven como en un templo en el hombre que está en gracia. Estamos habitados por Dios. Somos templo suyo. Vivimos en el seno de la Trinidad. ¿Se puede imaginar mayor familiaridad? Todo nuestro cuidado consiste en permanecer en esta unión” (Julio Alonso ampuero).

4.- “Este aspirar del aire es una habilidad que el alma dice que le dará en la comunicación del Espíritu Santo; el cual, a manera de aspirar, con aquella su aspiración divina muy subidamente levanta el alma y la informa y habilita para que ella aspire en Dios la misma aspiración de amor que el Padre aspira en el Hijo y el Hijo en el Padre, que es el mismo Espíritu Santo que a ella le aspira en el Padre y el Hijo en la dicha transformación, para unirla consigo. Porque no sería verdadera y total transformación si no se transformase el alma en las tres personas de la Santísima Trinidad en revelado manifiesto grado […] ¡Oh almas criadas para estas grandezas y para ellas llamadas!, ¿qué hacéis? ¿En qué os entretenéis? Vuestras pretensiones son bajezas y vuestras posesiones miserias. ¡Oh miserable ceguera de los ojos de vuestra alma, pues para tanta luz estáis ciegos y para tan grandes voces sordos, no viendo que en tanto que buscáis grandezas y gloria os quedáis miserables y bajos, de tantos bienes hechos ignorantes e indignos!” (San Juan de la Cruz).

LA TRINIDAD  JOSÉ RIBERA

José Ribera (Játiva 1591 – Nápoles 1652) fue el primero, por la fecha de su nacimiento, de los grandes pintores de aquellas décadas del Siglo de Oro. Desde joven se instaló en Nápoles y allí trabajó la mayor parte de su vida. Fundamentalmente a través de su pintura llegó a nuestros grandes pintores la influencia de Caravaggio.

LA TRINIDAD, cuadro pintado hacia 1635 que se expone en el Museo del Prado, muestra el dramatismo realista y teatral con que nuestro autor presenta la amplitud de sus posibilidades pictóricas. Los cristianos tenemos un Dios que es Familia, que es Comunidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

En este cuadro lleno de luz y amplitud cromática vemos a las Tres Personas de la Santísima Trinidad con su iconografía más reconocible: la barba del Padre responde a nuestra imagen de eternidad creadora, el Hijo con las características de su muerte en la cruz y los tonos blancos de la Resurrección nos recuerdan siempre la Redención a la que ya estamos adscritos, el Espíritu Santo estará siempre representado para nosotros por medio de la paloma (las lenguas de fuego quedaban como iconografía de Pentecostés).

La inestabilidad con que nuestro autor presenta la figura de Jesucristo contrasta con la serena majestuosidad del Padre y la brillante luz en movimiento del Espíritu Santo. De este modo consigue Ribera un cuadro en movimiento dramático teatral, que además aumenta con la abundancia de contrastes de color. El manto rojo del Padre encuadra la escena donde contemplamos la acción del Hijo que nos recuerda toda la acción de su vida pública hasta llegar a la Resurrección, con la sábana teñida aun por la sangre de la Cruz. El poderoso brillo dorado del Espíritu nos sitúa en una escena celeste; la divinidad, nuestro Dios Trinitario recibe nuestra oración y nuestra vida para transformarnos y transformar nuestro mundo en esperanzada libertad, justicia, igualdad, paz… ¡ya estamos en la Resurrección!

Los ángeles encargados de cantar para siempre las maravillas de la Redención con el Santo, Santo, Santo es el Señor… merodean en constante revuelo entre la luz y la sombra, de este modo  aumenta el misterio de luz y movimiento en el que Ribera nos entrega su pintura de LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

Javier Agra.

 

El conjunto de ángeles que revolotean en torno al Señor que asciende, tienen una función sobre todo decorativa; los ángeles acompañan al Resucitado que asciende llevando en su gloria la creación entera. El Señor nos enviará al Espíritu Santo para construir nuestro corazón, para fortalecer la comunidad, para transformar el mundo.

Javier Agra.    

 

6 MAYO 2018 DOMINGO VI DE PASCUA

EVANGELIO SAN JUAN 15, 9-17

 «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.

Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

1.- “¿Es el amor el que hace guardar los mandamientos o es la guarda de los mandamientos la que hace el amor? ¿Pero es que puede dudarse de que es el amor el que precede? El que no ama no tiene razón suficiente para observar los mandamientos. Por eso, lo que sigue: Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, muestra no dónde se genera el amor, sino cómo se manifiesta. Es como si dijera: No penséis permanecer en mi amor, si no guardáis mis mandamientos; pues si no los guardáis, no permaneceréis. […] Por consiguiente, no guardemos primero sus mandamientos para que nos ame; pero si no nos ama, no podemos guardar sus mandamientos. Ésta es la gracia patente a los humildes, latente en los soberbios” (San Agustín).

2.- “La alegría es una necesidad y una fuerza para nosotros, también psíquicamente. Una hermana que cultiva el espíritu de alegría siente menos la fatiga y está cada día dispuesta a hacer el bien. Una hermana rebosante de alegría predica sin predicar. Una hermana alegre es como el rayo de sol del amor de Dios, la esperanza de la alegría eterna, la llama de un amor ardiente. La alegría es una de las mejores garantías contra la tentación. El diablo es portador de temor y barro, toda ocasión para lanzárnoslo es buena para él. Un corazón alegre sabe cómo se ha de proteger” (Santa Teresa de Calcuta).

