Home » Archive by Category "Liturgia del Domingo"

17 FEBRERO 2019 VI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO LUCAS 6, 17. 20-26

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.

Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, le dijo:

–Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.

–Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.

–Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.

–Dichosos vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del Hombre.
Alegraos ese día y saltad de gozo: porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

Pero, ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo!

¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!

¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!

¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.

EL SERMÓN DE LA MONTAÑA  –  HENRIK OLRIK

En el VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, la Iglesia nos ofrece como lectura del evangelio el texto de Las Bienaventuranzas del Sermón de la Montaña según la versión de Lucas 6, 17. 20 – 26. También podemos leer Las Bienaventuranzas en el evangelio de Mateo 5, 1 -12.

De ese amplio Discurso del Sermón de la Montaña, se han ocupado muchos pintores y otros creadores de arte. Yo he elegido el mural “SERMÓN DE LA MONTAÑA” que pintó el danés HENRIK OLRIK en 1880 como parte central del retablo-mural de la iglesia de San Mateo en Copenhague. Nuestro pintor, tal vez poco conocido en nuestro entorno, nació en Copenhague el 24 de mayo de 1830, murió en la misma ciudad el 2 de enero de 1890, después de viajar y pintar por diferentes naciones europeas. Es un autor prolífico que abarcó muy diversa temática y destacó también en otras artes plásticas.

Muestra a Jesucristo, rodado de numerosos discípulos. Destaca también la presencia de los doce apóstoles. El abigarrado número de personas nos permite fijar la atención en la variedad de reacciones que se dieron en torno a Jesús a lo largo de su vida pública: atención, rechazo, murmuración, admiración; así como la presencia de diferentes estamentos sociales…

En el primer plano podemos observar un jovencito con su muleta, seguramente en alusión a las curaciones; destaca también el detalle del niño abrazando a un cordero que recuerda los cuadros de Murillo de “El Buen Pastor”, seguramente Henrik Olrik quiere tener presente toda la tradición del arte en torno a la figura de Jesús Buen Pastor, anticipo también del Cordero llevado al matadero como recuerdo permanente de la Cruz y la Resurrección.

Domina el ocre color de la tierra que comienza a teñirse de la luz del amanecer y se va expandiendo con suavidad por toda la comarca que alcanza a ver el espectador. Jesús, iluminado con el nimbo de luz en su cabeza, habla del Padre hacia el que dirige su mano derecha mientras con la izquierda tiende su mano abierta hacia los presentes, hacia lo espectadores, hacia toda la humanidad.

A todos nosotros, a todas las personas de todos los tiempos entrega su palabra y su programa de BIENAVENTURANZAS para que caminemos en la ilusión, en la esperanza, en el sosiego, en la fortaleza, en la paz, en la fe, en la construcción del REINO DE DIÓS.

Javier Agra.

(más…)

Posted on

27 de Agosto 2017 DOMINGO XXI TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MATEO 16,13-20

¡Qué grandeza de generosidad, de sabiduría y de conocimiento el de Dios!
A él la gloria por los siglos. Amén. Rom. 11

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
Ellos contestaron: Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.
Él les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

CRISTO ENTREGA LAS LLAVES A SAN PEDRO

VINCENZO CATENA

Son varios los momentos del evangelio en los que Jesús se dirige al apóstol Pedro con la sensación de que está hablando al coordinador de sus primeros seguidores, a la persona que será la llave de continuación de la inicial iglesia; nosotros nos sentimos afirmados en Jesucristo a través de los apóstoles aglutinados en torno a Pedro. 

El pintor veneciano, Vincenzo Catena (nació entre 1470/80, murió el año 1531) detiene la atmósfera en sus cuadros; sus pinceles se extasían y producen éxtasis en el espectador que se detiene en el tiempo como si fuera un nuevo abad Virila. Este cuadro pintado hacia mil quinientos diecisiete y que podemos visitar en el Museo del Prado, recoge el momento en el que Jesús entrega las llaves al apóstol Pedro. Ningún pasaje bíblico narra esta acción específica, pero son muchos los autores que la pintan recogiendo el frecuente sentir del evangelio en esta atmósfera. Simboliza su autoridad como coordinador de la Iglesia.

Catena presenta a Jesús en “una acción oficial”, sentado en su cátedra ante tres personas jóvenes llenas de vigor y fortaleza que representan a las virtudes teologales: Caridad vestida de blanco; Fe envuelta en su túnica rojo pálido; Esperanza con capa verde. Pedro, con la túnica dorada del apóstol, mantiene su ancianidad con la que se le representa la mayoría de las ocasiones, pero conserva el rostro terso y vital.

Todo el ambiente está idealizado; los rostros son bellos, las formas perfectas, la luz uniforme y colorida, las figuras delicadas proyectan ligeras sombras; la escena traslada al espectador a una situación de calma y serenidad permanentes. Asombrado, el espectador del cuadro, encuentra que destacan en la escena las figuras de Jesús y de la Caridad.