3.- “Cristo mismo es el modelo vivo y constituye la medida de ese amor, del que habla en su mandamiento: «Como yo os he amado», dice. Más aún, se presenta la fuente de ese amor, como «la vid», que fructifica con ese amor en sus discípulos, que son sus «sarmientos»: «Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada» (Jn 15, 5). De allí la observación: «Permaneced en mi amor» (Jn 15, 9). La comunidad de los discípulos, enraizada en ese amor con que Cristo mismo los ha amado, es la Iglesia, Cuerpo de Cristo, única vid, de la que somos sarmientos. Es la Iglesia-comunión, la Iglesia-comunidad de amor, la Iglesia-misterio de amor. Los miembros de esta comunidad aman a Cristo y, en él, se aman recíprocamente. Pero se trata de un amor que, derivando de aquel con que Jesús mismo los ha amado, se remonta a la fuente del amor de Cristo hombre-Dios, a saber, la comunión trinitaria. De esa comunión recibe toda su naturaleza, su característica sobrenatural, y a ella tiende como a su propia realización definitiva” (San Juan Pablo II).

4.- “El que posee la caridad de Cristo que cumpla sus mandamientos. […] ¿Quién podrá dar cuenta de la grandeza de su hermosura? La caridad nos eleva hasta unas alturas inefables. La caridad nos une a Dios, la caridad cubre la multitud de los pecados (1Pe 4,8), la caridad lo aguanta todo, lo soporta todo con paciencia; nada sórdido ni altanero hay en ella; la caridad no admite divisiones, no promueve discordias, sino que lo hace todo en la concordia; en la caridad hallan su perfección todos los elegidos de Dios y sin ella nada es grato a Dios. En la caridad nos acogió el Señor: por su caridad hacia nosotros, nuestro Señor Jesucristo, cumpliendo la voluntad del Padre, dio su sangre por nosotros, su carne por nuestra carne, su vida por nuestras vidas” (San Clemente de Roma).

5.- “«Os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca» (Jn 15, 16). Aparece aquí el dinamismo de la existencia del cristiano, del apóstol: os he destinado para que vayáis… Debemos estar impulsados por una santa inquietud: la inquietud de llevar a todos el don de la fe, de la amistad con Cristo. En verdad, el amor, la amistad de Dios se nos ha dado para que llegue también a los demás. Hemos recibido la fe para transmitirla a los demás; […] Y debemos dar un fruto que permanezca. Todos los hombres quieren dejar una huella que permanezca. Pero ¿qué permanece? El dinero, no. Tampoco los edificios; los libros, tampoco. Después de cierto tiempo, más o menos largo, todas estas cosas desaparecen. Lo único que permanece eternamente es el alma humana, el hombre creado por Dios para la eternidad. Por tanto, el fruto que permanece es todo lo que hemos sembrado en las almas humanas: el amor, el conocimiento; el gesto capaz de tocar el corazón; la palabra que abre el alma a la alegría del Señor. Así pues, vayamos y pidamos al Señor que nos ayude a dar fruto, un fruto que permanezca. Sólo así la tierra se transforma de valle de lágrimas en jardín de Dios” (Joseph Ratzinger).

RESURRECCIÓN DE CRISTO – RAFAEL                                   

Infinidad de textos se han escrito sobre el muy conocido pintor del Renacimiento italiano Rafael Sanzio (Urbino 1483 – Roma 1520), de modo que no añado otras excelencias. Muchos museos tienen diversas pinturas salidas de sus pinceles. Este cuadro, “LA RESURRECCIÓN DE CRISTO”, se conserva en el Museo de Arte de San Pablo, Brasil.                                                        

Es el último domingo de Pascua, Jesús nos ha dejado muchas y magníficas enseñanzas y nos ha dejado su vida entregada. Este domingo tiene un resumen magnífico. “EL AMOR”. Inmensidad de escritos, lienzos, canciones, películas… están poblando nuestro mundo con el tema central del amor. Jesús se ha entregado en su totalidad, el Padre Dios lo ha resucitado para mostrarnos la dimensión absoluta del amor; vendrá el Espíritu Santo y nos lo explicará de nuevo para que lo entendamos.

Para expresar EL AMOR, quiero mostrar un cuadro sobre la RESURRECCIÓN DE Jesús, que es el triunfo definitivo sobre las limitaciones, sobre las ausencias, sobre las dudas, sobre el temor. Este de Rafael está lleno de colorido y movimiento, de luminosidad y sosiego, de naturaleza y vitalidad, de complejidad y detalles. Los dos soldados y los dos ángeles están formando un escenario nuevo que amplía el espacio desde el sepulcro hasta la inmensidad de la tierra entera, lo humano y lo divino está reunido ante nuestros ojos asombrados e interrogantes; igual que se preguntan las mujeres del fondo, estamos todos caminando entre la admiración y la duda. Pero sentimos la presencia del Señor resucitado, su cruz es ahora el apoyo del estandarte con el color blanco de la victoriosa resurrección.

“Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Amaos unos a otros como yo os he amado”. En este amor vive la creación entera que admira a Cristo, que recibe la vida definitiva; hacia este amor caminamos mientras disfrutamos y cuidamos la naturaleza, en la construcción de la comunidad y en la cercanía de las personas, en oración y en compromiso social.

Javier Agra.

 

22 DE ABRIL 2018 IV DOMINGO DE PASCUA

Jn 10, 11-18

 «Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

 1.- “«El buen pastor da la vida por las ovejas». En el sermón sobre el pastor es central la entrega de la vida por las «ovejas». La cruz es el punto central del sermón sobre el pastor, y no como un acto de violencia que encuentra desprevenido a Jesús y se le inflige desde fuera, sino como una entrega libre por parte de Él mismo: «Yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente» (10, 17s). Aquí se explica lo que ocurre en la institución de la Eucaristía: Jesús transforma el acto de violencia externa de la crucifixión en un acto de entrega voluntaria de sí mismo por los demás. Jesús no entrega algo, sino que se entrega a sí mismo. Así, Él da la vida” (Benedicto XVI).

2.- “Piensa, ovejita; piensa, pecador, que si te quieres poner, si quieres volver al rebaño del Señor, que de tu pecado sacará el Señor misericordia. Para todos habrá remedio bueno. Espera en su misericordia y en su pasión. Piensa, si te hallas fuera de la manada, qué es lo que pasó por ti, para traerte a pacer en su dehesa. Piensa cuánto desea darte su yerba, y no tendrás temor de venir a Él coja o como quiere que estuvieres, a que te cure. Y si te hallas que has caído, yendo cansada, de esa caída hallarás la gran misericordia del pastor; aunque hayas pecado hallas y hallarás misericordia. Y esto si no te vas tú. Y si te vas, […] por mil maneras, por muy maravillosas maneras hace Dios que el hombre le quiera. Se le va la oveja, y Él con predicadores, con misericordias, con halagos, con amenazas, con enfermedades, miris modis, de muchas e infinitas maneras os llama” (San Juan de Ávila).

3.- “Pastor es también por la condición de sus amorosas entrañas. Todo lo hizo por amor, desde nacer hasta morir, y, asentado hoy a la derecha del Padre, por amor negocia, entiende y lo gobierna todo para nuestro bien. Antes que le amemos nos ama, y si le despreciamos nos busca. “No puede tanto la ceguedad de mi vista ni obstinada dureza, que no pueda más la blandura ardiente de su misericordia dulcísima”. Madruga y no reposa. […] Dios es caridad, y la humanidad en que se mostró es toda amor. Y como el sol, que de suyo es fuente de luz, todo cuanto hace perpetuamente es lucir, enviando sin cesar rayos de claridad de sí mismo, así Cristo, como fuente viva de amor que nunca se agota, mana de continuo amor, y en su rostro y su figura está bullendo siempre este fuego” (Fray Luis de León).

4.- “Todo hombre desea la vida en abundancia. Pero, ¿qué es, en qué consiste la vida? ¿Dónde la encontramos? ¿Cuándo y cómo tenemos «vida en abundancia»? […] El hombre vive de la verdad y de ser amado, de ser amado por la Verdad. Necesita a Dios, al Dios que se le acerca y que le muestra el sentido de su vida, indicándole así el camino de la vida. Ciertamente, el hombre necesita pan, necesita el alimento del cuerpo, pero en lo más profundo necesita sobre todo la Palabra, el Amor, a Dios mismo. Quien le da todo esto, le da «vida en abundancia» (Benedicto XVI).

5.- “Cada cristiano, en virtud del bautismo, está llamado a ser él mismo un “buen pastor” en el ambiente en que vive. Vosotros, padres, debéis ejercitar las funciones del buen pastor hacia vuestros hijos; y también vosotros, hijos, debéis servir de edificación con vuestro amor, vuestra obediencia y sobre todo con vuestra fe animosa y coherente. Incluso las recíprocas relaciones entre los cónyuges deben llevar la impronta del Buen Pastor, para que la vida familiar esté siempre a la altura de sentimientos e ideales queridos por el Creador, por lo cual la familia ha sido definida “Iglesia doméstica”. Así también en la escuela, en el trabajo, en los lugares de juego y de tiempo libre, en los hospitales y donde se sufre, trate siempre cada uno de ser “buen pastor” como Jesús” (San Juan Pablo II).

EL BUEN PASTOR

BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO

La iconografía de Jesús como “Buen Pastor” comenzó ya en las catacumbas de los primeros tiempos del cristianismo: lo que conocemos como iconografía paleocristiana. En las primeras basílicas Bizantinas también podemos admirar hermosos y monumentales mosaicos con la misma iconografía. Pero enseguida fue superado en número e intensidad pictórica por otros temas de mucha más presencia actualmente en la pintura y en el arte.

El Barroco recuperó el tema de El Buen Pastor porque fue un momento de amplitud y explosión temática. De este momento es nuestro pintor MURILLO (Sevilla 1618 – 1682) incansable viajero, estudioso de diferentes tendencias, conocedor de diferentes escuelas, prolífico autor. Los niños pintados por Murillo son un reflejo realista de la sociedad de su época, como la mayoría de las pinturas del período barroco. Pero además, en sus cuadros tienen una presencia destacada; con frecuencia son el centro de atención de la obra.

EL BUEN PASTOR presenta a Jesús niño cuidando y alimentando a sus ovejas. El Niño llena la escena pintada con una monumentalidad suficiente como para no necesitar otros añadidos. La mirada que dirige al espectador son de serena dulzura y sosiego, cautivan desde el primer instante; sus profundos ojos son luminosa seguridad e interrogación constante. La oveja sobre la que apoya su mano parece ofrecer seguridad a quien mira la escena. “TÚ eres el Buen Pastor que me ha rescatado y me cuida en todo momento”, parece decirnos presentando a Jesús Pastor universal.

Las ruinas del entorno perecen tener una doble presencia simbólica: indican esa paz bucólica y pastoril de la tradición literaria antigua, al tiempo que recuerdan que con Jesús comienza un tiempo nuevo capaz de superar las viejas paredes caducas del mal, del miedo, del dolor, de la muerte. Las ovejas pastan confiadas en un ambiente de colores suaves, en donde la vegetación también está en calma.

El espectador puede pasear sin temor por este cuadro sereno, lleno de profunda quietud; el espectador puede  caminar hacia el horizonte lleno de luz donde el cielo y la tierra se aúnan en la serena armonía del BUEN PASTOR que nos cuida y nos envía a cultivar en REINO DE DIOS.

Javier Agra.

 

 

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Horarios

Horarios de verano

(Desde el 25 de junio de 2018)

Misas Mañana Tarde
Laborables 10:00 21:00
Sábados y vísperas 11:30 21:00
Domingos y festivos 11:30 y 13:00  21:00

Confesiones:   media hora antes de cada Misa

Despacho parroquial Mañana Tarde
Laborables 10:30 a 13:30 17:30 a 20:30
Sábados  10:30 a 12:30  –
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27 de Agosto 2017 DOMINGO XXI TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MATEO 16,13-20

¡Qué grandeza de generosidad, de sabiduría y de conocimiento el de Dios!
A él la gloria por los siglos. Amén. Rom. 11

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
Ellos contestaron: Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.
Él les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

CRISTO ENTREGA LAS LLAVES A SAN PEDRO

VINCENZO CATENA

Son varios los momentos del evangelio en los que Jesús se dirige al apóstol Pedro con la sensación de que está hablando al coordinador de sus primeros seguidores, a la persona que será la llave de continuación de la inicial iglesia; nosotros nos sentimos afirmados en Jesucristo a través de los apóstoles aglutinados en torno a Pedro. 