Javier Agra.

Posted on

26 de Julio 2017 Festividad de San Joaquín y Santa Ana

MATEO 13,1-9

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas.

Decía: «Salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga.»

SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA JUAN CARREÑO DE MIRANDA (2)

SANTA ANA ENSEÑANDO A LEER A LA VIRGEN

Pintado por JUAN CARREÑO DE MIRANDA el año 1674, se conserva en el MUSEO DEL PRADO

JUAN CARREÑO DE MIRANDA (Avilés 1614 – Madrid 1685) fue un pintor del Barroco que se formó y trabajó en Madrid, en diferentes iglesias y conventos. Además de los cuadros “decorativos” y para Retablos, muchas de sus obras son pinturas murales.

Los abuelos de Jesús, San Joaquín y Santa Ana, estuvieron presentes en la devoción cristiana desde un momento muy temprano. Su figura se toma del apócrifo PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO, escrito al comienzo del siglo segundo y que narra el nacimiento, infancia y adolescencia de María. Esta narración del nacimiento de María, recuerda el episodio del nacimiento de Samuel en el Primer Libro de los Reyes. En toda la historia de la cristiandad ha estado muy presente en diferentes festividades de María, en la literatura, en la pintura…

Esta pintura rica en matices y colores, sobre un fondo de cortinaje oscuro, recibe la luz de nuestra derecha abierta a un luminoso pasillo que enmarca la estancia a partir de una columna salomónica. La luz se centra en los rostros y las manos, así los llena de vida y expresión pacificadora y gozosa. Es un tema muy frecuente en nuestra cultura católica y muy querido por las personas creyentes.

Carreño de Miranda, recoge el momento en el que Santa Ana, enseña a leer a María, una jovencita atenta a la tarea, especialmente iluminada, tanto que su brillante rostro reparte luz en derredor; su padre, San Joaquín, está íntimamente presente en esta escena como, seguramente, en todos los momentos de la vida de María. El pincel lleno de maestría y soltura del autor, da personalidad a cada una de las tres personas de la familia. El coro de ángeles, sonrientes y bulliciosos, sirve para entroncar con la divinidad esta escena de la vida de cada día de una familia.

La escena sucede sobre unas gradas alfombradas. Sobre la cabeza de María ya observamos la corona de doce estrellas, que es uno de los símbolos con los que conocemos a la Inmaculada, recordando el versículo primero del capítulo doce del Apocalipsis de San Juan. La cabeza de Santa Ana, ocupa el vértice de esta composición piramidal; en ella está la presencia serena, atenta, infinitamente amable de una madre que cuida la dulce confianza de su hija, mientras el padre sonríe lleno de ilusión y paz.

FELICIDADES A TODOS LOS ABUELOS que llenan de cariño este mundo; felicidades a todas las familias.

Javier Agra

 

 

 

 

Posted on

25 de Julio 2017 FIESTA DE SANTIAGO APOSTOL

EVANGELIO Mateo 20, 20 – 28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó: «¿Qué deseas?».

Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».

Contestaron: «Podemos».

Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:

«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

RIBERA SANTIAGO MUSEO BELLAS ARTES SEVILLA

SANTIAGO EL MAYOR, RIBERA

MUSEO BELLAS ARTES DE SEVILLA

Numerosos autores han pintado cuadros de los apóstoles, de modo que conservamos muchos apostolarios o colecciones completas de los apóstoles. Con frecuencia conocemos varias versiones realizadas por un mismo autor, así ocurre con el Greco, también con JOSÉ RIBERA “EL ESPAÑOLETO” del que presentamos este cuadro entre los diferentes que ha pintado sobre el apóstol Santiago. Podemos admirar alguno de sus apostolarios en el Museo del Prado; éste, cuya imagen adjunto, está en el MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA.

La estética se repite. Los apóstoles son pintados, las más de las veces, de medio cuerpo, en primer plano y con fondo oscuro. Se les distingue por los atributos que la tradición les ha colocado y, en su mayor parte, expresa el instrumento con el que murió mártir.

Nuestro apóstol mira serenamente al espectador, de frente, de forma directa y casi en misteriosa conversación. Es muy visible el libro que sostiene en su mano, alusión clara al evangelio que predicó; el manto de un brillante rojo habla del martirio que sufrió decapitado con espada; el manto está sujeto con la concha del peregrino, también indica su condición de peregrino el cayado apoyado en la penumbra de la derecha.

Alberto Durero tiene una pintura llena de vigor y fortaleza en la expresión, sobre el martirio de Santiago.

Este juego de luces y sombras, de claroscuro presente en este autor y en otros del Siglo de Oro español es una estética aprendida de Caravaggio. Ribera, pertenece a la pintura realista, notamos las rugosidades de las manos, hasta una tímida negrura en alguna uña. Nos presenta al peregrino lleno de energía y vigor, reconfortado siempre con la fuerza de la Palabra que enseña hasta el confín de la tierra.