El pintor veneciano, Vincenzo Catena (nació entre 1470/80, murió el año 1531) detiene la atmósfera en sus cuadros; sus pinceles se extasían y producen éxtasis en el espectador que se detiene en el tiempo como si fuera un nuevo abad Virila. Este cuadro pintado hacia mil quinientos diecisiete y que podemos visitar en el Museo del Prado, recoge el momento en el que Jesús entrega las llaves al apóstol Pedro. Ningún pasaje bíblico narra esta acción específica, pero son muchos los autores que la pintan recogiendo el frecuente sentir del evangelio en esta atmósfera. Simboliza su autoridad como coordinador de la Iglesia.

Catena presenta a Jesús en “una acción oficial”, sentado en su cátedra ante tres personas jóvenes llenas de vigor y fortaleza que representan a las virtudes teologales: Caridad vestida de blanco; Fe envuelta en su túnica rojo pálido; Esperanza con capa verde. Pedro, con la túnica dorada del apóstol, mantiene su ancianidad con la que se le representa la mayoría de las ocasiones, pero conserva el rostro terso y vital.

Todo el ambiente está idealizado; los rostros son bellos, las formas perfectas, la luz uniforme y colorida, las figuras delicadas proyectan ligeras sombras; la escena traslada al espectador a una situación de calma y serenidad permanentes. Asombrado, el espectador del cuadro, encuentra que destacan en la escena las figuras de Jesús y de la Caridad.

Javier Agra.

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9 de Agosto FIESTA DE SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ

Cuando estoy a punto de mi partida de esta parroquia y removiendo papeles, me encuentro con esta carta, que escribí, en nombre de toda la feligresía, a Edith Stein. El motivo era doble: cumplía 120 años y se inauguraba el monumento que en su honor se levantó a la entrada de la parroquia.

Hoy, me ha parecido oportuno publicarla en nuestra página Web (sin quitar ni añadir nada) para que permanezca grabada y así, quien lo desee, pueda leerla y saborearla.

También en esta ocasión se rememora otra efeméride, en este caso más dramática: el día 9 de agosto de 2017, se cumplirán los 75 años de su martirio en Auschwitz. Una buena ocasión para que no pase desapercibida por ninguno de los feligreses de esta parroquia.

Por mi parte, será el último servicio que, con mucho cariño, preste a esta comunidad a la que he servido durante casi dieciocho años (todos los de este siglo XXI), bajo la sombra de esta  “gigante” de la fe, que es Edith Stein.

Su figura me cautivó desde el principio, cuando el Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Antonio-Mª. Rouco, me propuso su nombre como titular de la parroquia, allá por el año 1998. Me sentí atraído por su personalidad singular, por la profundidad de sus escritos, por su forma de tratar a los suyos, por la valentía con que defendía el papel de la mujer en la sociedad de su tiempo (nada fácil), por el amor a la Eucaristía, a la que dedicaba largos ratos de oración y silencio, por su tesón y ambición en buscar la Verdad que, al fin, encontró al concluir la lectura de la Vida de Santa Teresa de Jesús, que le hizo confesar: “Aquí está la Verdad”.

Tal ha sido el impacto en mi alma que, aunque me marche, la parroquia y ella (Edith), estarán siempre conmigo.

¡Ojalá os ayude a todos un poco más, la lectura de esta carta!

Saludos cordiales.

CARTA A EDITH STEIN

Querida hermana:

Quiero escribirte, pero me pregunto a quién debo dirigir la carta: ¿a Edith Stein o a Teresa Benedicta de la Cruz?; ¿a la feminista ilustrada o a la psicóloga de la “empatía”?; ¿a la profesora universitaria o a la víctima de Auschwitz?; ¿a la intelectual atea o a la conversa católica?; en fin, ¿a la carmelita descalza o a la mártir canonizada por la Iglesia, hoy copatrona de Europa…? ¿O acaso caben todas estas miradas en los ojos de una sola mujer?

  1. Juan-Pablo II dijo de ti que “concentras una síntesis dramática de nuestro tiempo” (cf. Homilía de la Canonización). Se explica así la fascinación que produces en las mujeres y los hombres de hoy. ¿Cómo explicar, si no, que ya a finales del pasado siglo contaras con más de doscientas biografías?

En todas ellas apareces como peregrina de la luz. Entre 1911 y 1913 cuando, a tus 20-22 años, cursas letras germanísticas, historia y psicología, abandonas la fe, pero no la pasión por la verdad ni la inquietud por seguir buscando. Esa incredulidad se va a romper en un momento preciso. Tras la muerte trágica de tu entrañable compañero, Adolf Reinach, ves el rostro de su viuda reflejando un dolor penetrado por la fe e iluminado por la esperanza. “Fue el momento en que se quebró mi incredulidad y resplandeció la luz de Cristo: Cristo en el misterio de la Cruz”, comentarías tu misma en aquella circunstancia.

Caen las escamas de tus ojos, pero necesitas la confirmación de esta fe en Cristo. Y qué alegría aquella mañana en la que, tras diez años de ateísmo, puedes decir con el rostro transfigurado: “¡Esta es la verdad!” (has terminado de leer la vida de Santa Teresa de Jesús).

Luego tendrás que ir reconociendo todo el paisaje que se te ha presentado de repente. ¡Qué bien sabes expresar esto en tu lenguaje de filósofa: “La verdad es una, dirás, pero se descompone en muchas verdades que debemos conquistar una tras otra. Profundizar en una de ellas nos hará ver más lejos y, cuando descubramos un horizonte más amplio, percibiremos desde nuestro punto de partida una nueva profundidad” (cf. Ser finito y ser eterno). En este camino ya no te va a faltar el firme donde apoyarte: “Dios es la verdad. Quien busca la verdad busca a Dios, sea o no consciente de ello” (cf. Carta 536 de 28 de Marzo 1938). Es tu lema: ir a lo esencial, cuidar las raíces. Desde los primeros años sabes que “es más importante ser buena que ser lista” (cf. Autobiografía). Un criterio al que no renuncias jamás y que te abre los ojos a sucesivos descubrimientos.

Que te llames ahora Teresa, y te apellides “de la Cruz” es un signo y un reconocimiento de la vocación que experimentas y a la que quieres responder hasta el fin. Lo confiesas como quien ha sido agraciada con unos ojos nuevos: “Hoy sé mucho mejor lo que significa haberse desposado con el Señor bajo el signo de la Cruz. Desde luego, nunca se llegará a comprender plenamente, porque es un misterio” (cf. Carta 573 de 9 de diciembre  1938).

Hasta ahora habías tocado la corteza del árbol. Hoy palpas sus raíces, al descubrir sorprendida, el sentido de la Cruz. Si Teresa de Jesús te conduce a la Iglesia, Juan de la Cruz te abre las puertas del Carmelo, al mostrarte la Ciencia de la Cruz, expresión ésta que no es sólo el título de una obra tuya, sino que es, sobre todo, la marca de tu espiritualidad y la historia más íntima. Sus páginas ¿revelan la verdadera clave de tu vida como mujer, como creyente, como carmelita, como mártir? Es tu último libro, tu testamento espiritual. No importa que lo dejes inacabado. Se convertirá en la culminación de tu obra. Mejor, de la obra de Dios en ti, ya que lo concluirás, no con tinta sino con sangre, no con la pluma sino con la vida.

Quieres dejar bien claro que el protagonismo de todo este proceso no es Teresa Benedicta, sino Cristo; el Crucificado es Él. Así lo proclamas:”Ningún corazón humano ha penetrado jamás en una noche tan oscura como el Verbo Encarnado en Getsemaní y en el Gólgota. Ningún espíritu humano podrá, por mucho que investigue, penetrar en el secreto del misterio divino del Hombre Dios en la Cruz” (cf. Ciencia de la Cruz).

La cruz cristiana representa para ti el otro nombre del amor, la señal y el camino de “la unión nupcial con Dios para la cual ha sido creada el alma”. Y así lo subrayas: “Esta unión se obtiene por la cruz, se consuma en la cruz y va marcada por toda la eternidad con el sello de la cruz”. (cf. Ciencia de la Cruz). Sabes y confiesas que “estamos en el mundo para servir a la Humanidad”. Y llegas a la situación límite de la entrega, al descubrir y aceptar en la plenitud de tus 50 años, el sentido de la muerte absurda y cruel. Como la de Cristo. Basta evocar un nombre: Auschwitz.

Permíteme terminar esta carta que con amor te dirijo en este día, 12 de Octubre, día en que cumplirías 120 años, resumiendo una preciosa observación tuya: “Todos estamos llamados a ser imagen de Cristo”. ¿Existe un modo femenino de avanzar hacia esta meta? Sí: María

Hermana Teresa, tu historia seguirá siendo una referencia para tantos hombres y mujeres perdidos en la noche. Tú proclamas con Jesús que “todo el que busca halla”, porque tienes la experiencia de que, en este juego, es Dios quien comienza la búsqueda y quien termina por dejarse encontrar.

Esta Parroquia, que el Señor ha querido poner bajo tu tutela, quiere aprender de ti tu amor a la Iglesia por la que entregaste tu vida; tu amor y devoción a la Eucaristía, donde te sumergías, en largos ratos de oración, creciendo en tu fe y entrega generosa a los demás. Este Monumento, que hoy inauguramos, nos recuerde siempre el compromiso de imitarte, para vivir con audacia y valentía nuestra fe cristiana, como tú lo hiciste.

“¡Sé nuestra intercesora en la tribulación! Edith, ruega por nosotros” (cf. Himno).

D. José Millan.

 

 

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PEREGRINACIÓN A FATIMA 27-28-29 de Octubre

“Este año es el Centenario de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima en la Cova de Iría. La Virgen “visitó” Portugal, mientras en Europa ocurría la sangrienta Primera guerra mundial. El ejército portugués con 45 mil hombres partió de Lisboa tres días antes de la primera aparición y fue derrotado en abril de 1918 en la cruel batalla de Lys. Dicho país sufría la secularización. 

La Virgen María confió su mensaje a tres pastorcitos: Lucía, Jacinta y Francisco, el cual no perdió su actualidad. En el centro del mensaje está la oración diaria del rosario por la paz. ¿Por qué no la misa diaria? Sor Lucía hizo esta pregunta y María respondió que no todos pueden ir cada día a misa, pero sí pueden llevar el rosario y rezarlo. 

Diversos pontífices peregrinaron a Fátima un 13 de mayo: Pablo VI en 1967, Juan Pablo II en 1982, 1991 y en el año 2000. Benedicto XVI en el año 2010 y el papa Francisco fue el pasado 12 y 13 de mayo del 2017 ” 

La parroquia organiza, con este motivo,  los días 27, 28 y 29 de Octubre una peregrinación a Fátima, dirigida por D. José MIllán.

Para inscripciones e información preguntar en horario de despacho de la Parroquia.

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26 de Julio 2017 Festividad de San Joaquín y Santa Ana

MATEO 13,1-9

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas.

Decía: «Salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga.»

SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA JUAN CARREÑO DE MIRANDA (2)

SANTA ANA ENSEÑANDO A LEER A LA VIRGEN

Pintado por JUAN CARREÑO DE MIRANDA el año 1674, se conserva en el MUSEO DEL PRADO

JUAN CARREÑO DE MIRANDA (Avilés 1614 – Madrid 1685) fue un pintor del Barroco que se formó y trabajó en Madrid, en diferentes iglesias y conventos. Además de los cuadros “decorativos” y para Retablos, muchas de sus obras son pinturas murales.