La figura de Santiago está presente en el evangelio desde el inicio de la vida pública de Jesús, según los datos es uno de los que acompañan al maestro en ocasiones especiales. Su primera aparición es el momento de la llamada cuando Jesús caminaba por la orilla del lago de Genesaret, también llamado lago Tiberíades o mar de Galilea, vio a dos hermanos, Pedro y Andrés, que estaban pescando, los llamó para seguirle y convertirlos en pescadores de hombres. También, llamó a los hermanos Santiago y Juan, que estaban remendando redes en una barca, con su padre Zebedeo, (MATEO 4, 21-22). Jesús les puso a ambos, el sobrenombre de “Boanerges”, que significa “hijos del trueno” (MARCOS 3, 17), porque eran muy impulsivos, directos y fogosos. En una ocasión, Jesús no fue bien recibido por los samaritanos y los hermanos le preguntaron a Jesús si quería que hicieran bajar fuego del cielo para acabar con ellos (LUCAS 9, 54).

Santiago estuvo presente, junto con su hermano Juan y con Pedro, en la curación milagrosa de la suegra de Pedro (MARCOS 1, 29-30) y en la resurrección de la hija de Jairo (LUCAS 8, 51 – 52). Con ellos, fue testigo ocular de la Transfiguración de Jesús (LUCAS 9, 28.29). Lo acompañó de cerca durante su agonía en el huerto de Getsemaní (MATEO 26, 37).

Fue el primer mártir entre los Apóstoles. Murió en Jerusalén en el año 44, por orden de Herodes Agripa I, quien persiguió a los cristianos para quedar bien con los judíos. La tradición sobre su evangelización de España se mantiene en una nebulosa, pero es nuestro patrono y lo queremos, lo honramos y le rogamos que nos tenga presentes ante el Padre Dios.

Javier Agra.

 

Posted on

16 JULIO 2017 DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO

EVANGELIO MATEO 13, 1 – 23

PARÁBOLA DEL SEMBRADOR

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas:

«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga».

Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:

«¿Por qué les hablas en parábolas?».

Él les contestó:

«A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”.

¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.

Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador:

Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.

Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno».

El-sembrador VAN GOGH

SEMBRADOR  VINCENT VAN GOGH 1888

Vincent Van Gogh nació en Zundert (Holanda) 1853 – murió en Francia un 29 de julio de 1890. Durante los treinta y siete años de su vida, VAN GOGH dedicó mucho tiempo de su trabajo como pintor a ensalzar la naturaleza. El campo y sus quehaceres están presentes en su arte. Tuvo amistad con Gauguin, cito este detalle porque son diversos los temas coincidentes en la pintura de ambos; compartieron casa en Arlés, de donde salieron muchas de las obras más nombradas de Van Gogh.

Este campesino que está sembrando cuando el sol va vencido, está casi integrado en la tierra que siembra, lleva muchas horas del día en la misma tarea y aún tiene la energía con la que comenzó su trabajo, firme el paso, mirada al frente, ágil el movimiento del brazo. El sol y la intensidad de su luz presiden el cuadro, tal vez por esa fuerza de la luz, seguramente por el amor del sembrador a la tierra que cuida, el pintor ha insertado a la persona que siembra entre los tonos de la tierra.

Este cuadro recuerda las pinturas Impresionistas. Los colores malvas y azulados de esta tarde cuando el sol está a punto de caer, la pincelada suelta y amplia, la textura casi de oleaje táctil de este lienzo al óleo que presenta Van Gogh invita al acercamiento del que observa el cuadro. Los colores son surcos y semilla en la tierra; las aves que llegan a comer grano son continuación del amplio trazado del pincel. El espectador conecta con la sensibilidad del autor, conecta igualmente con la luz y la temperatura de la tarde, con la textura de la tierra y el leve sonido de la semilla al quedar implantada entre la fina tierra donde germinará más tarde.

“La parábola del sembrador”, que leemos este domingo, es la primera de las parábolas que cuenta el evangelista Mateo, después de una serie de discursos y milagros. Se encuentra en los tres sinópticos: Mateo 13, 1 – 9; Marcos 4, 1 – 9; Lucas 8, 4 – 8. Además la podemos leer en el apócrifo “evangelio según Tomás, 9”, encontrado en los rollos de Nag Hammadi en Egipto. Durante diversos domingos continuaremos con diversas parábolas con las que Jesús enseña que el Reino de Dios ya está entre nosotros pero no manifestado en su plenitud.

Ahora somos nosotros, cada persona individual y la comunidad en su conjunto, quienes hemos de conocer y cultivar nuestra tierra personal y también la tierra del mundo, hemos de mullir y escavar bien el terreno. El Señor Jesús es el sembrador, nosotros hemos de querer y trabajar para que la semilla caiga en tierra buena. Estamos en tiempo de siembra, estamos en tiempo de paciencia, trabajo constante y sosegado, de esperanza e ilusión, de oración y de trabajo.

Javier Agra.

Posted on