Los abuelos de Jesús, San Joaquín y Santa Ana, estuvieron presentes en la devoción cristiana desde un momento muy temprano. Su figura se toma del apócrifo PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO, escrito al comienzo del siglo segundo y que narra el nacimiento, infancia y adolescencia de María. Esta narración del nacimiento de María, recuerda el episodio del nacimiento de Samuel en el Primer Libro de los Reyes. En toda la historia de la cristiandad ha estado muy presente en diferentes festividades de María, en la literatura, en la pintura…

Esta pintura rica en matices y colores, sobre un fondo de cortinaje oscuro, recibe la luz de nuestra derecha abierta a un luminoso pasillo que enmarca la estancia a partir de una columna salomónica. La luz se centra en los rostros y las manos, así los llena de vida y expresión pacificadora y gozosa. Es un tema muy frecuente en nuestra cultura católica y muy querido por las personas creyentes.

Carreño de Miranda, recoge el momento en el que Santa Ana, enseña a leer a María, una jovencita atenta a la tarea, especialmente iluminada, tanto que su brillante rostro reparte luz en derredor; su padre, San Joaquín, está íntimamente presente en esta escena como, seguramente, en todos los momentos de la vida de María. El pincel lleno de maestría y soltura del autor, da personalidad a cada una de las tres personas de la familia. El coro de ángeles, sonrientes y bulliciosos, sirve para entroncar con la divinidad esta escena de la vida de cada día de una familia.

La escena sucede sobre unas gradas alfombradas. Sobre la cabeza de María ya observamos la corona de doce estrellas, que es uno de los símbolos con los que conocemos a la Inmaculada, recordando el versículo primero del capítulo doce del Apocalipsis de San Juan. La cabeza de Santa Ana, ocupa el vértice de esta composición piramidal; en ella está la presencia serena, atenta, infinitamente amable de una madre que cuida la dulce confianza de su hija, mientras el padre sonríe lleno de ilusión y paz.

FELICIDADES A TODOS LOS ABUELOS que llenan de cariño este mundo; felicidades a todas las familias.

Javier Agra

 

 

 

 

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25 de Julio 2017 FIESTA DE SANTIAGO APOSTOL

EVANGELIO Mateo 20, 20 – 28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó: «¿Qué deseas?».

Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».

Contestaron: «Podemos».

Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:

«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

RIBERA SANTIAGO MUSEO BELLAS ARTES SEVILLA

SANTIAGO EL MAYOR, RIBERA

MUSEO BELLAS ARTES DE SEVILLA

Numerosos autores han pintado cuadros de los apóstoles, de modo que conservamos muchos apostolarios o colecciones completas de los apóstoles. Con frecuencia conocemos varias versiones realizadas por un mismo autor, así ocurre con el Greco, también con JOSÉ RIBERA “EL ESPAÑOLETO” del que presentamos este cuadro entre los diferentes que ha pintado sobre el apóstol Santiago. Podemos admirar alguno de sus apostolarios en el Museo del Prado; éste, cuya imagen adjunto, está en el MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA.

La estética se repite. Los apóstoles son pintados, las más de las veces, de medio cuerpo, en primer plano y con fondo oscuro. Se les distingue por los atributos que la tradición les ha colocado y, en su mayor parte, expresa el instrumento con el que murió mártir.

Nuestro apóstol mira serenamente al espectador, de frente, de forma directa y casi en misteriosa conversación. Es muy visible el libro que sostiene en su mano, alusión clara al evangelio que predicó; el manto de un brillante rojo habla del martirio que sufrió decapitado con espada; el manto está sujeto con la concha del peregrino, también indica su condición de peregrino el cayado apoyado en la penumbra de la derecha.

Alberto Durero tiene una pintura llena de vigor y fortaleza en la expresión, sobre el martirio de Santiago.

Este juego de luces y sombras, de claroscuro presente en este autor y en otros del Siglo de Oro español es una estética aprendida de Caravaggio. Ribera, pertenece a la pintura realista, notamos las rugosidades de las manos, hasta una tímida negrura en alguna uña. Nos presenta al peregrino lleno de energía y vigor, reconfortado siempre con la fuerza de la Palabra que enseña hasta el confín de la tierra.

La figura de Santiago está presente en el evangelio desde el inicio de la vida pública de Jesús, según los datos es uno de los que acompañan al maestro en ocasiones especiales. Su primera aparición es el momento de la llamada cuando Jesús caminaba por la orilla del lago de Genesaret, también llamado lago Tiberíades o mar de Galilea, vio a dos hermanos, Pedro y Andrés, que estaban pescando, los llamó para seguirle y convertirlos en pescadores de hombres. También, llamó a los hermanos Santiago y Juan, que estaban remendando redes en una barca, con su padre Zebedeo, (MATEO 4, 21-22). Jesús les puso a ambos, el sobrenombre de “Boanerges”, que significa “hijos del trueno” (MARCOS 3, 17), porque eran muy impulsivos, directos y fogosos. En una ocasión, Jesús no fue bien recibido por los samaritanos y los hermanos le preguntaron a Jesús si quería que hicieran bajar fuego del cielo para acabar con ellos (LUCAS 9, 54).

Santiago estuvo presente, junto con su hermano Juan y con Pedro, en la curación milagrosa de la suegra de Pedro (MARCOS 1, 29-30) y en la resurrección de la hija de Jairo (LUCAS 8, 51 – 52). Con ellos, fue testigo ocular de la Transfiguración de Jesús (LUCAS 9, 28.29). Lo acompañó de cerca durante su agonía en el huerto de Getsemaní (MATEO 26, 37).

Fue el primer mártir entre los Apóstoles. Murió en Jerusalén en el año 44, por orden de Herodes Agripa I, quien persiguió a los cristianos para quedar bien con los judíos. La tradición sobre su evangelización de España se mantiene en una nebulosa, pero es nuestro patrono y lo queremos, lo honramos y le rogamos que nos tenga presentes ante el Padre Dios.

Javier Agra.

 

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DESPEDIDA

Antes de que os enteréis por otros medios, aprovechando nuestra página web, para quienes la frecuentáis, me pareció oportuno comunicaros la noticia de que, llegado el momento establecido, me ha sido aceptada la petición que hice, hace ahora casi dos años, de mi renuncia a ser párroco de Santa Teresa Benedicta de la Cruz.

Hace unas semanas se me comunicó esta decisión, pero por delicadeza y por el consejo de la superioridad, me pidió que lo tuviera en reserva, hasta la fecha del día 13 de julio en que se hizo público. Muchos de vosotros suponíais que no tardaría en llegar.

Me sustituirá otro sacerdote, muy querido por muchos de vosotros, a quien conocéis y espero que ayudéis y estiméis: D. ANDRÉS GARCIA SERRANO, que ha servido en esta parroquia, como adscrito primero, y luego, Vicario parroquial, dese hace dos años.

Que estas líneas sirvan para despedirme de todos vosotros, con un “hasta luego”, no sin antes agradecer cuantos detalles me habéis mostrado en estos casi 18 años (todos los que llevamos de este siglo) en mi ejercicio de párroco de esta queridísima parroquia.

Quiero asumir lo que nos recordaba el Papa, el pasado mes de mayo, en la capilla de Santa Marta: “El verdadero pastor sabe despedirse bien de su iglesia, porque sabe que no es el centro de la historia, sino el hombre libre, que ha servido sin componendas y sin apropiarse de la grey”. Y sigue diciendo: “…Llega el momento en que el Señor nos dice: ve a otra parte, ve allá, ven aquí, ven a mí. Y uno de los pasos que debe hacer un pastor también es prepararse para despedirse bien, no despedirse a medias…”

Y esto es lo que deseo llevar a cabo. Habrá su momento de hacerlo más solemne. Ya se os comunicará el día y la hora, que ocurrirá después de las vacaciones.

Por tanto y, recordando al Apóstol, Pablo, puedo decir: “… el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe… el Señor, juez justo, me premiará en aquel día… el me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje…”

“Yo planté,  Apolo regó, pero Dios fue el que dio el crecimiento” (1 Cor, 3).

Sólo me resta decir que dejo la parroquia contento. No tengo ningún apego ni humano ni material hacia ella. Puse un gran interés y esfuerzo en levantar, con la ayuda de muchos, un templo moderno, acogedor, digno y agradable (porque me gusta la arquitectura), donde se pudieran celebrar y vivir los misterios de nuestra fe con la belleza y armonía que requieren. La “otra iglesia” que había que construir (la de las personas), como lo manifesté el día de su inauguración, también se va ha logrando. Poco a poco, la “parroquia humana” va creciendo y se vislumbra la vida y actividad de la misma, como su alta torre, desde muchas partes de la diócesis.

José Millan

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16 JULIO 2017 DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MATEO 13, 1 – 23

PARÁBOLA DEL SEMBRADOR

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas:

«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga».

Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:

«¿Por qué les hablas en parábolas?».

Él les contestó:

«A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”.

¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.

Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador:

Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.

Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno».

El-sembrador VAN GOGH

SEMBRADOR  VINCENT VAN GOGH 1888

Vincent Van Gogh nació en Zundert (Holanda) 1853 – murió en Francia un 29 de julio de 1890. Durante los treinta y siete años de su vida, VAN GOGH dedicó mucho tiempo de su trabajo como pintor a ensalzar la naturaleza. El campo y sus quehaceres están presentes en su arte. Tuvo amistad con Gauguin, cito este detalle porque son diversos los temas coincidentes en la pintura de ambos; compartieron casa en Arlés, de donde salieron muchas de las obras más nombradas de Van Gogh.

Este campesino que está sembrando cuando el sol va vencido, está casi integrado en la tierra que siembra, lleva muchas horas del día en la misma tarea y aún tiene la energía con la que comenzó su trabajo, firme el paso, mirada al frente, ágil el movimiento del brazo. El sol y la intensidad de su luz presiden el cuadro, tal vez por esa fuerza de la luz, seguramente por el amor del sembrador a la tierra que cuida, el pintor ha insertado a la persona que siembra entre los tonos de la tierra.

Este cuadro recuerda las pinturas Impresionistas. Los colores malvas y azulados de esta tarde cuando el sol está a punto de caer, la pincelada suelta y amplia, la textura casi de oleaje táctil de este lienzo al óleo que presenta Van Gogh invita al acercamiento del que observa el cuadro. Los colores son surcos y semilla en la tierra; las aves que llegan a comer grano son continuación del amplio trazado del pincel. El espectador conecta con la sensibilidad del autor, conecta igualmente con la luz y la temperatura de la tarde, con la textura de la tierra y el leve sonido de la semilla al quedar implantada entre la fina tierra donde germinará más tarde.

“La parábola del sembrador”, que leemos este domingo, es la primera de las parábolas que cuenta el evangelista Mateo, después de una serie de discursos y milagros. Se encuentra en los tres sinópticos: Mateo 13, 1 – 9; Marcos 4, 1 – 9; Lucas 8, 4 – 8. Además la podemos leer en el apócrifo “evangelio según Tomás, 9”, encontrado en los rollos de Nag Hammadi en Egipto. Durante diversos domingos continuaremos con diversas parábolas con las que Jesús enseña que el Reino de Dios ya está entre nosotros pero no manifestado en su plenitud.

Ahora somos nosotros, cada persona individual y la comunidad en su conjunto, quienes hemos de conocer y cultivar nuestra tierra personal y también la tierra del mundo, hemos de mullir y escavar bien el terreno. El Señor Jesús es el sembrador, nosotros hemos de querer y trabajar para que la semilla caiga en tierra buena. Estamos en tiempo de siembra, estamos en tiempo de paciencia, trabajo constante y sosegado, de esperanza e ilusión, de oración y de trabajo.

Javier Agra.

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CALENDARIO DE ACTIVIDADES PARROQUIALES Y GRUPOS DE MATRIMONIOS

Textos de Mayo para preparar la formación. Cap. 8 Amoris Laetitia y Oración

Pinchar el enlace: AMORIS LAETITIA CAPITULO 8

Textos de Marzo para preparar la formación. Cap. 6 Amoris Laetitia y Oración

Pinchar el enlaceAMORIS LAETITIA CAPITULO 6

Calendario de actividades de la Parroquia 2017

Pinchar el enlacecalendario-stbc-2017

Textos de Octubre para preparar la formación. Cap. 1 Amoris Laetitia y Oración

Pinchar el enlace: octubre-cap-1-de-la-al-y-oracion

Textos de Noviembre para preparar la formación. Cap. 2 Amoris Laetitia y Oración

noviembre-cap-2-de-la-al-y-oracion

Textos de Enero para preparar la formación. Cap. 4  Amoris Laetitia y Oración

enero-cap-4-de-la-al-y-oracion

AMORIS LAETITIA CAPITULO 5

 

 

 

 

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CONVIVENCIA FAMILIAR EN SANTA MARIA DE LA VID Y SEMANA SANTA RURAL

Benicásim – Convivencia familiar 17

BENICASIM  – Del 26 al 30 de Agosto

“Para hacer efectiva esa prolongación de la paternidad en una realidad más amplia, las comunidades cristianas están llamadas a ofrecer su apoyo a la mision educativa de las familias (…) Para favorecer una educación integral necesitamos reavivar la alianza entre la familia y la comunidad cristiana

(Papa Francisco, Amoris Laetitia, 279).

05 Grupo (2)

 

 

 

 

Información

Mañanas: María Postigo
Tel: 661 26 99 34
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Tardes: Luciano Ochoa
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TIEMPO DE CUARESMA

El próximo miércoles, día 1 de marzo, da comienzo el tiempo de Cuaresma, en el que se invita a todo cristiano a entrar dentro de sí mismo, para mejorar nuestra vida cristiana, potenciando aquellos valores que se han ido borrando con el tiempo y, si es necesario, provocando la conversión.

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Qué ha significado la Cuaresma a lo largo del tiempo?

La fiesta de Pascua es el centro y cumbre del año litúrgico. Es la fiesta más importante de los cristianos. La resurrección de Jesús da sentido a nuestra fe: “si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe…Si nuestra esperanza en Cristo no va más allá de esta vida, somos los más miserables de todos los hombres” dirá San Pablo. (1º Cor. 15, 12-21).

Esta gran fiesta requiere una preparación, que tiene lugar en la Cuaresma, con la prolongación en la Pascua, durante cincuenta días.

La Cuaresma se desarrolló poco a poco, como consecuencia de la preparación de los adultos al bautismo en la Vigilia pascual; con la reconciliación de los penitentes públicos, para que se incorporarían a  la comunidad en triduo sagrado y finalmente con la preparación de la comunidad a la gran fiesta d la pascua.

A final del siglo II se fijó un domingo como Pascua anual, como aniversario de la pasión y muerte de Jesús.

La Cuaresma empezó con un ayuno  comunitario de dos días, que dio lugar al triduo pascual: viernes y sábado (días de ayuno) y el domingo. El ayuno tiene el sentido pascual, de que se participa en la muerte y resurrección de Cristo, y escatológico, es decir, de espera de la vuelta del Señor al final.

A mediados del s. III, el ayuno se extiende a tres semanas, coincidiendo con el tiempo de preparación de los catecúmenos para el bautismo en la vigilia pascual.

A finales del s. IV se extendió el triduo al jueves, día de reconciliación de los penitentes y se contaron cuarenta días de ayuno, que comenzaban con el miércoles de ceniza.

A partir del s. XI, desaparece la penitencia pública, se extendió por todo el mundo la imposición de la ceniza como señal de penitencia.

Con el concilio Vaticano II, la reforma litúrgica hace resaltar más el sentido bautismal y penitencial del tiempo de Cuaresma:

  1. Una cuarentena de preparación, renovación, retiro;
  2. para toda la Iglesia, las comunidades cristianas;
  3. con vistas al misterio pascual;
  4. por medio de las celebraciones, grupo de trabajo, prácticas cristianas

Los cuarenta días responden al retiro de Cristo en el desierto, número simbólico que equivale al tiempo de decisión y prueba del hombre pecador.

La Cuaresma es, pues, preparación al bautismo (de los adultos), a la reconciliación (de los pecadores) y a la identificación con la Pascua de Cristo (de toda la Iglesia). Período de iniciación o reiniciación cristiana, apropiado para celebrar la penitencia o de revisión pastoral.

En la Parroquia vamos a tener, este año, la oportunidad de vivirla de un modo peculiar. Dentro de pocas semanas se conmemorará el Centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima. Con este motivo, la Parroquia de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, va a comenzar este tiempo, concretamente el día 5,  I Domingo de Cuaresma, en la misa de las 13,00h, recibiendo la imagen de la Virgen de Fátima, que después visitará los hogares que lo hayan solicitado, durante toda la semana, del 5 al 12 de marzo. Concluiremos en este último día con la coronación de la imagen.

Durante seis JUEVES: 9, 16, 23 y 30 de MARZO y 6 de ABRIL, habrá unas charlas preparatorias, a las 20,30 h., siguiendo a S. Luis-Mª. Grignion de Monfort, para culminar, el DOMINGO DE LA MISERICORDIA, día 20 de ABRIL, con la consagración de la Parroquia, dentro de la misa de 13,00h.

PARA RECORAR

 MIÉRCOES DE CENIZA: 1 DE MARZO

Imposición de la Ceniza en todas las misas: 07,25, 10,00 y 20,00h.

Ese día es de ayuno y abstinencia

VIERNES DE CUARESMA:

Ejercicio del VIA CRUCIS a las 19,00h

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